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España

España cierra 2025 con la mayor caída de inmigración irregular de los últimos seis años

El pasado año llegaron 32.513 personas por vía terrestre y marítima, frente a las 64.298 que lo hicieron en 2024

España cierra 2025 con la mayor caída de inmigración irregular de los últimos seis años

Ilustración de Alejandra Svriz.

La receta del Gobierno de Pedro Sánchez para contener los flujos migratorios procedentes del África Subsahariana comienza a surtir efecto, aunque con algunas excepciones. Según los últimos datos publicados por el Ministerio del Interior, la inmigración irregular por vía marítima y terrestre ha descendido en todo el país un 42,6% respecto al año anterior. Eso supone la mayor caída de los últimos seis años, esto es, desde 2019, cuando 32.513 personas llegaron a las fronteras españolas, frente a las 64.298 que lo hicieron el año anterior (49,3% menos). En 2025, las llegadas irregulares se situaron en 36.775, frente a las 64.019 de 2024. Un escenario que choca con el repunte en Baleares, donde la inmigración anota récords, y en Ceuta, donde la llegada de nadadores ha dejado de ser estacional y los intentos de cruzar a la ciudad autónoma por mar son constantes.  

En el caso de Canarias, donde las llegadas han registrado un frenazo del 62%, el resultado se debe en gran parte a los acuerdos bilaterales entre España y Mauritania, país del que parten el 80% de los cayucos hacia las islas, y al que el Ejecutivo y la UE han regado en los dos últimos años con cientos de millones en inversiones y otras políticas de empleo a cambio de que pongan freno a la salida de pateras desde sus costas. En menor medida, el descenso de inmigración en el archipiélago también se debe al mayor control que ejerce Marruecos en las costas desde el giro español en favor del plan de autonomía para el Sáhara Occidental.

El Gobierno vio en Mauritania la clave para taponar la llegada de cayucos a la comunidad autónoma, a la que arribaron casi 47.000 inmigrantes irregulares en 2024. Desde entonces, Sánchez ha viajado en tres ocasiones al país africano, acompañado siempre de varios de sus ministros, para sellar acuerdos comerciales y económicos, y buscar ayuda en materia migratoria. La última visita oficial fue a mediados del pasado mes de julio. Allí, en presencia del presidente mauritano, Mohamed Ould Cheikh, el líder del Ejecutivo abogó por una inmigración «segura y ordenada en beneficio de nuestras sociedades».  

El papel de Interior

Si bien parte de la fórmula del Gobierno se ha basado principalmente en inversiones y en ofrecer oportunidades de empleo «legales» a quienes quieren llegar a España, el papel que está jugando el Ministerio del Interior en materia de seguridad con la lucha contra el crimen organizado y la trata de seres humanos también es clave. Fuentes policiales destacan operaciones como la que culminó la Policía Nacional de Las Palmas la primavera del año pasado con la detención del cabecilla de una de las redes de tráfico de inmigrantes más potentes que había en Mauritania, Mohamed S. S., alias Mastermind

En paralelo, la Gendarmería mauritana también arrestó en abril a 117 integrantes de la mayor red de tráfico de inmigrantes en el país, que enviaba a miles de personas de forma irregular a las costas españolas del Archipiélago canario, según publicó EFE. El líder de la red, todos sus miembros activos y sus parejas –que se encargaban de gestionar la travesía en el Atlántico– fueron detenidos. Durante esta operación, que duró varios días, la Gendarmería registró más de 50 centros clandestinos en los que se alojaba a emigrantes en Nuakchot, capital de Mauritania. La organización desmantelada estaba encabezada por un mauritano y formada por seis grupos dirigidos por extranjeros. 

El Ministerio del Interior afirma que la cooperación bilateral en el marco de la lucha contra las mafias dedicadas al tráfico de seres humanos ha evitado en origen el 62% de las salidas a la comunidad autónoma canaria, y el descenso de más del 42% en toda España. Hasta finales de 2024, los datos estaban disparados. Según el último informe del Departamento de Seguridad Nacional (DSN), el citado año llegaron 25.000 personas en situación irregular desde Mauritania a las costas españolas, lo que equivalía a la suma de llegadas desde Marruecos (13.217) y Argelia (12.038), los principales países desde donde tradicionalmente salía la inmigración irregular hacia España, y casi la mitad de las llegadas por mar a todo el país (61.000) que se contabilizaron en el ejercicio anterior.

El repunte en Baleares

Frente al descenso de los flujos migratorios en la ruta canaria, la que recorre el mar Mediterráneo desde el norte de Argelia a Baleares ha anotado en el último año cifras récord. De acuerdo con los datos de Interior, en el otro archipiélago español las llegadas han aumentado un 24,5%, con 7.321 personas. Buena prueba de la crisis migratoria que atraviesa esta comunidad autónoma es que solo durante los primeros cuatro días de 2026 llegaron 131 personas en patera hasta las costas baleares. «Ya no se trata de un hecho puntual, de algo coyuntural, sino de un problema consolidado, consensuado, permanente y que nos preocupa», advirtió hace unos días el director general de Inmigración del Gobierno balear, Manuel Pavón. «Las mafias organizadas se están lucrando de la desesperación humana (…) No queremos seguir siendo la ruta de inmigración irregular de toda Europa».

Por otro lado, el Ejecutivo de Marga Prohens denuncia que los servicios de acogida para los menores extranjeros no acompañados están colapsados, con 750 menores bajo su tutela, 300 de ellos argelinos. Una cifra a la que se sumarán previsiblemente otros jóvenes procedentes de Canarias, después de que el Gobierno aprobase la reforma de la ley de extranjería que hizo obligatorio el reparto solidario de menores inmigrantes entre comunidades autónomas cuando existe una sobreocupación del 150%. Según los cálculos del Ministerio de Infancia (población, renta per cápita, etc.) dirigido por Sira Rego, Baleares debe tener mayor capacidad de acogida y por ese motivo recibirá más jóvenes.

En Ceuta y Melilla, los acuerdos bilaterales con Marruecos también han surtido efecto en las fronteras terrestres. Todos los intentos de cruzar masivamente las vallas fronterizas, el último este verano, han sido repelidos por las fuerzas de seguridad marroquíes. Aun así, el goteo de inmigrantes que llegan a nado a la ciudad autónoma es constante. Se conoce como el fenómeno de los nadadores y hasta este año se producía solo durante algunas semanas del verano. Ahora, esta forma de llegar a territorio español, recorriendo a nado casi ocho kilómetros, ha dejado de ser estacional. Cientos de jóvenes lo han intentado en los últimos meses, y casi 50 han fallecido al intentarlo. Según datos del departamento dirigido por Grande-Marlaska, las llegadas terrestres (3.533) han crecido un 39,2% en Ceuta respecto al año pasado. 

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