La familia de Gómez se llevaba «el 50%» de los ingresos de los menores que iban a sus saunas
Un documento policial elaborado en 2014 ya alertaba sobre las actividades de la familia política de Pedro Sánchez

Pedro Sánchez y Begoña Gómez.
Pedro Sánchez se interesó de manera muy especial por una serie de documentos sensibles que obraban en poder de los agentes de Asuntos Internos de la Policía Nacional encargados de investigar el caso Villarejo. Parte de ese material, según ha podido confirmar este periódico, fue trasladado a la sede del PSOE por la emisaria socialista Leire Díez y por el empresario Javier Pérez Dolset junto con los audios sobre grabaciones ilegales de relaciones sexuales de personalidades con menores de edad en las saunas vinculadas al suegro del presidente del Gobierno, Sabiniano Gómez, material que habría sido utilizado presuntamente para extorsionarles. Entre esa documentación figura una nota informativa confidencial elaborada por el propio comisario jubilado José Manuel Villarejo, a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, que detalla la operativa interna de esos locales y apunta a la explotación sexual de menores, principalmente brasileños y marroquíes, que entregaban el 50% de sus ingresos a la familia política del ahora presidente del Gobierno.

El documento está fechado el 9 de noviembre de 2014, cuando Pedro Sánchez acababa de ser nombrado secretario general del PSOE tras suceder a Alfredo Pérez Rubalcaba. Fue redactado por Villarejo en el marco de las pesquisas internas abiertas entonces sobre el nuevo líder socialista, ante la posibilidad —que el propio informe ya anticipa— de que pudiera llegar a presidir el Gobierno de España. «En relación con las instrucciones recibidas por la superioridad después de los avances verbales facilitados sobre Pedro Sánchez, a raíz de ser nombrado secretario general del PSOE el pasado 27 de junio del presente, se han realizado gestiones para determinar si son ciertas las preocupantes informaciones recibidas», señala la nota. Y añade: «Dada la situación actual de máximo responsable del partido actualmente en la oposición, pero que presumiblemente volverá a gobernar el país en los próximos años».
La nota pone el foco desde el inicio en la familia política del hoy presidente del Gobierno. Villarejo subraya la «falta de escrúpulos» que, según sus fuentes, implicaba la integración de Sánchez en ese entorno. «Lo más destacado en un principio es la falta de escrúpulos demostrada al integrarse en la familia política que representa su esposa Begoña Gómez, cuya trayectoria personal y profesional supuso y, por ende supone aún, una influencia perniciosa dados los vínculos con la explotación sexual», recoge literalmente el documento. El informe considera esa relación «negativa de especial y grave trascendencia» para un líder político que, como secretario general del PSOE, «podría terminar presumiblemente presidiendo el país», como finalmente ocurrió.
El 50% para la familia
La nota informativa sitúa el origen de la red de negocios en los primeros años ochenta, cuando la familia de Begoña Gómez se trasladó a Madrid procedente de Gordoncillo (León). Según el documento, durante ese periodo se adquirieron varias propiedades «con cierto valor» mediante operaciones en las que «presumiblemente se podría no haber declarado el precio de la venta en su totalidad», escriturando por importes inferiores y abonando el resto en efectivo. Entre esas adquisiciones figuraban locales destinados a actividades sexuales, como el conocido Azul, que habría sido abierto «con un permiso de explotación como sauna-gimnasio gracias a las gestiones municipales realizadas por agentes de la Policía», en un contexto en el que tanto Sabiniano Gómez como su hermano Conrado actuaban como colaboradores de la Comisaría General de Información.
El documento también menciona la compra de inmuebles residenciales, entre ellos la vivienda familiar de Pedro Sánchez y Begoña Gómez en Pozuelo de Alarcón, que se habría adquirido en ese mismo periodo. Como cobertura mercantil, la familia utilizaba sociedades como RE121 SL y San Bernardo 36 SL, cuyo objeto social figuraba como «explotación de toda clase de establecimientos de hostelería, cafetería, cervecería y bares en general», pese a que los locales operaban en la práctica como saunas sexuales. Esa catalogación administrativa explica, según la nota, por qué se les denegó la instalación de máquinas tragaperras, aunque sí se permitió la colocación de máquinas expendedoras de preservativos.
El pasaje más grave del documento se apoya en una fuente en proceso de captación que describe con detalle la situación de los jóvenes que se prostituían en las saunas. «Muchos de los jóvenes que se prostituyen en las saunas gays son menores extranjeros de Brasil o del Magreb, fundamentalmente marroquíes», señala la nota. Según esa fuente, los menores «perciben el 50% de lo que generan», mientras que el resto queda en manos de la estructura familiar que gestionaba los locales. A ese reparto se sumaban descuentos adicionales: «Se les descuenta manutención si pernoctan en la sauna y las sustancias que consuman», con una excepción significativa: «Siempre que no sean los estimuladores sexuales que les facilitan para soportar tantas horas de actividad».
El propio comisario jubilado confirmó recientemente este extremo en una entrevista concedida a THE OBJECTIVE. «Fundamentalmente, eran menores de edad. Marroquíes muchos. Y brasileños», afirmó sin matices. Villarejo explicó que esa operativa formaba parte de un sistema de vigilancia y captación de información que se prolongó durante años, con conocimiento y colaboración de los propietarios de los locales, y que las grabaciones se utilizaban tanto para investigaciones como para presionar y convertir en confidentes a determinadas personalidades.
Implicación directa del matrimonio
La nota informativa va más allá y apunta a una implicación directa de Pedro Sánchez y Begoña Gómez en el funcionamiento cotidiano del negocio familiar. «Esas mismas fuentes han asegurado la plena implicación de Pedro Sánchez y su esposa en el negocio familiar», recoge el documento. Según esa versión, el matrimonio se encargaba «personalmente de recoger a primera hora de la mañana el efectivo recolectado el día anterior de cada sauna» y habría intervenido «en algunas peleas por disputas por conseguir ciertos clientes». Otras fuentes, matiza el informe, señalan que era Begoña Gómez quien solía frecuentar los establecimientos junto a su hermano, mientras que Sánchez «la acompañó solo en muy contadas ocasiones».
