Una empresaria china apadrinada por Illa pasó de vender mascarillas a balizas V16
El presidente de la Generalitat suele ser el invitado de honor de los premios que organiza esta compañía

Salvador Illa con la empresaria china Liling Qi Zhou a su derecha.
La empresa Aleu Medical S.L. es propiedad de la empresaria de origen chino Liling Qi Zhou, que administra la sociedad junto a su hermana Lidan. Se dedica -desde junio de 2020- a la venta de material sanitario, especialmente test para detectar enfermedades como la covid. También administran otra sociedad, denominada Aleu Datsi S.L., que vende otro producto de gran demanda actual gracias a la obligatoriedad decretada por el Gobierno: las balizas V16. Las hermanas Qi Zhou dirigen, además, una fundación llamada Puente China que todos los años celebra el Año Nuevo chino con un nutrido grupo de representantes políticos. La última celebración contó con la presencia del presidente de la Generalitat, Salvador Illa (presente también en 2024), el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, y el ministro de Industria, Jordi Hereu.
Las hermanas Qi Zhou manejan un emporio empresarial en Cataluña, con un holding formado por una docena de empresas dedicadas a diversos ámbitos, especialmente el de la importación, a través de la firma Puente China España Comercio S.L. En junio de 2020 esa empresa pasó a llamarse Aleu Medical y su objeto social a la «comercialización al por mayor de productos sanitarios».
Aquello fue el percutor de uno de los ‘pelotazos’ que se dieron en España con la crisis de la covid. Las cuentas de la empresa, consultadas por THE OBJECTIVE, se dispararon con los contratos públicos de mascarillas y test de antígenos. Las ventas declaradas crecieron un 1.541% y el resultado neto, un 2.479%. Sus beneficios ascendieron hasta alcanzar los 6,2 millones en 2022.
En paralelo, las hermanas Qi Zhou impulsan una fundación con el nombre del grupo mercantil que antes usaban como vehículo de importación. Puente China alcanza su mayor relevancia en febrero de 2024, cuando organiza los primeros premios que llevan el nombre de su fundación. Como padrino del acto actúa Salvador Illa, que en ese momento aún no era presidente de la Generalitat -lo sería en agosto de ese año-. Las fotos de ese año, sin embargo, muestran a Illa copresidiendo la foto de grupo del evento.

Illa volvió a ser el ‘cabeza’ de cartel de los premios Puente China de 2025, celebrados coincidiendo con el Año Nuevo chino en febrero. Acudió ya como presidente de la Generalitat. También asistieron otros miembros relevantes del PSOE, como Jordi Hereu, ministro de Industria y Turismo del Gobierno, Jaume Collboni, alcalde del Ayuntamiento de Barcelona, Carlos Prieto, delegado del Gobierno en Cataluña, y Pere Navarro, delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona.
De mascarillas a balizas
En esos años de bonanza económica propiciada por las ventas de la covid, el Grupo Puente China planifica un nuevo pelotazo: las balizas V16 que la DGT anunció como obligatorias en marzo de 2021 a partir de 2026. Un año más tarde, en marzo de 2022, nació Aleu Datsi S.L., la firma a través de la que se canalizan las ventas de estos polémicos dispositivos de trafico.
El pasado diciembre, la DGT tramitó in extremis la homologación de las balizas de Aleu, fabricadas en Shenzhen (China). Lo hizo en los últimos diez días del año, a pesar de que ya estaban a la venta desde mucho antes. De hecho, el certificado de cumplimiento expedido por un laboratorio privado, que concluye que las balizas de Aleu cumplen lo especificado por la DGT, tiene fecha de 19 de diciembre de 2025.
Ese certificado, sin embargo, fue expedido a nombre de Aleu Medical, la empresa de las mascarillas y test, y no a nombre de Aleu Datsi -la de las balizas- como sería de esperar.

Una docena de empresas
No es la única empresa que ha dado el salto de las mascarillas a las balizas. Hasta una decena de compañías avaladas por la Dirección General de Tráfico (DGT) para vender balizas V16 hicieron negocio durante la pandemia en el ámbito del material sanitario. Así lo revela un análisis hecho por THE OBJECTIVE y basado en la revisión de expedientes de contratación pública, registros mercantiles y documentación oficial, que detecta un cruce relevante entre el mercado de la señalización vial obligatoria y el suministro de productos sanitarios durante los años de la covid.
El análisis muestra que este mercado se apoya en un entramado previo de proveedores industriales con experiencia en otros sectores regulados. La DGT no homologa empresas, sino modelos concretos de balizas, lo que permite que compañías con perfiles muy diversos —desde fabricantes de seguridad vial hasta ferreterías industriales o importadores— puedan comercializar dispositivos certificados y, en paralelo, haber participado anteriormente en el suministro de material sanitario.
Ese entramado previo se activó de forma especialmente intensa entre 2020 y 2021, cuando la emergencia sanitaria obligó a las administraciones a flexibilizar los procedimientos de contratación y buscar proveedores capaces de suministrar con rapidez mascarillas, equipos de protección individual (EPI) y otros productos esenciales. Empresas con experiencia en importación, logística y suministros industriales —algunas de las cuales hoy figuran en el mercado de las balizas V16— encontraron una vía de entrada al negocio sanitario, ya fuera mediante contratos públicos, licitaciones o actividad comercial privada.
