El Gobierno ha volado 22 veces en Falcon a Suiza sin justificación oficial desde 2021
El país helvético, escenario de reuniones discretas y refugio de cuentas opacas, es el tercer destino no UE del Falcon

Solo República Dominicana y Estados Unidos superan a Suiza como destino de los Falcon del Ejecutivo.
El Gobierno ha hecho 22 vuelos oficiales en aeronaves Falcon con destino final a Suiza desde 2021 sin que conste una agenda oficial pública que justifique esos desplazamientos. El dato, obtenido del análisis completo de los registros de vuelo del Grupo 45 realizado por THE OBJECTIVE, evidencia que dos de cada tres viajes al país helvético carecieron de información accesible sobre reuniones, actos institucionales o cometido oficial, pese al elevado coste que implica el uso de aeronaves del Estado.
En total, entre 2021 y 2025 se contabilizan 33 vuelos del Falcon a Suiza, según se desprende de la web Falcon Despega. La web permite rastrear y analizar vuelos oficiales a partir de datos abiertos de navegación aérea, facilitando la identificación de desplazamientos del Estado que no cuentan con información pública accesible. De todas las llegadas a Suiza, 22 figuran sin agenda oficial, mientras que las 11 restantes aparecen clasificadas con uso de Gobierno, Casa Real o militar. La proporción —el 66,7%, sin justificación pública— sitúa a Suiza como uno de los destinos con mayor déficit de transparencia en el empleo de aviones oficiales durante el último lustro.
La evolución temporal refuerza la singularidad del caso. En 2021 y 2022, el 100% de los vuelos a Suiza se hicieron sin agenda oficial, un patrón que solo comienza a corregirse parcialmente a partir de 2023, cuando aparecen algunos desplazamientos con cometido declarado. Aun así, el balance acumulado mantiene al país helvético como un destino recurrente con un nivel de opacidad muy superior a la media.
Falcon en Dominicana… y en Suiza
En la comparación, Suiza se consolida como el tercer destino no perteneciente a la Unión Europea de los aviones del Grupo 45, solo por detrás de Estados Unidos y República Dominicana. Marruecos, nuestro vecino en el sur, está lejos del número de visitas, pese a los numerosos asuntos que vinculan a Madrid y Rabat. La posición resulta especialmente relevante por tratarse de un país sin despliegues militares españoles conocidos ni un calendario estable de cumbres multilaterales que explique una frecuencia elevada de vuelos oficiales.
El pico de desplazamientos sin agenda coincide con un periodo de intensa actividad política y judicial en España. En esos años se multiplican las informaciones sobre tramas de intermediación, investigaciones por corrupción y contactos internacionales sensibles, así como reuniones políticas celebradas en territorio suizo con dirigentes independentistas huidos. El solapamiento temporal no implica causalidad, pero sí refuerza la exigencia de explicaciones públicas detalladas sobre el uso de recursos oficiales.
A partir de 2023, el número total de vuelos a Suiza desciende muy ligeramente y aumenta, muy poco, la proporción de desplazamientos con cometido declarado. Sin embargo, la huella acumulada de viajes sin agenda oficial permanece y sostiene la conclusión central del análisis: durante buena parte del periodo, los desplazamientos del Falcon a Suiza se realizaron sin una rendición de cuentas pública suficiente.
Vuelos sin transparencia
El patrón suizo no es un caso aislado. República Dominicana, segundo destino no comunitario, acumula también decenas de vuelos oficiales sin agenda pública en el mismo intervalo, según los registros analizados. Ambos casos dibujan un mapa de desplazamientos reiterados hacia países clave fuera de la UE con déficits estructurales de información pública, un fenómeno que se repite en los años de mayor presión política y mediática sobre el Ejecutivo.
La ausencia de una agenda oficial verificable no invalida la legalidad de los viajes ni presupone irregularidad alguna. No obstante, sí limita el control parlamentario, mediático y ciudadano sobre el uso de aeronaves del Estado, un recurso público de alto coste económico y simbólico. En la práctica, la falta de información impide conocer el objetivo de los desplazamientos, los interlocutores implicados o los resultados institucionales obtenidos.
Desde el punto de vista de la transparencia, el caso de Suiza resulta especialmente sensible. El país helvético ha sido históricamente un espacio de mediación política, financiera y diplomática, con una cultura de confidencialidad que contrasta con los estándares de publicidad activa exigibles a las administraciones públicas españolas. Precisamente por ello, la reiteración de vuelos sin agenda oficial refuerza la necesidad de mayor claridad informativa.
Agendas y reuniones ocultas
El debate no es nuevo. En los últimos años, distintas instituciones y organismos de control han insistido en la conveniencia de homogeneizar los criterios de publicación de agendas y misiones oficiales, estableciendo excepciones claras y justificadas cuando concurran razones de seguridad o interés nacional. El análisis de los vuelos del Falcon a Suiza muestra que esa homogeneización sigue sin aplicarse de forma consistente.
En un contexto de creciente exigencia de transparencia y rendición de cuentas, la acumulación de 22 vuelos sin agenda oficial a un mismo destino plantea interrogantes legítimos sobre los mecanismos de control interno y la información que se ofrece a la ciudadanía. Sin imputar responsabilidades ni cuestionar la legalidad de los desplazamientos, los datos evidencian un déficit informativo sostenido que vuelve a situar el uso de los aviones oficiales en el centro del debate público.
