Defensa oferta 12.000 plazas para entrar en el Ejército pero reducirá efectivos hasta 2029
El departamento de Margarita Robles prevé bajar a 127.500 militares de aquí a tres años

Margarita Robles durante unas maniobras del Ejército de Tierra. | Alejandro Martínez Vélez (Europa Press)
El Ministerio de Defensa ha anunciado este jueves una oferta de empleo público de 11.913 plazas para ingresar en las Fuerzas Armadas en este 2026, si bien al mismo tiempo admite que reducirá el número total de efectivos a 127.500 efectivos de aquí a 2029 dentro del Objetivo de Capacidades Militares (OCM) que «garantiza la plena operatividad» de los ejércitos.
El número de efectivos a principios de este 2026 era de 128.305, según publicó el departamento de Margarita Robles el pasado 6 de enero en el BOE. Esa cifra supone 823 militares menos que en enero del 2025 debido a una disminución del número de oficiales, según advirtió la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), y se irá reduciendo progresivamente en los próximos tres años hasta los citados 127.500 que Defensa se ha marcado como objetivo.
El departamento de Robles ha hecho hincapié en un comunicado que dicho objetivo de 127.500 militares en activo para 2029 «supone un incremento global de 7.500 efectivos, tanto de cuadros de mando -oficiales y suboficiales-, como de militares de tropa y marinería». Para este año, la oferta de plazas representa «el 120% de las pérdidas netas de efectivos» con las casi 12.000 incorporaciones previstas, de las cuales 2.863 serán para ingreso en los centros docentes de formación de oficiales y suboficiales y 9.050 para acceder a la condición de militar de tropa o marinería a través de los dos ciclos previstos de ingreso.
«Esta oferta de plazas prácticamente duplica (92.2%) el número de plazas ofertadas en 2017. El proceso de crecimiento de efectivos en servicio activo iniciado en 2018, revierte la pérdida de efectivos derivada de Ofertas de Empleo Público anteriores que no lograban cubrir las pérdidas de efectivos, llegando, en algunos casos, como los cinco años que abarcan el periodo 2010-2014, a tasas prácticamente nulas en las que se reponía exclusivamente el 10% de las pérdidas netas de efectivos», recuerda el ministerio de Robles a modo de comparación.
En opinión de Defensa, con este planeamiento de efectivos «quedan garantizadas las necesidades operativas de personal militar existentes y se da respuesta a nuevas capacidades emergentes como la Ciberdefensa, nuevos dominios del Ejército del Aire y del Espacio, así como la mayor demanda de las estructuras de mando y control en las Organizaciones Internacionales de Seguridad y
Defensa (OTAN, UE)».
Sin embargo, en los últimos años se está viendo un mayor desinterés de los jóvenes por el Ejército. El Observatorio de la Vida Militar (OVM), órgano asesor dependiente de las Cortes Generales, advirtió en su último informe del desplome en las solicitudes de acceso directo a las Fuerzas Armadas, un fenómeno que califica de «muy preocupante». Según el informe correspondiente a 2024, las academias de oficiales registraron un descenso del 8,5% en las solicitudes: de 3.269 aspirantes en 2023 se pasó a 2.993 el curso pasado. La ratio cayó así de 4,59 a solo 3,55 candidatos por plaza, muy lejos de los 6,25 de hace cuatro años. Un dato que, a juicio del OVM, «resulta preocupante no solo por el menor número de aspirantes, sino también por la peor selección que se puede realizar entre ellos».
El informe recuerda que hace apenas una década esa ratio se movía en cifras muy superiores, llegando a alcanzar los 28 candidatos por puesto en 2013. En este sentido, 2024 cerró con el peor registro de los últimos doce años. «De lo anterior se deduce que el interés por el acceso a las escalas de oficiales de las Fuerzas Armadas debe empezar a ser motivo de preocupación. Siendo urgente analizar las causas de ese, cada vez, más escaso interés», destaca el OVM.
El escenario es aún más delicado en las escalas de suboficiales. En 2024, el Ministerio de Defensa aumentó un 18% el número de plazas —de 6.826 a 8.062—, pero ni siquiera esta ampliación logró atraer suficientes candidatos. Con una oferta reforzada, la ratio cayó de 6,8 aspirantes por plaza en 2023 a 4,7 en 2024, dejando incluso vacantes en diez de las 219 convocatorias. En 2021 esta proporción alcanzaba los 8,37.
Las causas del desplome
A pesar del notable aumento de la oferta de plazas en el Ejército, el Ministerio de Defensa no ha logrado dar con la tecla para revertir la tendencia. El informe identifica salarios poco competitivos, posibilidades de promoción limitadas y una movilidad geográfica que dificulta la conciliación familiar como algunos de los factores que explican el creciente desinterés de los jóvenes por la carrera militar. A ello se suma lo que el OVM describe como un «cambio de expectativas profesionales» entre las nuevas generaciones, cada vez más inclinadas hacia salidas laborales estables, mejor remuneradas y con mayores garantías de conciliación, en comparación con las que perciben en las Fuerzas Armadas.
A estos elementos se añaden variables demográficas y sociales, como la reducción del número de jóvenes en edad de ingreso y la dificultad para captar talento cualificado en áreas técnicas, donde el sector privado ofrece condiciones más ventajosas. El informe también subraya la complejidad de los procesos selectivos y la necesidad de reforzar tanto la orientación vocacional como la comunicación institucional sobre las oportunidades reales que ofrece la vida militar.
No se contempla el regreso de la mili
El informe del OVM recuerda que España cuenta actualmente con 2,4 militares por cada 1.000 habitantes, una cifra muy inferior a la media de la Unión Europea (3,6) y a la de la OTAN (6). Por ello, los autores recomiendan al Ministerio que dirige Margarita Robles avanzar hacia el máximo de 140.000 efectivos en activo previsto en la Ley de Carrera Militar, así como analizar en profundidad las causas de la «preocupante disminución» en las solicitudes para la escala de oficiales.
Pese a este escenario, España no se plantea recuperar el servicio militar obligatorio. La cuestión ha vuelto a aparecer en las agendas mediáticas de numerosos países europeos, impulsados por el temor a verse implicados en un conflicto armado y por la creciente duda sobre si los Estados de la UE están preparados para afrontar una guerra. Algunos gobiernos, hasta hace poco reticentes, han empezado a mover ficha: Alemania ha puesto en marcha un modelo de voluntariado que derivará en obligatorio si no se cubren las necesidades, mientras que Bélgica ha presentado una propuesta que incluye un salario atractivo para jóvenes de 18 años.
