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España

La tensión crece en la prisión de Cáceres por el «sistema de terror» implantado por un educador

El CSIF insta a la directora a investigar los hechos desvelados por TO y critica la decisión de apartar a otra trabajadora

La tensión crece en la prisión de Cáceres por el  «sistema de terror» implantado por un educador

La prisión de Cáceres. | TO

La información publicada por THE OBJECTIVE sobre el presunto «sistema de terror» que un funcionario y educador del centro penitenciario de Cáceres habría instaurado con los presos en el módulo de respeto ha provocado un terremoto en el penal extremeño. La tensión entre los funcionarios de la prisión aumenta cada día, habida cuenta de que la dirección no ha iniciado ninguna acción para depurar responsabilidades. Son cada vez más las voces que se atreven a denunciar las prácticas irregulares que el citado trabajador habría llevado a cabo desde hace tiempo para ganar influencia y poder en el centro a base de «coacciones y amenazas» contra unos reclusos y de beneficios a otros, según denuncian fuentes penitenciarias.

Un modus operandi que ha perjudicado el trabajo de decenas de profesionales de la cárcel, ha creado temor entre los presos y que estaría presuntamente amparado por la subdirectora de Tratamiento, y esposa del citado funcionario. Según revelan las mismas fuentes, el enfado entre la plantilla de la prisión alcanzó su máximo nivel este viernes, cuando la cúpula del centro penitenciario decidió apartar del polémico módulo a una funcionaria supuestamente por no hacer de forma correcta su trabajo. Un movimiento que los trabajadores han visto como «un señalamiento» por las filtraciones a la prensa, mientras la dirección mira hacia otro lado con el educador del módulo de respeto.

«Ha sido la gota que ha colmado el vaso. Han ido muchos funcionarios a hablar con la directora para decirle lo que todo el mundo piensa: que están buscando al culpable de que esto se haya publicado y no están haciendo nada para esclarecer los hechos. El ambiente está cada vez más caldeado. Los presos también saben lo que está pasando. La dirección debe actuar cuanto antes», reclaman fuentes de la prisión extremeña. La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) emitió un comunicado a última hora del viernes dirigido a la responsable de la prisión, en el que critica su decisión de apartar a la funcionaria y le insta a investigar los hechos denunciados por este periódico.

«Consideramos la medida fuera de lugar y un posicionamiento injustificado de la dirección en un momento en que cualquier decisión es mirada con culpa», señalaba CSIF. En relación con las acusaciones sobre el educador y la subdirectora de la prisión, el sindicato criticó que la gestión de la cúpula de la prisión «da la impresión de que se está viendo superada por los acontecimientos». «No pretendemos dirigir el centro, pero como representantes de todos los trabajadores no permitiremos que se traslade ninguna sombra de duda sobre el resto de profesionales utilizándolos de escudo, ni por acción ni por omisión […] Usted sabrá si tiene que iniciar una exhaustiva investigación por su cuenta de los hechos mencionados o pedir que se haga desde fuera, le garantizo que los trabajadores a sus órdenes no tenemos nada que ocultar».

Su «guardia pretoriana»

Tal como desveló este periódico, el educador habría diseñado toda una estrategia para hacerse con el control del citado módulo, pensado para la convivencia pacífica y la reinserción social. Cuando asumió el puesto hace tres años, el educador creó un «comité de conflictos» integrado por presos de confianza para mantener el orden en el módulo. Una serie de internos que, con el paso del tiempo, se han convertido en «su guardia pretoriana» para «amenazar y atemorizar a otros presos y hacer cumplir las normas» que él mismo ha establecido, aseguran distintas fuentes penitenciarias.


La directriz es clara desde un primer momento. Cuando un interno llega al módulo de respeto, el educador y el comité de conflictos se reúnen con él y el funcionario le advierte de que «es don P., que es el marido de la subdirectora y que aquí [en la prisión] mandan ellos». Distintos testimonios recabados por este periódico coinciden en este sistema de funcionamientoen el que el trabajador promete supuestos beneficios a quienes obedezcan, valiéndose de su posición: permisos de salida, buenos puestos de trabajo en el penal, terceros grados… Y todo lo contrario si no lo hacen. 

Para estos últimos casos, el funcionario «amenaza a los reclusos con expulsarlos del módulo de respeto o propone su traslado a otra prisión, pese a que estos se nieguen», siempre según la versión de las citadas fuentes. En otras ocasiones, advierten, «no tramita directamente las instancias que le remiten los presos para obtener permisos». Como educador, explican las fuentes, «es el encargado de elaborar informes favorables o no a las peticiones de los presos». De esta forma, su valoración resulta clave a la hora de conceder ciertos beneficios a la población reclusa. Es, además, uno de los ocho profesionales que conforman la junta de tratamiento, el órgano colegiado de la prisión que decide sobre la clasificación de los reos, beneficios penitenciarios, etc.

Dos denuncias en Cáceres

Los capítulos más graves se han producido cuando el comité de conflictos se ha extralimitado en sus funciones y ha llegado a agredir a presos porque no acataban las supuestas normas del módulo o porque habían recibido la orden del educador de que debían salir del módulo por otras razones. Según ha podido saber THE OBJECTIVE, estas actuaciones han desencadenado que dos reclusos hayan interpuesto una denuncia por lesiones contra el funcionario y educador y sus «reos de confianza». En el primer caso, porque presuntamente agarraron a un interno —con una traqueotomía— por el cuello; y en el segundo, por partir un brazo a otro recluso. 

Hace unos meses, el comité de conflictos dimitió en bloque, precisamente tras «distintas acusaciones de agresiones», según transmitieron los propios integrantes después de presentar las instancias de renuncia. Hace unas semanas, además, se abrió un parte disciplinario al cabecilla del grupo por acusaciones de amenazas de otros internos. Esta semana todo ha dado un giro y el educador ha decidido recomponer ese grupo de agentes, que han sido elegidos mediante una votación por los presos que componen el módulo de buena convivencia. Según precisan fuentes de la prisión, se ha elegido al que era el antiguo número dos del comité de conflictos como nuevo líder del mismo.

El módulo menos demandado

Pese a los intentos de recomponer el módulo de respeto, fuentes penitenciarias advierten de que el sistema implantado por el educador empezó a «flaquear» a partir del verano pasado, no solo por el clima de temor que se instauró por las agresiones a los presos, sino también cuando «algunos internos descubrieron que los informes del funcionario no respaldaban los beneficios penitenciarios que supuestamente les había prometido a cambio de su fidelidad», revelan desde el centro penitenciario.

Y si bien antaño era el departamento más demandado por los presos por «ser el más pacífico», la realidad ahora es que «nadie quiere ir allí». «Hay presos que están rechazando los mejores puestos de trabajo, los mejor pagados, porque aceptarlos supone tener que vivir en el módulo cuatro. Ahora nadie quiere ir, todos quieren salir de allí», afirman fuentes de la prisión extremeña.

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