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'El despertar': 6.000 jóvenes llenan el Palacio de Vistalegre en un acto contracultural

It’s Time To Think celebra el ‘thinkglao’ más grande con Juan Soto Ivars, Juan Manuel de Prada y Ana Iris Simón

‘El despertar’: 6.000 jóvenes llenan el Palacio de Vistalegre en un acto contracultural

Imagen del acto de Vistalegre. | TO

Más de 6.000 jóvenes abarrotaron este sábado el Palacio de Vistalegre de Madrid en el acto El despertar, convocado por la organización It’s Time To Think, y que contó con la participación de las figuras más prominentes del espectro contracultural español, tales como Juan Manuel de Prada, Juan Soto Ivars, Ana Iris Simón, Pedro Herrero y Jano García, entre otros. De 17 a 20.50 horas, los jóvenes apagaron los teléfonos, por solicitud de los organizadores, para disfrutar de un evento que abogó por romper la polarización social y buscar respuestas a los grandes retos generacionales: precariedad económica y vital, falta de sentido, ruido e hiperconexión digital. Una llamada al pensamiento crítico y a la búsqueda del sentido.

En una declaración de intenciones, el primer acto estuvo dedicado al silencio, entendido como un acto revolucionario, como la puerta de entrada a la interioridad, y para reflexionar en torno a él habló el sacerdote Jacques Philippe, que reivindicó al filósofo Blaise Pascal, el mismo que consignó que «toda la desgracia de los hombres proviene de no saber permanecer en reposo en una habitación». «Está bien la diversión, y están bien las distracciones, a condición de no mantenernos siempre en esa actitud porque huimos de las cuestiones esenciales, porque rehuimos del contacto con nosotros mismos», expuso Philippe, que criticó que en la sociedad actual hay mucho ruido y pocos momentos de recogimiento. Y el silencio, dijo, «es el fundamento de la revelación».

Tras el silencio, ya preparados para dialogar, salieron al escenario Juan Soto Ivars, Jano García y Ana Iris Simón. La autora de Feria reivindicó la comunidad como «espacio ajeno al Estado que nos pertenece», e hizo una apología de «valorar lo que nos ha sido dado en lugar de lo que hemos elegido», en referencia a valorar más la familia o la patria que la ideología o el trabajo. Soto Ivars recogió la reflexión para hablar de su familia como un ejemplo de entendimiento entre ideologías, y estableció como única distinción merecedora de atención la que existe entre «buena gente e hijos de puta». García pidió «abandonar el nihilismo» y «volver a los valores cristianos» como punto de partida de discernimiento entre el bien y el mal.

El tercer acto, una reflexión sobre el trabajo, estuvo marcado por la precariedad como «imposibilidad de una vida estable» y por la aparición de la Inteligencia Artificial. Sobre esta, Juan Manuel de Prada advirtió de que «nos quieren convertir en máquinas con pensamiento homogéneo, que les demos la razón como hace la IA cuando le repreguntas y que no nos emocionemos». Pero la IA no podrá sustituir al ser humano, por cuanto «las máquinas no pueden enamorarse, tener hijos, o defender ideas».

El último acto osciló en torno a la búsqueda de sentido, con René ZZ y Sarab Rey, dos reconocidos influencers, renegando de la fama y de los followers para abrazar a Dios. «Si el éxito estuviese en la fama, los famosos no consumirían drogas ni se suicidarían. Cuando te encuentras con Él tu vida cambia por completo. Ya no tienes que hacer méritos, vives para su gloria, para mostrar con tus obras lo grande que es», dijo Rey. Desde un punto de vista ateo, Pedro Herrero reivindicó el amor, y lo personalizó en su mujer y sus hijos: «El hogar es un punto fijo en el universo, un lugar donde se ama y se perdona, donde se comprende y donde no hay nada que no se puede perdonar».

El acto fue un reflejo de un interés nuevo, incipiente, de los jóvenes por la reflexión ante las recetas dadas y por la trascendencia ante fórmulas que no han dado respuestas a su búsqueda de sentido. Una vuelta a la tradición, si se quiere, tras años de nihilismo. Esto no quita para que el acto terminara con una gran fiesta y alcohol. Un joven, que interpeló a los ponentes por la «apología» del alcohol en el acto, obtuvo su réplica en Juan Soto Ivars: «Aquí no se hace apología de nada, tú tienes la libertad de no tomarlo».

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