Así quedaron las ruedas del Iryo tras colisionar con la vía rota en Adamuz
THE OBJECTIVE accede al informe fotográfico pericial de los técnicos de la CIAF tras el accidente del pasado domingo

A la izquierda, las muescas en una rueda del Iryo. A la derecha, la cabeza del carril fracturado de la zona cero del descarrilamiento. | THE OBJECTIVE
THE OBJECTIVE ha podido acceder a una serie de fotografías del estado en el que quedaron las ruedas del tren Iryo tras el descarrilamiento del pasado domingo. En las imágenes se puede apreciar las muescas del tamaño de una moneda que detectaron el pasado martes, durante una visita de los técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes (CIAF) al lugar donde se custodia el tren Iryo. Además, la CIAF también analiza en estos momentos las muestras extraídas de la vía para analizar qué ocurrió. Entre las imágenes que estudian están las de la cabeza del carril que presuntamente provocó el descarrilamiento, que podría apuntar a la responsabilidad de ADIF.
Una de las primeras revelaciones que llevaron a los técnicos a pensar que la vía podría haber sido la causante del problema fue el hallazgo de estas marcas repetitivas en las ruedas del lado derecho de varios de los coches del tren Iryo. Marcas que también aparecían en otros coches de trenes que habían pasado por esa misma vía poco antes del fatídico descarrilamiento.
Las marcas aparecen en los coches 2, 3, 4 y 5, ya que los siguientes (6, 7 y 8) son los que descarrilan. En todas ellas, según el informe pericial de los expertos de la CIAF, las muescas aparecen con un «patrón uniforme» y son «compatibles con un impacto en la cabeza del carril». De hecho, el informe también aporta fotografía de esa cabeza de rail, concretamente de la sección de vía rota en la zona cero del descarrilamiento. Los resultados, concluyen, son «presumiblemente coincidentes».
«Estas muescas en las ruedas y la deformación observada en el carril son compatibles con el hecho de que el carril estuviese fracturado: al estar interrumpida la continuidad del carril, la parte anterior a la rotura recibiría inicialmente el peso total de la rueda, provocando que esa parte del carril descendiese levemente. Como la parte del carril posterior a la rotura no estaría actuando solidariamente con la parte anterior, se produciría momentáneamente un escalón entre los dos lados de la fractura, que golpearía la llanta de la rueda», explica la CIAF.
Las marcas, sin embargo, aparecen solo en las ruedas delanteras de cada bogie, ya que como explican los técnicos, al golpear el carril roto, este se hunde ligeramente y no recupera su posición original hasta unas milésimas de segundo después, tiempo en el que ya ha pasado la rueda posterior del bogie.
Muescas diferentes
Las muescas en el coche 5 tienen un patrón diferente a las del resto de los coches, pero son compatibles con un impacto contra la cabeza de carril en una posición de no continuidad con la zona previa a la fractura. Explica la CIAF que el hecho de que estas muescas se encuentren en el coche 5 y que el 6 fuese el primero descarrilado puede responder a que el carril se estuviese volcando hacia el exterior durante el paso del coche 5, de manera que el coche 6 descarriló debido a una falta completa de continuidad en la rodadura.
Sobre el terreno se observó que el carril, tras el punto de rotura, había terminado volcado hacia el exterior y con marcas de haber sido pisado por una rueda lateralmente, una vez tumbado. Concluye que una vez se determinen las causas de la rotura se podrán establecer nuevas líneas de investigación.

