The Objective
Daños colaterales

El 'lobby' 'Zapatero-Bono-Moratinos' logró de Sánchez un banco de Obiang en Madrid

El Gobierno permitió que el Bange pudiera operar como entidad financiera con plenos derechos

El ‘lobby’ ‘Zapatero-Bono-Moratinos’ logró de Sánchez un banco de Obiang en Madrid

Sucursal del Banco Nacional de Guinea Ecuatorial en España.

El expresidente José Luis Rodríguez Zapatero y sus exministros José Bono y Miguel Ángel Moratinos actuaron como lobistas ante el Gobierno de Pedro Sánchez para que el Banco Nacional de Guinea Ecuatorial (Bange) del presidente Teodoro Obiang pudiera operar en Madrid como una entidad financiera con plenos derechos. La autorización se producía en un momento en el que todas las miradas internacionales se centraban en el régimen del autócrata guineano por la violación de los derechos humanos y la falta de libertades democráticas. Guinea figura en el top-ten del ranking de los países más corruptos del mundo. 

El Banco Nacional de Guinea Ecuatorial inauguró en 2017 una oficina de representación en la calle Serrano de Madrid, en la que se limitaba a prestar asesoramiento a clientes que buscaban hacer negocios con la antigua colonia española. Sin embargo, el gran salto para convertirse en un Establecimiento Financiero de Crédito (EFC) no llegó hasta 2019 cuando el Ministerio de Economía del Gobierno de Sánchez, que tan sólo llevaba unos meses en La Moncloa, autorizó al autócrata Obiang a consolidar el Bange en Madrid. Esa licencia facilitaba a un régimen corrupto la apertura en la capital de España de «un lavadero de dinero procedente de la corrupción», según la oposición guineana.  

La orden ministerial 15/19 autorizaba al Bange a realizar operaciones de créditos hipotecarios, préstamos, contratos de renting, financiación a empresas y una amplia gama de servicios bancarios. Gracias a las gestiones del lobby socialista el banco de Obiang se convertía en la primera entidad bancaria de la Comunidad Económica y Monetaria de África Central (Cemac) que obtenía una autorización para operar en España. Tras ese primer paso, «el butrón de Obiang», como me lo definió un alto cargo del Gobierno, consumó su registro en el Banco de España a finales de 2022, todavía con Nadia Calviño como vicepresidenta y ministra de Economía. La entidad está registrada con un capital social de 11 millones de euros. 

Con la apertura del banco en Madrid, la familia Obiang y los altos cargos del régimen se garantizaban una plataforma segura para desviar sus ganancias de las corruptelas a operaciones inmobiliarias y comerciales en España, a espaldas de los ciudadanos. Hasta ese momento, los familiares y allegados del presidente habían tenido problemas con el trasiego de maletas con dinero en metálico en los controles aduaneros. Asimismo, habían colocado en un alto riesgo el uso de las valijas diplomáticas para ocultar los billetes. El propio hijo de Obiang, Teodoro Obiang Mangue, fue interceptado en Suiza con grandes cantidades de dinero que superaban con creces el límite permitido. En la actualidad, se enfrenta a varios casos por corrupción en distintos países, entre ellos España.

El banco servía de plataforma para realizar operaciones inversoras opacas en España, según un exministro de Obiang. Entre los privilegiados destacaba la esposa del presidente, que utilizaba a su hermano pequeño Cándido Mangue Nsue como inversor en la compra de inmuebles en Madrid y sus alrededores. Con anterioridad había sido director de la petrolera estatal Gepetrol y viceministro de Educación. 

Los primeros altos cargos del banco guineano en Madrid fueron Anatalón Mia Ntutumu y el español Rafael García Rodríguez, que sigue en la entidad como CEO y presenta un largo historial en la sede del Bange en Malabo. En la génesis del banco resultaba llamativo que la página web institucional del Gobierno guineano informara de la visita de ambos directivos a la embajada de Guinea en Madrid para comunicar al embajador de la obtención de la autorización del Ministerio de Economía. Aquello delataba que la máxima autoridad de Guinea Ecuatorial en España había quedado al margen de las gestiones preconstituyentes. Con el lobby socialista había bastado.

Una maquinaria financiera para la corrupción

Altos cargos de la administración de Obiang denunciaron que el Bange, que opera como el Banco Central de Guinea, era una herramienta para el desvío y blanqueo de fondos públicos. Incluso, se orquestó un movimiento ciudadano para auditar los estados financieros de la entidad a fin de determinar si la familia Obiang había saqueado los fondos del banco nacional, pero aquella iniciativa nunca prosperó.  

La operación lobista de Bono y Moratinos —con la participación de Zapatero a una menor escala— a favor del Bange, no era la primera que realizaba la trinidad socialista a favor de Obiang. Ya en julio de 2014 los tres mandatarios fueron cazados mientras cenaban en el restaurante Imagine de Malabo, uno de los más exclusivos de la isla. Incluso El Confidencial publicó una fotografía en la que los tres mostraban una amplia sonrisa de satisfacción y no porque se hallaran en la ex colonia de turismo. La visita, oficialmente, estaba organizada como una iniciativa internacional contra la pena de muerte. 

Dos años después, Bono compartía mesa y mantel con los poderes fácticos del régimen: celebró la Nochevieja en Malabo, en el restaurante La Gaviota, propiedad de Constancia Mangue, la esposa de Obiang. En los pasaportes de Bono y Moratinos se reflejan decenas de viajes a Guinea.

Con anterioridad, el Diario Rombe de Guinea Ecuatorial informaba que el ministro de Defensa de Zapatero se había desplazado a Guinea con un cargamento de material sanitario de la empresa AGEM, presidida por Pedro Hermosilla. Según el periódico local, la presencia de Bono había provocado la movilización de una amplia comitiva para recibirlo en el aeropuerto con todos los honores.

El diario de Malabo también relacionaba la presencia de Bono en la isla «con la reunión de la comisión de pagos del Gobierno con las empresas nacionales y extranjeras» que operaban en el país.

El presidente Obiang había adjudicado a Hermosilla, el amigo de Bono, varios contratos relacionados con infraestructuras sanitarias por un importe de 2.819.306.944 francos CFA, lo equivalente a casi 4,5 millones de euros.  

El Diario Rombe en la misma información no se olvidaba de Moratinos. Sobre el exministro aseguraba: «Igualmente está ganando importantes contratos millonarios que Francisca Obiang Jiménez [hija de Teodoro Obiang Nguema], directora general de GeProyectos, les adjudica; entre ellos, la construcción, equipamiento y formación del Cuerpo Nacional de Protección Civil por importe de 15.002.776.906 francos CFA [casi 23 millones de euros]». La noticia se refería a la sociedad Fomento al Desarrollo que promovió en Malabo la construcción y urbanización de cinco parques para protección civil. Los tentáculos de la citada empresa española adjudicataria se extendían hasta Suiza y Malta. 

Por sus cargos diplomáticos en el Ministerio de Asuntos Exteriores, Moratinos fue el primero en aterrizar en la capital Malabo (la antigua Santa Isabel de la colonia española) mucho antes que Bono y de que Zapatero llegara a La Moncloa. Entre 1993 y 1996, fue director general para África y Oriente Medio, cargo que le propició un vínculo especial con el régimen de Obiang, que siguió manteniendo después de que abandonara el ministerio. Tal fue así que Guinea apoyó su candidatura cuando Moratinos, en 2011, se presentó a la Presidencia de la FAO. El diplomático, entre otras distinciones, exhibe en sus vitrinas la Gran Cruz de la Orden de la Independencia de Guinea Ecuatorial.

La conexión guineana de Bono se produjo después, pero fue mucho más efectiva. Como ministro de Defensa, entre 2004 y 2008, del primer Gobierno de Zapatero ya estableció una relación directa con el presidente Obiang. El político manchego le dedicó un tratado especial durante su visita oficial de tres días a España en 2006. Más tarde, como presidente del Congreso de los Diputados lideró una delegación parlamentaria en febrero de 2011 para «fortalecer lazos bilaterales» e impulsar los intereses económicos de España en la excolonia. Aquel viaje sirvió para establecer otros tipos de lazos e intereses, que fueron retomados cuando Bono abandonó la política y se dedicó a los negocios como lobista.  

En el ranking mundial de la corrupción

Bono fue quien mejor supo entender el ecosistema de corrupción en Guinea. Comprobó que la vía más rápida para lograr sus planes era agasajar a la segunda esposa de Obiang, Constancia Mangue. No cabía dudas: la Primera Dama de la República desde el golpe de Estado de 1979 es la que ostenta en Guinea el poder en la sombra y la que mueve los hilos económicos en la ex colonia española. Los empresarios que la sufrieron siempre lo han destacado: «En Malabo no sucede nada sin que antes pase por las manos de Constancia». Su nombre de pila ya de por sí refleja su perseverancia para los negocios, sobre todo cuando están en juego pingües ganancias. 

También señalan que en el régimen dictatorial de los Obiang las crisis gubernamentales se producen cada año -o menos- y Constancia siempre es la que mueve los sillones. Los relevos ministeriales responden a una fórmula asumida en una atmósfera de corrupción y que sirve para contentar a todos los clanes políticos del país. Eso sí, si eres inversor extranjero y te equivocas de padrino, puedes arriesgarte a perderlo todo como le pasó a Francisco Hernando El Pocero

Bono y Moratinos sabían que, obteniendo la protección de Constancia, la progenitora del heredero del régimen, Teodoro Obiang Mangue, conocido como Teodorín, nadie les impediría sacar tajada en sus operaciones como intermediarios. El vástago del dictador sigue enfrentado a su hermanastro Gabriel Mbega Obiang Lima, otro de los hijos del presidente de su matrimonio con Cristina Lima, que en el protocolo de palacio figura como la Segunda Dama. Gabriel, diplomado en Economía por la Universidad de Dallas (Texas), fue descabezado, en 2023, por Teodorín como ministro de Minas e Hidrocarburos.

Moratinos, que fue ministro de Asuntos Exteriores durante seis años, se distanció del lobby a partir de 2019 tras ser nombrado Alto Representante de las Naciones Unidas para la Alianza de Civilizaciones. No se arriesgaba a que cualquier escándalo repercutiera en su imagen internacional. 

Los intermediarios socialistas recibían en Malabo un trato similar al de los jefes de Estado africanos que visitaban el país. Eran alojados en uno de los 30 mini palacios ubicados en Sipopo, una moderna ciudad de lujo inaugurada en 2011 para albergar la cumbre de la Unión Africana. En la mayoría de las ocasiones Obiang les reservaba una recepción en palacio. Los halagos del presidente era el mejor salvoconducto para acceder a todos los rincones de los poderes fácticos de Malabo y Bata, la ciudad más poblada del país. 

Ni Zapatero, ni Moratinos, ni Bono pusieron ningún tipo de reparo a la hora de actuar como lobistas para un régimen considerado internacionalmente como una dictadura que se resiste a respetar los derechos humanos. Ese mismo comportamiento sirvió de cliché para Venezuela donde el expresidente español, así mismo, actuó como intermediario de Nicolás Maduro. 

Un empresario español, que durante años realizó negocios en Malabo, no olvida el trato preferencial que recibían los tres socialistas por parte de la administración del autócrata Obiang: «No sé qué virus infecta a los políticos de izquierdas que se presentan como progresistas y defensores de los derechos humanos, pero luego solo establecen relaciones comerciales con países dictatoriales y corruptos como Guinea, Cuba, Venezuela o China. ¿Por qué no prueban hacer negocios en Francia, Alemania o Inglaterra?», reflexionaba con ironía.     

Guinea figura en el puesto número 9 en el ranking de los países más corruptos del mundo y Venezuela en el cuarto, según un informe elaborado por Transparencia Internacional con una muestra de 180 países. Ambas naciones también destacan como Estados donde se vulneran sistemáticamente los derechos humanos.

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