Indignación en la Seguridad Social con los funcionarios del amaño: «No saben ni redactar»
Empleados públicos alertan de una brecha entre notas sobresalientes y conocimientos clave en los nuevos funcionarios

Un grupo de opositores, en una imagen de archivo. | TO
Las denuncias por el presunto amaño de las oposiciones a la Seguridad Social (SS) en Galicia ya no parten solo de aspirantes que se quedaron sin plaza. Las supuestas irregularidades en el proceso selectivo llegan incluso de funcionarios con años de experiencia en el citado departamento. THE OBJECTIVE ha recabado distintos testimonios y denuncias de trabajadores públicos de la SS, que aseguran haber detectado incoherencias en su trabajo difíciles de encajar con los exámenes. Aprobados con calificaciones muy altas que, una vez se han incorporado al puesto, no manejan ni siquiera los conocimientos básicos sobre el temario que supuestamente dominaron para sacar esas notas en las pruebas estatales.
Los funcionarios con los que ha hablado este periódico hablan desde la experiencia cotidiana y la indignación, dada la dificultad de superar estas oposiciones y el nivel técnico que, frente a lo que dicen sus resultados, tienen en realidad los nuevos trabajadores públicos. «Muchos vienen sin la formación básica y fundamental que te da la preparación de las oposiciones. Algunos no saben ni redactar una frase», apunta una funcionaria madrileña de la Seguridad Social. «Con esas notas tan elevadas, es imposible no saber lo básico. Deberían saberse la ley como el padre nuestro».
Esta funcionaria entiende que el aprendizaje profundo viene tras el desembarco en un nuevo puesto de trabajo. Sin embargo, afirma que los nuevos empleados públicos —con los que comparte área— desconocen cuestiones mínimas de Seguridad Social. «No controlan cosas como la carencia para la incapacidad temporal o el periodo mínimo para cobrar la pensión de jubilación». En la misma dirección apunta otra fuente que señala a una compañera que no tiene asumidos conceptos del manual. «Deberían estar interiorizados si alguien ha obtenido un sobresaliente en una prueba especialmente exigente».
«Un 14 sobre 15» en el caso práctico
El fraude en las últimas oposiciones de la Seguridad Social no alberga apenas dudas para estos funcionarios, que ponen el foco también en compañeros que hicieron los exámenes en La Coruña (Galicia), actualmente bajo investigación de la Fiscalía Provincial. La convocatoria en esta ciudad gallega concentró las 34 mejores calificaciones del examen a nivel nacional. Una ampliación posterior añadió un segundo elemento: 25 de las 50 mejores calificaciones de toda España salieron también de esa sede, pese a representar aproximadamente el 10% del total de opositores admitidos. Unos números que no prueban una conducta irregular, pero sí describen una distribución estadísticamente incomprensible en una prueba de este tipo, en la que se presentan miles de candidatos.
En relación con estas pesquisas, otra funcionaria madrileña de la Seguridad Social pone el ejemplo de una compañera que «no sabe redactar ni una frase sencilla» y pese a ello «sacó un 14 sobre 15 en el caso práctico» en la oposición de Galicia. Esta fuente refiere que se trata de una mujer de «más de 50 años, sin carrera universitaria y que llevaba un montón de años parada». Lo que sorprendió a la plantilla, prosiguen, es que cogiese plaza en Madrid y no en su tierra natal, pese a su gran calificación. «Nos enteramos de que se equivocó al rellenar los destinos, los pasos todos mal, eso es ya buena prueba del nivel. Al principio, incluso pensamos que no había entrado por el turno general. Lo sangrante es que la Administración no tiene ni idea de todo esto».
Lo que también llamó la atención de los funcionarios es que esta nueva compañera gallega había aprobado anteriormente una oposición de ADIF, pero fue descartada en la entrevista personal, un último examen que no se incluye en la oposición a la SS. Una circunstancia que cobra relevancia, habida cuenta de que hay una localidad gallega, Celanova (Orense), en la que hay calificaciones sobresalientes en convocatorias de Hacienda, Seguridad Social y ADIF, con al menos una decena de aspirantes del citado municipio que, además, tienen nexos personales comunes.
Técnicos de la Seguridad Social
Las sospechas de los funcionarios también se extienden a los recién nombrados técnicos de la Seguridad Social, una oposición de menor rango en la Administración pública. Fuentes de este departamento advierten de distintos perfiles, que «alardean de haber obtenido altas calificaciones y en cuestión de seis meses, después no tienen idea alguna sobre la materia de la oposición». «Conozco el caso de una pareja: él quedó número dos de la promoción, y ella siete, y cuyos conocimientos en la materia son casi nulos».
Los trabajadores públicos alertan de que las filtraciones son mayores en estas pruebas, porque las elaboran los propios técnicos de la entidad, a diferencia de las oposiciones de la Administración General del Estado, de las que se encarga un órgano independiente. «Ha habido casos en los que han aprobado dos hijos de un técnico con notas altas. El problema, además, no es solo que aprueben, es que luego vienen a trabajar y no tienen ni idea».
Alerta institucional
Esa brecha entre calificación y desempeño es, por sí misma, una alerta institucional. No prueba de manera automática un fraude, pero obliga a investigar todo el proceso de oposiciones: cómo se diseña el caso práctico, cómo se custodia el examen, cuántas personas acceden a su contenido antes de la prueba y qué controles se aplican el día del examen para evitar comunicaciones externas o dispositivos electrónicos. Es lo que está precisamente ahora investigando la Fiscalía de La Coruña, después de que el Ministerio de Migraciones le trasladase hace unas semanas un informe interno sobre presuntas irregularidades en el proceso selectivo.
Tras la publicación de resultados, el debate deja de ser solo estadístico —notas muy por encima del resto— para convertirse en una cuestión de integridad pública: si el examen pretende certificar la excelencia, la Administración debe poder explicar con trazabilidad por qué esa excelencia no se refleja después en el trabajo.
Hacienda y ADIF
A este elemento se suman relatos más sensibles por lo que implican. Opositores y fuentes internas describen, con distintos grados de detalle, sospechas sobre métodos de copia basados en dispositivos de comunicación y sobre ofertas para «asegurar» resultados. La reiteración de mensajes en el mismo sentido añade presión para que la Administración aclare qué sabe, qué ha investigado y con qué instrumentos.
La polémica estalla, además, en un contexto ya en tensión por episodios recientes en Galicia, como el caso de Celanova, que ha puesto bajo los focos la limpieza de las oposiciones. Las sospechas no solo apuntan a las de la Seguridad Social para el puesto de administrativo, sino a otras convocatorias recientes para ocupar puestos en Hacienda y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF).

