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España

CEAR, la organización que nació de la experiencia del exilio español

Desde 1979, la ONG ayuda a las personas que, huyendo de sus países, buscan una vida mejor en España

CEAR, la organización que nació de la experiencia del exilio español

Refugiados republicanos entre Barcelona y la frontera francesa en enero de 1939. | Robert Capa

«Dejé todo», relata Jessica Cisneros, nicaragüense exiliada en España, en el documental 40 años de refugio de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR). Cisneros, quien tuvo que buscar refugio fuera de su país por su activismo en defensa de los derechos humanos, es una de los miles de personas refugiadas y solicitantes de asilo a las que ha acompañado la organización. CEAR también apoya a otras comunidades, como a las personas apátridas y a los emigrantes con necesidad de protección internacional y en riesgo de exclusión social.

El germen de la organización se sitúa a comienzos de la década de los 70, durante el franquismo. En este periodo la oposición de la dictadura empezó a trabajar con distintos colectivos desde la clandestinidad en defensa de los derechos humanos y del derecho de asilo. En 1979, ya en plena Transición democrática, CEAR se constituyó oficialmente, integrada por partidos políticos como el Partido Comunista Español (PCE), la Unión de Centro Democrático (UCD) y el Partido Socialista (PSOE) junto a entidades defensoras de los derechos humanos, sindicatos y organizaciones religiosas. 

La ONG nació en una España profundamente marcada por su propia experiencia del exilio. Tras la Guerra Civil y durante la dictadura franquista, miles de españoles se vieron forzados a huir de su país. Esa experiencia colectiva de desplazamiento es inseparable de los cimientos de CEAR, como demuestra el hecho de que su primer presidente fuera Justino de Azcárate, exiliado de la Guerra Civil española. 

En 2004, con motivo de su vigésimo quinto aniversario, la organización lanzó una campaña bajo el lema «Nosotros también fuimos emigrantes», con la que buscó enfatizar la experiencia compartida de migración forzada entre los españoles y otras comunidades. Esa misma idea es desarrollada en su documental Memorias de Refugio, que recoge testimonios tanto de un descendiente de un exiliado español de la Guerra Civil como de personas refugiadas en España procedentes de conflictos como el de Palestina o de dictaduras como la argentina. La producción resalta que los españoles en el pasado ocuparon el lugar de quienes, décadas después, desesperadamente buscaron, y actualmente buscan, asilo en esta tierra. 

En la parte final del documental, Daniel, hijo de un exiliado español en México, expresa esta realidad en palabras: «No os olvidéis que nosotros, los españoles, también fuimos refugiados. Que estuvimos hace 80 años en la misma situación que veis ahora de la gente que tuvo que entrar por Grecia y los Balcanes en ese gran influjo de inmigrantes que hubo en el año 2015-2016 en Europa». 

Una cuestión de derechos, no de caridad

Según datos recopilados por la organización Caminando Fronteras, 3.090 personas murieron en las rutas de acceso a España en 2025, hecho que CEAR denuncia como consecuencia de las políticas de cierre de fronteras de la Unión Europea y de la falta de vías legales para solicitar asilo.  

En los casos donde las personas migrantes y refugiadas sí logran llegar a salvo al territorio español, se enfrentan a varias adversidades. En distintos comunicados, CEAR advierte de problemas como la discriminación en el acceso al empleo y a la vivienda, así como el racismo y la xenofobia. Frente a estas realidades, la organización desarrolla un apoyo integral que incluye el ámbito jurídico, campañas de sensibilización y denuncia, y programas de acogida y de inclusión.

En todas sus funciones, CEAR defiende el derecho al asilo, reconocido como un derecho humano fundamental en el artículo 14 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Asimismo, la Convención de Ginebra de 1951 establece la obligación de los Estados de proteger a quienes huyen de la persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social u opiniones políticas. 

En 40 años de refugio, Carlos Berzosa, presidente de CEAR desde 2011, subraya que la labor de la organización no se basa en la caridad, sino en la defensa de «unos derechos que se han conseguido y que son un logro de la sociedad y que no estamos dispuestos a que nos roben». 

La primera misión de reasentamiento de personas refugiadas en España impulsada por la organización tuvo lugar entre 1992 y 1994, con la acogida de 2.500 personas que huían del conflicto bélico en Bosnia. Una de ellas fue Redzija Subasic, quien, en 40 años de refugio, afirma que en España ella y otros refugiados «hemos nacido otra vez, hemos vivido otra vez y hemos echado raíces».

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