The Objective
El buzón secreto

El libro de Urdangarin, el rey Juan Carlos y la urticaria del CNI

«Me gustaría saber si el CNI informó al Rey de sus actividades o si se limitó a protegerle»

El libro de Urdangarin, el rey Juan Carlos y la urticaria del CNI

Iñaki Urdangarin. | GTres

Lo que hicieron por Iñaki Urdangarin es de esos temas que nadie quiere reconocer en el CNI, les produce urticaria. Habría que matizar que el que era el yerno del Rey a principios de siglo carecía del privilegio de que el servicio secreto le ayudara en nada y que si contó con su ayuda fue exclusivamente por la movilización del entonces rey Juan Carlos.

Hace unos años, durante la investigación para mi libro La Casa II, pregunté a responsables del CNI sobre la protección que habían otorgado a Iñaki Urdangarin. Todos coincidieron, como buenos profesionales del póker, en poner la misma cara de no sé de qué me hablas. Tranquilamente, les explicaba lo que seguro ya conocían: durante años —al menos desde 2003 y hasta 2006, mientras Urdangarin era presidente de Nóos—, agentes del servicio secreto acudían periódicamente a la sede de su empresa para revisar el sistema informático, los teléfonos y la seguridad de las comunicaciones.

¿Qué hacían unos funcionarios del Estado dedicando su trabajo y tiempo a proteger a una empresa privada, por mucho que fuera del yerno del rey? ¿Por qué había que atenderle frente a pinchazos telefónicos? Y también apareció el informático Matías Bevilacqua, un reputado especialista en análisis forense, algo así como un buscador de la información aparentemente desaparecida de los ordenadores. El CNI conoció su pericia, lo había contratado para diversos casos puntuales y, coincidencia, Bevilacqua terminó trabajando para Urdangarin, según la versión oficial, porque «alguien» le facilitó el contacto a su abogado para que recuperara correos delicados de su ordenador, algo en lo que tuvo éxito. 

Uno de mis interlocutores en el servicio secreto llegó a contarme una curiosa historia para intentar frenar mi interés: «Es como cuando pintan un banco de un jardín público, el funcionario coloca un cartel de ‘recién pintado, no sentarse’ y luego se olvida de quitarlo. Quizás alguien en el servicio cumplió esa misión en Nóos en algún momento y se olvidó de anular la orden».

Todo lo vivido, según Urdangarin

El que fuera marido de la infanta Cristina va a publicar en unos días el libro Todo lo vivido: triunfos, derrotas y aprendizajes. Tal y como le he escuchado explicar en varios medios, ha pretendido contar su historia como un ejercicio de limpieza mental, para recolocar su vida pasada. Habla desde un tono alejado del ajuste de cuentas, lo contrario a lo que ha hecho el Rey emérito, con la pretensión de contar su versión, sus sufrimientos, ayudar a sanar sus heridas y para que entendamos sus sentimientos.

Pienso leerle, me interesa conocer el proceso mental de alguien que era un ídolo del balonmano y se convirtió en novio de una infanta, cuyo padre, el Rey, habría estado dispuesto a reventar la relación si no la hubiera visto clara. Quiero saber cómo se planteó su vida laboral, si era cierta esa ansia de ganar dinero para llevar junto a su mujer la vida que creía que se merecían. Si el rey Juan Carlos le abrió las puertas, si no le puso límites cuando entró en negocios un poco turbios y si llegado el momento clave en el que empezaron a llegar a la prensa noticias sobre sus actividades conflictivas, el Rey le amparó, le reconvino o se limitó, como he contado al principio, a enviarle un equipo del CNI para que nadie se enterara de lo que estaba haciendo. También me gustaría saber si el CNI informó al Rey de sus actividades o si se limitó a protegerle.

Buscaré esta información en el libro, aunque no sé si Urdangarin la mencionará. Porque el pretexto del CNI para ejecutar ese trabajo fue que se trataba de proteger a la institución, pues la seguridad del Estado la vinculaban a evitar los ataques que pudieran poner en riesgo la estabilidad de la monarquía. Uno de ellos era la vinculación que pudiera tener el monarca con las actividades ilegales de Urdangarin.

Ah, también me gustaría conocer su opinión sobre el hecho de que un director del CNI le propusiera al rey Juan Carlos la posibilidad de conspirar para que la infanta Cristina se divorciara de Urdangarin antes de la celebración de su juicio y así minimizar el impacto de una condena sobre la institución. Ojalá nos lo aclare.

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