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Así fueron las oposiciones amañadas en Galicia: pinganillos, hoteles y pagos de 20.000 euros

La Fiscalía investiga irregularidades en las pruebas de la Seguridad Social: 34 coruñeses sacaron sobresaliente

Así fueron las oposiciones amañadas en Galicia: pinganillos, hoteles y pagos de 20.000 euros

Opositores, en una imagen de archivo. | TO

El presunto amaño en las oposiciones la Seguridad Social en Galicia podría esconder detrás un sistema corrupto y perfectamente engrasado que llevaría años vendiendo plazas en organismos públicos a cambio de grandes sumas de dinero. Es lo que apuntan diferentes testimonios recabados por THE OBJECTIVE, que describen con detalle cómo sería el modus operandi del que se habrían beneficiado varios vecinos de Celanova, en Ourense. Este municipio de 5.700 vecinos se ha convertido en el centro de las pesquisas porque 12 de sus habitantes, todos ellos con nexos comunes, lograron altas calificaciones en las oposiciones de la Seguridad Social, Hacienda y ADIF.  

En cualquier caso, la decisión del departamento dirigido por Elma Saiz de llevar este caso al Ministerio Público se produjo tras las irregularidades en el proceso selectivo que destapó este periódico el pasado noviembre y que alimentaron las sospechas sobre la limpieza de las pruebas. Los listados oficiales analizados reflejaban una concentración fuera de lo habitual de máximas puntuaciones en la sede de La Coruña: las 34 mejores notas del primer ejercicio tipo test correspondieron a aspirantes examinados en esa provincia.

Una ampliación posterior añadió un segundo elemento: 25 de las 50 mejores calificaciones de toda España salieron también de esa sede pese a representar aproximadamente el 10% del total de opositores admitidos. Esos números, por sí solos, no prueban una conducta irregular, pero sí describen una distribución estadísticamente anómala e incomprensible en una prueba nacional diseñada para discriminar entre miles de candidatos.

Una reunión en Vigo

Estas supuestas irregularidades no solo habrían aflorado en las oposiciones a la Seguridad Social. Diversas fuentes apuntan a la existencia de una presunta organización criminal que vendría amañando puestos de funcionarios en un gran número de instituciones públicas (Hacienda; Policía Nacional; Instituciones Penitenciarias y Adif) a cambio de cantidades desorbitadas de dinero: desde 20.000 a 60.000 euros, dependiendo de la oposición. 

El procedimiento, según revelan estas mismas fuentes, siempre sería el mismo: «Es algo que te llega por el boca a boca. Si accedes, te citan en un hotel de Vigo para realizarles allí el pago de los 20.000 euros, entregarte los pinganillos y explicarte como se va a desarrollar todo», revelan. En ocasiones, incluso se ofrecen posibilidades en otras Administraciones. «La persona que me lo ofreció lo había hecho ya en las oposiciones de Instituciones Penitenciarias, y, con esta publicidad, se lo ofrecía a los que se presentaban a las de Seguridad Social y, si no, también vendía la opción de ADIF».

La conexión con el facilitador de las oposiciones

El caso de Celanova es especialmente llamativo. El patrón llama la atención por su reiteración y por el perfil de algunos de los opositores: mayores de 45 años y, en varios casos, sin formación universitaria. La coincidencia no es solo demográfica. En los listados consultados aparecen vínculos personales y señales de entorno compartido que se repiten entre quienes obtienen mejores resultados, un elemento difícil de explicar si se tratara únicamente de una «casualidad estadística».

Esta realidad no ha pasado inadvertida en Celanova, donde los vecinos han empezado a sacar sus propias conclusiones y apuntan a una persona, un facilitador, como centro neurálgico de todo este presunto sistema al margen de la legalidad, según los testimonios recabados por este diario.

Denuncias externas e internas

Entretanto, las denuncias por el presunto amaño ya no solo parten de aspirantes que se quedaron sin plaza en las polémicas oposiciones. Esta semana, distintos funcionarios de la Seguridad Social apuntaron también a irregularidades en el proceso. THE OBJECTIVE ha recabado distintos testimonios y denuncias de trabajadores públicos de la SS, que aseguran haber detectado incoherencias en su trabajo difíciles de encajar con los exámenes. Aprobados con calificaciones muy altas que, una vez se han incorporado al puesto, no manejan ni siquiera los conocimientos básicos sobre el temario que supuestamente dominaron para sacar esas notas en las pruebas.

Los funcionarios con los que ha hablado este periódico hablan desde la experiencia cotidiana y la indignación, dada la dificultad de superar estas oposiciones y el nivel técnico que, frente a lo que dicen sus resultados, tienen en realidad los nuevos trabajadores públicos. «Muchos vienen sin la formación básica y fundamental que te da la preparación de las oposiciones. Algunos no saben ni redactar una frase», apunta una funcionaria madrileña de la Seguridad Social. «Con esas notas tan elevadas, es imposible no saber lo básico. Deberían saberse la ley como el Padre Nuestro». 

Estos nuevos empleados públicos —con los que esta trabajadora comparte área— desconocen cuestiones mínimas de Seguridad Social. «No controlan cosas como la carencia para la incapacidad temporal o el periodo mínimo para cobrar la pensión de jubilación». En la misma dirección apunta otra fuente que señala a una compañera que no tiene asumidos conceptos del manual. «Deberían estar interiorizados si alguien ha obtenido un sobresaliente en una prueba especialmente exigente».

«Sus conocimientos son casi nulos»

Las sospechas también se extienden entre los nuevos funcionarios del cuerpo de técnicos de la Seguridad Social. Fuentes de este departamento advierten de distintos perfiles, que «alardean de haber obtenido altas calificaciones y en cuestión de seis meses, después no tienen idea alguna sobre la materia de la oposición». «Conozco el caso de una pareja: él quedó número dos de la promoción, y ella siete, y sus conocimientos de la materia son casi nulos».

Los trabajadores públicos alertan de que las filtraciones son mayores en estas pruebas, porque las elaboran los propios técnicos de la entidad, a diferencia de las oposiciones de la Administración General del Estado, de las que se encarga un órgano independiente. «Ha habido casos en los que han aprobado dos hijos de un técnico con notas altas. El problema, además, no es solo que aprueben, es que luego vienen a trabajar y no tienen ni idea».

Cabe subrayar, en cualquier caso, que aunque se haya aprobado la oposición y tomado posesión, eso no asegura la plaza. Antes debe superarse el curso selectivo, si lo hay, o el periodo de prácticas. Si se es declarado «no apto», no se consolida el puesto y la consecuencia inmediata es el cese, según explican las fuentes consultadas.




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