ADIF pagó por el balasto reutilizado de Adamuz un millón más que lo que hubiera costado nuevo
El contrato nunca se ejecutó y la modificación, que incluía pequeñas expropiaciones, superó los 6,2 millones de euros

Imagen del accidente ferroviario de Adamuz. | Guardia Civil
Una UTE integrada por una empresa para la que trabajó la esposa de Koldo García se hizo con la adjudicación del balasto de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla. El acuerdo nunca se ejecutó y la obra, que incluye el tramo de Adamuz (Córdoba), donde un accidente ferroviario costó la vida a 46 personas hace algo más de dos semanas, acabó usando material reutilizado. ADIF tuvo que modificar el contrato de «mejora integral» de la infraestructura en marzo del año pasado. El cambio aumentó el presupuesto en 6,2 millones de euros, uno más respecto a las condiciones iniciales, que incluían la instalación de piedra nueva bajo las traviesas de la vía. El incremento también se debe a la inclusión de pequeñas expropiaciones y otras cuestiones logísticas.
Áridos Anfersa era una de las tres compañías que conformaban la UTE para el suministro y transportes de balasto para la renovación de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla Fase 2, que comprende Adamuz. El 9 de julio de 2022, ADIF les adjudicó por 5,2 millones de euros el suministro de 275.000 toneladas de la piedra que se coloca bajo los durmientes de las vías para mejorar su estabilidad y distribuir el peso del tren para evitar hundimientos, absorber vibraciones y asegurar el drenaje del agua, entre otras cosas.
Solo cuatro días más tarde de la adjudicación, Áridos Anfersa dio de alta en la Seguridad Social a Patricia Úriz, pareja de Koldo García. La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil apunta en un informe que recibió 13.796 euros netos en concepto de nómina entre agosto de ese año y junio de 2023. El asesor del exministro José Luis Ábalos se había reunido antes de abandonar el Ministerio de Transportes con miembros de la compañía, que desde entonces multiplicó sus contratos públicos. Sin embargo, el del suministro de balasto nunca se ejecutó.
ADIF resuelve el contrato
La UTE y ADIF decidieron romperlo «de mutuo acuerdo» el 19 de marzo de 2024. La adjudicación tenía un grado de ejecución del 0% «al no haberse iniciado el suministro». El administrador de infraestructuras ferroviarias explica en la documentación a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE que durante ese periodo «se ha producido un incremento de los costes asociados a la fabricación y transporte del balasto» que impidió cumplir con las condiciones iniciales.
La unión temporal de empresas que incluía a Áridos Anfersa presentó una oferta que rebajaba en un 12% el presupuesto de licitación. El presupuesto era tan ajustado que apenas cubría los costes de extracción del balasto. De hecho, otras dos empresas que se presentaron al concurso denunciaron las cifras de la operación. La piedra iba a ser extraída de la cantera El Parroso, en Villanueva del Río y Minas, un municipio de la provincia de Sevilla. Sin embargo, no contaba con el distintivo de calidad de ADIF.

Las fuentes consultadas por este diario indican que la UTE propuso extraer el balasto de otra cantera, pero se disparaban los precios del suministro. Entonces llegó a un acuerdo con ADIF para resolver el contrato. El documento aclara que se había producido un incremento de los costes asociados a la fabricación y transporte de la piedra «motivado por la subida de los precios de determinadas materias primas y el coste de la energía». Hay que destacar que los precios contemplados en la oferta corresponden a julio de 2021 y que el administrador de infraestructuras ferroviarias no había realizado ninguna petición de material pasado un año de la adjudicación.
«En cuanto a la prestación relativa al transporte del balasto, se puede constatar igualmente que el mismo ha experimentado una espiral alcista, según resulta de los datos oficiales del Observatorio de Costes del Transporte de Mercancías por Carretera (adscrito al departamento que lidera Óscar Puente), que, en su informe de julio de 2021, fijaba el precio del transporte en 1,3236 euros por kilómetro», insiste la propuesta de resolución de contrato.
Modificación de 6,2 millones
ADIF accedió a resolverlo «de mutuo acuerdo» por una cláusula del pliego de condiciones ante «la ausencia de concurrencia de causa imputable al contratista» y «la existencia de razones de interés público que hacen inconveniente la permanencia del contrato». Ante semejante eventualidad, el administrador de infraestructuras ferroviarias tuvo que recurrir a otra fórmula para hacerse con el balasto necesario para la obra.
La empresa pública hizo una modificación del proyecto de construcción de mejora integral de infraestructura de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla en el tramo Guadalmez-Córdoba, que incluye Adamuz. El contrato inicial se había adjudicado a una UTE integrada por Ferrovial, Guinovart, Azvi y Contratas y Ventas en mayo de 2022 por 52 millones de euros. La enmienda supuso reutilizar balasto, lo que aumentó el presupuesto en 6,2 millones de euros, esto es, uno más de lo que iba a significar la compra de piedra nueva a la UTE integrada por Áridos Anfersa.
El Suplemento del Diario Oficial de la UE especifica que la modificación del contrato se explica por «la inaccesibilidad a muchos de los caminos de acceso a la traza», ya que estos discurren a través de fincas privadas cuyos propietarios «no aceptan el paso de maquinaria pesada» y la necesaria inclusión «de las ocupaciones y/o expropiaciones en un nuevo expediente». También señala que las actuaciones son «imposibles de ejecutar» por«la imposibilidad de cortar la circulación en ambas vías simultáneamente al tratarse de una línea en explotación».
El documento también recoge la existencia de «problemas con el suministro del balasto». «Por la situación actual de subida de precios de los carburantes, desde suministros de ADIF se nos ha comunicado la dificultad de cumplir con el suministro previsto de balasto ante la rescisión de los contratos por parte de los suministradores, por lo que se incluyen unidades para el transporte y movimientos adicionales del balasto y su tratamiento para la reutilización del mismo», subraya el Diario Oficial de la UE.
La decisión de ADIF para resolver los problemas de suministro fue cambiar su dependencia de flujo de material nuevo a la posibilidad de mover, transportar y tratar el material existente para reutilizarlo. Este escenario, señala el documento, se basa en que se había observado que el material existente estaba en condiciones que permitían su reaprovechamiento tras un procedimiento de cribado que mejorara la granulometría, y para eso era necesario tratar la piedra para devolverle propiedades de uso.

