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España

La Guardia Civil alerta de un repunte migratorio por la frontera de Ceuta tras la regularización

La caída de tramos de vallado por las recientes borrascas permite que los inmigrantes salten con más facilidad

La Guardia Civil alerta de un repunte migratorio por la frontera de Ceuta tras la regularización

Inmigrantes relatan su periplo hacia Ceuta desde sus países de origen. | TikTok

La situación en el perímetro fronterizo de Ceuta es insostenible. Al goteo constante de intentos de entrada de inmigrantes irregulares, cronificado desde el verano, y al desgaste de los guardias civiles por la falta de efectivos, se ha sumado en la última semana la caída de varios tramos de valla a causa de las recientes borrascas que han azotado el Estrecho de Gibraltar. Una circunstancia que ha permitido a los inmigrantes burlar con más facilidad el doble vallado. Consiguen treparlo en cuestión de 30 segundos y después cruzan a la ciudad autónoma. Una rapidez que ha dejado sin margen de reacción a los agentes, y al descubierto la ineficiencia de la infraestructura, según denuncian fuentes del Instituto Armado. 

Ese aumento de la presión migratoria en el paso fronterizo se ha traducido en la entrada irregular de casi 200 personas durante los dos últimos fines de semana, según datos facilitados por la Policía Nacional de Ceuta. Los inmigrantes se han aprovechado también de las fuertes rachas de viento y las lluvias constantes para pasar inadvertidos ante las fuerzas de seguridad. La falta de visibilidad les ofrece la oportunidad definitiva de cruzar sin ser vistos, mientras se esconden en zonas boscosas o montes próximos en Marruecos.

La Guardia Civil calcula que hay entre 800 y 1.000 subsaharianos esperando todavía para saltar la valla. La gendarmería marroquí hace batidas cada mes en la zona, pero son insuficientes, a juicio de la Benemérita. La capacidad de acogida del Gobierno ceutí está al límite, con más de 500 menores repartidos en los centros y más de 700 adultos en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI).

Vídeos en TikTok

El Instituto Armado no relaciona el pico de llegadas de la última semana con la regularización masiva que el Gobierno ha anunciado hace unos días para conceder permisos de residencia a entre medio millón y 800.000 residentes extranjeros que carecen actualmente de papeles. No obstante, fuentes de Información de la Guardia Civil auguran un repunte, habida cuenta de los movimientos que se están produciendo en las rutas que normalmente utilizan estos ciudadanos subsaharianos. Agentes especializados monitorizan abundante contenido en redes sociales, principalmente TikTok, donde los jóvenes retransmiten su itinerario, lo que genera «un efecto llamada» entre otros inmigrantes.

«Estamos examinando cientos de vídeos en las redes. TikTok es la favorita para quienes vienen. Hay imágenes y vídeos de cientos de personas que vienen de Argelia, Senegal… andando hacia Marruecos», explican. La ruta Argelia-Marruecos-Ceuta, sostienen estas mismas fuentes, es la elegida por subsaharianos de Mauritania, Malí, Senegal, Burkina Faso, Guinea, Costa de Marfil, Ghana y Nigeria. Si el inmigrante tiene dinero se desvía hacia la costa argelina, donde las mafias fletan embarcaciones ultrarrápidas que llegan a Baleares en cuestión de horas. Si no lo tiene, prosigue su camino hasta llegar a Marruecos y después a Ceuta, bien por mar o por tierra. 

«La regularización no tiene por qué crear una ola de llegadas, pero tampoco ayuda cuando los efectivos están desbordados. Aunque ya no se producen saltos masivos, las entradas son constantes. La situación empieza a ser alarmante. Mientras, las fuerzas de seguridad siguen con los mismos medios y ni se plantea activar al Ejército», advierten fuentes de la Guardia Civil desplegadas en la ciudad autónoma. Desde que comenzó el año, 426 personas han llegado por vía terrestre a Ceuta, un 378,7% más respecto al mismo periodo de 2025, según los últimos datos facilitados por el Ministerio del Interior.

El colapso del vallado

En paralelo, la Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha denunciado que la caída de varios tramos del vallado ha puesto en evidencia que la infraestructura está «agotada, obsoleta y estructuralmente deteriorada» y por este motivo, se requiere una reforma integral de todo el perímetro y «no más reparaciones parciales ni soluciones improvisadas como vende el Ministerio del Interior». Pese a que el departamento dirigido por Fernando Grande-Marlaska ha destacado recientemente su inversión «intensiva» en la frontera y el vallado, esta organización de guardias civiles critica que la supuesta mejora de las instalaciones del perímetro ha terminado por crear el efecto contrario.

Es el caso de las mallas antitrepa, que, denuncia la AUGC, «han demostrado no ser efectivas en la práctica porque los inmigrantes utilizan herramientas artesanales, como garfios, que les permiten trepar con gran facilidad por las mismas». Unas herramientas que, además, son empleadas en determinadas ocasiones como armas improvisadas por los inmigrantes, «lo que incrementa gravemente el riesgo para la integridad física de los guardias civiles que acuden a interceptar los saltos».

Un sistema tecnológico que falla

Tampoco cumplen su función los peines invertidos situados en la parte superior del vallado en la zona internacional, a diez metros de altura, que son rebasados con extrema facilidad. Esta asociación ya advirtió de la necesidad de cubrirlos con planchas metálicas lisas en su cara exterior para que supusiesen un obstáculo real y no permitiesen a los inmigrantes permanecer durante horas en los mismos cuando son descubiertos. Hay que recurrir en muchas ocasiones a los servicios de emergencias para hacerlos descender, un extremo que pone en peligro a los guardias civiles y a los inmigrantes.

El diseño estructural del vallado también «presenta graves deficiencias». Las vigas metálicas que actúan como pilares del doble vallado en su parte interior a lo largo de todo el perímetro funcionan, en realidad, «como auténticas escaleras, facilitando el descenso de los inmigrantes una vez superan la valla». Además, la infraestructura se encuentra saturada de parches y reparaciones improvisadas, lo que impide una correcta vibración de la estructura que provoca que los sensores de detección no se activen correctamente, lo hagan con retraso o que no se detecte la vibración, impidiendo que el aviso llegue a la Central Operativa de Servicios (COS) en tiempo real. En ocasiones, sencillamente no llega. En definitiva, un sistema tecnológico que «falla cuando más se necesita». 




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