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La sospecha de fraude en las oposiciones llega a Madrid y Valencia: «No había vigilancia»

Denuncian anomalías en el reparto de pruebas y «fallas de seguridad» en otras sedes en las que hubo proceso selectivo

La sospecha de fraude en las oposiciones llega a Madrid y Valencia: «No había vigilancia»

Opositores, en una imagen de archivo. | EP

La sombra del fraude en las oposiciones a administrativos de la Seguridad Social en La Coruña (Galicia) podría extenderse a otras ciudades donde también desarrollaron estas pruebas en 2025. Distintos testimonios recabados por THE OBJECTIVE denuncian irregularidades en algunas de las sedes y controles «totalmente nulos» en el desarrollo del proceso selectivo, de los que podrían haberse beneficiado decenas de opositores, al igual que ocurrió en la sede gallega, donde la Fiscalía investiga irregularidades después de que las 34 mejores notas del primer ejercicio tipo test correspondieran a aspirantes examinados en esa provincia.

En paralelo, Celanova (Ourense) se ha convertido en el centro de las pesquisas del Ministerio Público después de que este periódico desvelase que 12 habitantes [la localidad tiene 5.700 vecinos], todos ellos con nexos comunes, lograron altas calificaciones en las oposiciones de la Seguridad Social, Hacienda y ADIF. Por si esta concentración no resultase lo suficientemente anómala, siete de los aspirantes que obtuvieron sobresaliente en la oposición de la Seguridad Social en Galicia figuraban también como aprobados en listados oficiales de distintos procesos estatales, según el cruce de resoluciones realizado por este diario.

En otras palabras, estas siete personas, todas ellas examinadas en La Coruña, tenían una plaza de funcionario ya en el cuerpo de Auxilio Judicial, dependiente del Ministerio de Justicia; en ADIF; o en la Administración General del Estado (AGE). Una serie de irregularidades que escondería detrás el supuesto entramado corrupto que vendería plazas en organismos públicos a cambio de grandes sumas de dinero. Todo bajo el mismo modus operandi: reuniones en hoteles, pagos de entre 20.000 y 60.000 euros, dependiendo de la oposición, y la entrega de pinganillos para el chivatazo de las pruebas.

Sin vigilancia en las oposiciones

Este sistema, sin embargo, no sería el único que podría haber amañado presuntamente las últimas oposiciones de la Seguridad Social. Distintos testimonios apuntan en esa dirección, habida cuenta de las «fallas de seguridad» que se produjeron en distintas sedes donde se celebraban las pruebas estatales. La primera, según relatan estas mismas fuentes, fue la falta de control. «La fiscalización fue nula. Ningún vigilante examinaba lo que hacía cada opositor, ni siquiera se paseaban por los puestos», revela un gran número de opositores.

Tampoco había inhibidores de señal ni detectores de metales, lo que hace más factible el uso de métodos tecnológicos para copiar durante el examen. «Había personas con relojes inteligentes haciendo la prueba y nadie les llamó la atención. También podías tener las pertenencias en el cajón de debajo del pupitre sin ningún tipo de problema», señalan. A los 30 minutos del comenzado del examen se podía salir del mismo. Aunque los aspirantes no podían llevar el mismo, la sospecha es que pudieron hacer fotos de la prueba durante esa media hora y salieron después para resolver las preguntas y filtrarlas. 

Solo se repartió un modelo de examen

Otra anomalía en el desarrollo de las pruebas estatales es que hubo varias aulas de distintas sedes en las que no se repartieron los dos modelos de examen, según denuncian las mismas fuentes. En la sede gallega, donde se centran las sospechas y la investigación de la Fiscalía, solo se repartió el modelo A, cuando hay dos: A y B. La Coruña no fue la única excepción. En la facultad de Valencia ocurrió lo mismo en al menos tres aulas, según las fuentes consultadas. Y en Madrid y Barcelona, solo se repartió ese primer modelo también en dos aulas. 

Mientras tanto, en otras delegaciones como Sevilla, Málaga o Mallorca, los funcionarios repartieron los modelos A y B de forma alterna a todos los participantes. «El hecho de que solo se repartiese un modelo en al menos cuatro sedes hace sospechar de los encargados que repartieron las pruebas. ¿Por qué se hizo eso?», critican estas fuentes, que reclaman la repetición del proceso tras el escándalo de Galicia y la falta de medidas de vigilancia en la convocatoria.

Sistemas tecnológicos anticopia

La investigación de la Fiscalía, que se activó tras un informe sobre irregularidades del departamento dirigido por Elma Saiz en las pruebas de La Coruña, ha provocado que otras instituciones mejoren sus sistemas tecnológicos anticopia. Es el caso de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), que ha iniciado un plan piloto en cinco centros del país (Ourense, Madrid, Barcelona, Baza y Calatayud) para reforzar los controles frente al uso de dispositivos electrónicos no autorizados en el proceso. 

Este programa de control incorpora dos herramientas: un detector de materiales EX-3MAT y un detector de frecuencias EX-M, diseñados para identificar la presencia y las emisiones de aparatos electrónicos, incluso cuando están apagados.

El perfil de los sobresalientes

El caso de Celanova, donde 12 orensanos han alcanzado 12 sobresalientes en tres oposiciones distintas, es especialmente llamativo. El patrón llama la atención por su reiteración y por el perfil de algunos de los opositores: mayores de 45 años y, en varios casos, sin formación universitaria. La coincidencia no es solo demográfica. En los listados consultados aparecen vínculos personales y señales de entorno compartido que se repiten entre quienes obtienen mejores resultados, un elemento difícil de explicar si se tratara únicamente de una «casualidad estadística».

Esta realidad no ha pasado inadvertida en Celanova, donde los vecinos han empezado a sacar sus propias conclusiones y apuntan a una persona, un facilitador, como centro neurálgico de todo este presunto sistema al margen de la legalidad, según los testimonios recabados por este diario.

Entretanto, las denuncias por el presunto amaño ya no solo parten de aspirantes que se quedaron sin plaza en las polémicas oposiciones. Distintos funcionarios de la Seguridad Social han apuntado también a irregularidades en el proceso, después de haber detectado incoherencias en su trabajo difíciles de encajar con los exámenes. Aprobados con calificaciones muy altas que, una vez se han incorporado al puesto, no manejan ni siquiera los conocimientos básicos sobre el temario que supuestamente dominaron para sacar esas notas en las pruebas.



 


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