La aragonesa Forestalia recurrió a José Bono para lograr contratos con gobiernos del PSOE
El exministro de Zapatero se ha reunido en múltiples ocasiones con el propietario de esta firma en su sede de Madrid

José Bono. | EFE
Una de las cinco operaciones empresariales que la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil investiga en el marco del denominado caso SEPI involucra a la empresa aragonesa Forestalia, uno de los gigantes nacionales en el sector de las energías renovables. La firma se habría servido de sus contactos políticos —especialmente en el PSOE— para obtener contratos públicos, subvenciones y licencias ambientales de explotación de molinos eólicos y plantas solares. Para ello, se habría valido de la influencia de destacados líderes socialistas. Entre ellos, tal y como ha podido comprobar THE OBJECTIVE, el expresidente del Congreso y de Castilla-La Mancha José Bono.
«Cuando Bono visitaba las oficinas de Forestalia, se reunía directamente con la familia Samper». Así lo describe para este diario una fuente empresarial que fue testigo de alguno de esos encuentros en una sala acristalada de la sede madrileña de la firma aragonesa Forestalia, situada en la céntrica calle de Ortega y Gasset.
Desde allí se gestiona uno de los mayores conglomerados nacionales de sociedades dedicadas a las energías renovables, ahora bajo la lupa de la UCO por sus relaciones con la trama que gestionó la SEPI y sus lazos con otro viejo conocido de la corrupción moderna: Servinabar, la constructora de la que presuntamente era propietario —al 45%— Santos Cerdán. Ambas comparten apoderados y representantes, como también lo hace la aragonesa Sumelzo S.A.
Según explican estas fuentes, el exdirigente socialista, que formó parte del primer Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero como ministro de Defensa, ha visitado de forma periódica esas oficinas para reunirse, casi siempre, con Fernando Samper Rivas, patriarca de la familia Samper. Se le conoce como ‘Fernando Sol’, el nombre que le ha dado a su emporio. Es el propietario de este grupo que disparó su patrimonio obteniendo licencias de explotación de energías renovables y revendiéndolas.
En esas visitas de Bono no había reuniones con la directiva, con quienes llevaban el día a día de la firma. Tan solo se pasaba a una sala en la que se trataban asuntos empresariales directamente «con el propietario».
TO ha preguntado a otras fuentes involucradas en la gestión de Forestalia por estas cuestiones, y sus explicaciones concuerdan. Según indican, el expresidente manchego mantiene una relación de amistad con el patriarca de la familia, que habría revelado a varios altos directivos de la firma que Bono ayudaba a «desbloquear contratos» en Administraciones donde tenía «mano». Influencia, explican. Y la notaron: según estos testimonios, en varias ocasiones se lograron contratos y licencias allí donde la labor empresarial regular había fracasado.
En cuanto a sus terrenos de influencia, las fuentes consultadas se refieren a «Administraciones gobernadas por el PSOE de todos los niveles». Describen a este diario varios ejemplos de esas gestiones, pero solicitan no ahondar «todavía» en detalles.
Ayudas y contratos del Gobierno
Forestalia está siendo investigada en el caso SEPI por haber recibido 17 millones en ayudas para una empresa de su grupo —Arapellet— tras haber solicitado el favor, presuntamente, de la trama de la denominada fontanera del PSOE, Leire Díez. Pero su influencia alcanza cotas más altas en el actual Gobierno de Pedro Sánchez.
En julio de 2025, el Ministerio de Transición Ecológica tumbó un macroproyecto de energía eólica en la sierra de Teruel al considerar que los molinos que pretendía instalar la firma Green Capital en la zona del Matarraña eran incompatibles con la supervivencia de la fauna local.
Esas instalaciones, en esos puntos concretos proyectados, resultaban «inasumibles» para especies como el buitre leonado o el águila perdicera, en serio peligro de extinción. La declaración ambiental negativa afecta a una amplia zona en la que, hace solo dos años, la ministra Teresa Ribera autorizó la instalación de otro macroproyecto. En aquel caso, el proyecto que sí fue aprobado lo firmaba Forestalia. Aquel no fue el único negocio que logró la firma con el Gobierno socialista.
Forestalia y sus microempresas
Las informaciones publicadas por TO sitúan a Forestalia en el centro de un ecosistema societario muy activo, ligado principalmente al despliegue renovable en Aragón, pero también en otras comunidades autónomas. El análisis de registros muestra una rotación constante de sociedades, administradores y participaciones compartidas con empresas del entorno Sumelzo y otros actores del sector, configurando una red empresarial densa que trasciende operaciones aisladas.
Parte de esas sociedades aparecen conectadas con flujos económicos hacia empresas vinculadas a terceros bajo investigación, lo que añade relevancia a la coincidencia temporal entre expansión renovable, proliferación de vehículos societarios y vínculos administrativos cruzados. El foco informativo no es solo el movimiento de fondos, sino la arquitectura corporativa que lo sostiene.
Otro elemento recurrente es la concentración de domicilios sociales y asesorías comunes en decenas de empresas relacionadas, una estructura que facilita la gestión registral y la continuidad formal de proyectos. En conjunto, lo publicado refleja que el crecimiento renovable vino acompañado de una intensa ingeniería societaria que permite reconstruir relaciones empresariales clave a partir de los registros oficiales.
Cabe recordar que, como desveló TO, horas antes de que la UCO registrara su sede, Forestalia disolvió 14 de sus sociedades mercantiles, muchas de las cuales estaban dedicadas a tramitar autorizaciones públicas para proyectos renovables. Esto ha sido señalado en los medios como un movimiento relevante dentro del contexto de la investigación.

