The Objective
Entrevista

Un ingeniero alerta de que la mitad de las presas en España está en riesgo de colapso

Jesús Contreras reclama más inversión y la independencia de la gestión de seguridad de estas infraestructuras

Un ingeniero alerta de que la mitad de las presas en España está en riesgo de colapso

Presa de Forata. | EP

Las fuertes lluvias de los últimos días han puesto a las presas y embalses españoles en el punto de mira, ya que en algunos casos los niveles de agua han alcanzado valores cercanos a su capacidad máxima y han requerido descargas controladas para gestionar el caudal. Jesús Contreras, vocal de la Junta Directiva de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, explica en THE OBJECTIVE que existe una «importante falta de mantenimiento» de las mismas desde hace muchos años que ha provocado que «más del 60% de las presas de titularidad estatal tengan algún fallo estructural o de seguridad hidrológica que las puede poner en riesgo de colapso ante una situación extrema de precipitación que tenga en su cuenca».

Según el ingeniero, el 50% de las presas administradas por el Estado tienen roto el desagüe de fondo, que es el elemento que permite controlar el nivel del embalse. Lo mismo ocurre con los aliviaderos de superficie, los elementos por los que se saca la avenida, cuya situación no es la correcta en un 40% de las presas de gestión nacional. Es decir, en muchos embalses no hay control del nivel del agua y, en función de la situación en la que ocurra la llegada de agua, se encuentran en mayor o menor riesgo de poder laminarla. Además, en muchos otros el aliviadero no es capaz de evacuar el caudal entrante. Si se combinan estos factores, ante lluvias muy intensas en la zona que alimenta una presa, «el riesgo de que tenga un problema de colapso es importante».

Contreras asegura también que una mejor conservación de las presas no influiría de manera positiva en el caso de episodios de lluvias extremas como las inundaciones que estamos viendo estos días en el sur del país y que, en todo caso, su impacto podría ser incluso contraproducente. «En caso de producirse el colapso en un embalse, podría dar lugar a un incremento de la inundación poderosísima». «Las presas laminan las avenidas, y eso habrá funcionado correctamente en aquellas que tengan el aliviadero funcionando de manera adecuada. Pero, aunque estén mal cuidadas, no son responsables de los desbordamientos».

Además de la falta de mantenimiento, otro problema clave es la inversión que, tal y como indica Jesús Contreras, no es suficiente. Según explica, en la última memoria de la Dirección General del Agua, de un presupuesto total de 579 millones de euros, solo se invirtieron en mantenimiento 16 millones, es decir, el 3%, mientras que «el valor que debería tener el mantenimiento de las presas es de entre 400 y 600 millones al año», que es prácticamente la totalidad del plan financiero. Igualmente, subraya el informe Estrategia e inversiones para la eficiencia y resiliencia hídrica en España que cifra en aproximadamente 4.500 millones de euros la necesidad de inversión en el parque de presas españolas para llevarlas a una situación óptima, una cantidad que «sale simplemente de sumar lo que incluyen los propios planes hidrológicos de las distintas confederaciones».

A la pregunta de qué medidas son necesarias para mejorar la situación actual de las presas, además del aumento de la inversión en mantenimiento, el ingeniero reclama que la gestión de la seguridad de las presas sea independiente de su titularidad. Actualmente, «la Dirección General del Agua es juez y parte», es decir, gestiona la seguridad de las presas y es titular de una gran mayoría de ellas. Entonces, «como no puede sancionarse a sí misma, no hace nada». Por ello, los ingenieros reclaman «que las presas absolutamente necesarias tengan una gestión totalmente independiente de todos los titulares —estatales y concesionales—, al estilo de cómo funciona la Agencia Estatal de Seguridad Ferroviaria (AESF)».

Esta, manifiesta Contreras, «es la única manera de que ese organismo haga una gestión eficaz y ponga a los titulares —tanto del Estado como los concesionarios— a hacer su función». En igual medida, subraya la importancia de contar con personal técnico cualificado. «Las confederaciones están completamente desprofesionalizadas y la Dirección General del Agua tampoco tiene al mando gente con competencias o con formación ingenieril que conozca el mundo de las obras hidráulicas. Esto se traduce en una falta de sensibilidad hacia los problemas de las presas».

La presa de Forata el día de la dana

En relación con la presa de Forata (Valencia) y lo acontecido el día 29 de octubre de 2024 a causa de la dana, explica que «tenía los desagües de fondo y los desagües de medio fondo inoperativos», y ambos podían haber evacuado un caudal cercano a los 100 metros cúbicos por segundo. «Si se hubieran puesto a funcionar diez horas antes, como era lo normal, se hubiera podido producir un volumen adicional (para contener la avenida) que habría supuesto entre uno y dos metros más de resguardo para posibles problemas», puntualiza. Pero, además, según expone el ingeniero, esta presa tenía un problema estructural: «Desde hacía muchos años, existía una zona junto al estribo derecho que no se había elevado al nivel de la coronación —había constancia de ello— y estaba tres metros por debajo de esta».

Como consecuencia, «la capacidad de drenaje del aliviadero no era 1.800 metros cúbicos por segundo, sino que era 1.200, cuando estaban entrando 2.000, y toda esa agua iba a salir por la zona de menor altura, a través del terreno junto al estribo derecho, con lo cual, con toda probabilidad, se hubiera descalzado el estribo y la presa lo más seguro es que hubiera colapsado», precisa. Sumado a ello, este embalse contaba con otro inconveniente —«presente en tres de cada cuatro presas administradas por el Estado»— y es que no tiene implantado el plan de emergencia, «con lo cual no se podía avisar a la población». En definitiva, «se juntaban cuatro condiciones que están presentes en muchas más presas; sin embargo, en este caso, la lluvia se concentró en la cuenca de esta presa». A pesar de ello, resalta la «suerte» de que dejase de llover una hora antes, «porque se quedó a un metro de desbordar».

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