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Venden en plena investigación la empresa que inspeccionó las vías de Adamuz

Una firma canadiense compra por 600 millones de euros Ayesa, contratada por Transportes para vigilar las soldaduras

Venden en plena investigación la empresa que inspeccionó las vías de Adamuz

Técnicos inspeccionando la zona de Adamuz. | Europa Press

Ayesa Ingeniería tiene nuevo dueño. La empresa canadiense Colliers ha adquirido la compañía que contrató el Ministerio de Transportes para revisar las soldaduras del tramo de Adamuz (Córdoba), donde un accidente ferroviario costó la vida a 46 personas hace tres semanas. La operación de venta, por unos 600 millones de euros, ha llamado la atención en el sector al llevarse a cabo en plena investigación sobre qué falló en el sistema de detección de ADIF para no localizar de forma prematura la rotura de la soldadura de la vía a la que apunta el informe preliminar de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF).

El cambio de propiedad no será inmediato. Se espera que quede totalmente certificado en el segundo semestre de este año. De esa manera, A&M Capital Europe y la familia Manzanares (propietarios de Ayesa) dejarán de controlar la empresa de ingeniería y la firma canadiense Colliers, con un valor en bolsa de más de 7.000 millones de dólares (5.922 millones de euros), tomará las riendas de la compañía.

Ayesa está en estos momentos en el ojo del huracán al ser una de las empresas cuyos técnicos trabajaron sobre el terreno en las obras de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, que incluye Adamuz. La firma fue responsable de inspeccionar y controlar que las soldaduras del tramo Guadalmez-Córdoba estaban bien realizadas. Una de esas soldaduras es la que ahora señala la CIAF como el elemento catalizador del descarrilamiento.

Contratados para vigilar Adamuz

Sus actuales propietarios han señalado que «como familia fundadora de Ayesa Group, estamos muy orgullosos de la trayectoria de casi 60 años de la compañía, ofreciendo ingeniería y gestión de proyectos de referencia mundial en grandes infraestructuras», tal y como ha valorado José Luis Manzanares, consejero delegado de la compañía, en la nota en la que han dado a conocer la venta.

La compañía canadiense ha asegurado que la incorporación de Ayesa «al segmento de Ingeniería de Colliers le consolida como un actor global de gran peso, ahora con operaciones en Europa, Latinoamérica, Oriente Medio y Asia Meridional, y capacidades ampliadas en Australia. Tras el cierre de esta operación, Colliers Engineering operará en 23 países con cerca de 14.000 profesionales prestando servicios en el mercado inmobiliario, infraestructuras y transporte, agua y medio ambiente. Bajo el modelo de partnership de Colliers, el equipo directivo actual de Ayesa conservará una participación significativa y seguirá gestionando el negocio», apuntan en un comunicado.

En esa operación, Alantra actuó como asesor financiero y Uría Menéndez como asesor jurídico de la parte canadiense. Baird y Arcano Partners actuaron como asesores financieros y Pérez-Llorca y Weil, Gotshal & Manges como asesores jurídicos de Ayesa Group y de sus propietarios.

El Ministerio de Transportes que dirige Óscar Puente introdujo en septiembre de 2024 una modificación en el encargo de servicios suscrito con la ingeniería Ayesa para el control, seguimiento e inspección de las nuevas soldaduras ejecutadas en la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla, dentro de las obras de renovación «integral» de la infraestructura.

Modificación del contrato

El importe del contrato de ADIF pasó de 3,1 a 3,7 millones de euros pocos meses antes de que la compañía desplazara a dos especialistas para evaluar los trabajos realizados por la subcontrata Maquisaba en el tramo correspondiente al punto exacto del siniestro de Adamuz. Esa unión soldada, que presenta una pequeña anomalía en forma de «mancha», según los peritos, es ahora uno de los ejes centrales de la investigación.

De forma paralela a la remodelación de la vía (dividida en cuatro tramos, siendo el C el que incluye Adamuz) y a la sustitución de los desvíos, Transportes licitó un contrato específico de consultoría y asistencia técnica destinado al control y supervisión de las actuaciones incluidas en los proyectos de mejora y renovación de la superestructura de la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla.

La adjudicación recayó en Ayesa, la misma empresa que elaboró el informe de inspección visual de la soldadura que el propio Puente mostró en una comparecencia pública, acompañado por el presidente de ADIF, Pedro Marco de la Peña. En ese documento se concluye que, al menos desde el punto de vista del análisis visual realizado, el carril fracturado no presentaba defectos aparentes.

El contrato fue adjudicado en marzo de 2022 tras concurrir ocho compañías. Ayesa presentó la tercera oferta económicamente más baja, con una propuesta de 2,6 millones de euros, que ascendía a 3,1 millones con impuestos incluidos. No obstante, en septiembre de 2024, ya durante la etapa de Puente al frente del Ministerio, el presupuesto fue incrementado hasta los 3,7 millones. Ese aumento de 622.000 euros habría convertido la oferta inicial de la empresa en la más elevada de todas las presentadas al concurso.

«Dedicación exclusiva»

El pliego de control y vigilancia de las obras exigía expresamente la incorporación de dos especialistas en soldadura con dedicación exclusiva, adaptada a las necesidades del proyecto, y con una experiencia mínima superior a diez años. ADIF también requería que estos técnicos (responsables de revisar la soldadura de Adamuz y alrededor de un centenar adicional en ese mismo tramo) acreditasen documentalmente su cualificación profesional.

Para poder optar al encargo, los aspirantes debían aportar un certificado que acreditara la superación del curso de inspección y control de soldaduras, así como la correspondiente habilitación otorgada por la Asociación Española de Ensayos No Destructivos (AEND). Las fuentes consultadas por este diario en ese organismo sostienen que Ayesa no contaba entonces con empleados con dicha capacitación, por lo que debieron contratarlos.

El pliego de condiciones iba más allá y requería además un listado de obras en las que hubieran participado previamente como inspectores de soldaduras. En contraprestación por estos servicios, ADIF abonó a Ayesa 5.850 euros por cada inspector asignado a la supervisión de los trabajos en el tramo ferroviario Guadalmez-Córdoba, concretamente en Adamuz.

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