Una nueva rotura de vía en Irún asfixia a Puente tras el accidente de tren en Adamuz
Un mercancías de Renfe con material «peligroso» descarriló el pasado viernes en la estación de Belaskoenea

Vía rota en la estación de Belaskoenea, en Irún.
Óscar Puente no gana para disgustos. Un tren de mercancías de Renfe con material «peligroso» descarriló el pasado viernes en Irún, explican a THE OBJECTIVE fuentes conocedoras del incidente. La causa, la rotura de una vía. Según apuntan las primeras investigaciones, el mismo motivo que causó hace tres semanas el accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), donde perdieron la vida 46 personas. En esta ocasión no hubo que lamentar daños personales ni materiales, pero llama la atención el hermetismo con el que ha tratado la información el Ministerio de Transportes. El departamento que dirige Puente ha llegado un acuerdo con los sindicatos mayoritarios de maquinistas para finalizar, a partir de este martes, la huelga de tres días que convocaron.
Las fuentes consultadas por este diario señalan que el mercancías se salió del carril roto sin llegar a volcar. No obstante, muestran su preocupación porque el convoy transportaba mercancías peligrosas que serían inflamables, lo que podría haber supuesto una situación de riesgo. Como ha avanzado Libertad Digital, los hechos ocurrieron el pasado viernes en la estación de Belaskoenea, situada en el barrio homónimo de Irún. Este altercado se suma al de hace tres semanas en Adamuz, donde según Puente se había llevado a cabo un «reforma integral» que resultó no ser tal.
La incidencia se registró el viernes pasadas las 22.30 horas y motivó que el resto de máquinas tuvieran que ser desviados a otra vía. Sin embargo, no se comunicó a través de los canales de información de ADIF porque no causó retraso en trenes con viajeros. Testigos presenciales subrayan que un equipo comenzó a reparar la vía rota esa misma noche y que la circulación se estableció con normalidad a primera hora del sábado.

Puente y la «reforma integral»
Desde la Red Ferroviaria Vasca explican que el incidente tuvo lugar en la estación de Belaskoenea, que ellos gestionan. En este lugar las vías estatales y las regionales son paralelas. No obstante, precisan que la rotura se produjo en la red de ADIF. Este periódico ha contactado sin éxito con el administrador de infraestructuras ferroviarias para conocer los pormenores de la rotura de vía.
Los testigos subrayan que al convoy se le salió un bogie (la pieza sobre la que se fijan los ejes y las ruedas) y que eso provocó un leve descarrilamiento en el que «podrían haberse lamentado importantes daños». De momento, la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) no ha abierto ninguna investigación sobre lo sucedido. El organismo vinculado a Transportes tiene siete expedientes abiertos, incluido el de Adamuz, que inició la misma noche del accidente. La vía rota y el resto de material de importancia para la investigación se custodia en un laboratorio en Madrid.
En este caso, las primeras hipótesis apuntan a la rotura de una soldadura del carril por el que circulaba el Iryo siniestrado. El tramo de Adamuz había sido parcialmente renovado en mayo de 2025, pero conservaba secciones antiguas, cuestión que se investiga con lupa. Puente aseguró en sus primeras comparecencias que la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla había sido reformada de manera «integral», algo que descartan los investigadores.
El presidente de la CIAF, Ignacio Barrón, abundó en esa cuestión al asegurar que las actuaciones se concentraron principalmente en los desvíos de Adamuz. Unas palabras que soliviantaron al ministro de Transportes. La documentación técnica sobre la ejecución de la soldadura a la que ha tenido acceso este diario (fechada el 25 de mayo de 2025), así como de sus posteriores revisiones visuales, geométricas y dinámicas, se han convertido en la clave para comprender la causa del descarrilamiento.
«Situación de abandono»
Técnicos y maquinistas denuncian la «situación de abandono» que sufre la infraestructura ferroviaria en España y señalan a Puente por la falta de mantenimiento. Estos últimos convocaron tras el accidente en Adamuz una huelga de tres días en el sector que ha comenzado este lunes, tras resultar infructuosos los encuentros que el ministro mantuvo con los sindicatos para impedir los paros convocados.
Todo ha cambiado este lunes a mediodía, cuando los sindicatos mayoritarios (CCOO, UGT y Semaf) han pactado con el departamento que dirige Puente desconvocar la huelga a partir de este martes. Ahora serán los comités generales de empresa de Renfe y ADIF quienes ratifiquen la decisión. No todos los sindicatos se han sumado, por lo que las negociaciones seguirán abiertas.
Renfe cifraba esta mañana el seguimiento en un 11,6% de la plantilla, contando el personal de los servicios de pasajeros, de mercancías y de las actividades en talleres. Los paros estaban provocando cancelaciones y retrasos desde primera hora de este lunes. De hecho, los viajeros que han salido con destino a Córdoba desde la capital a las 7 horas han iniciado el viaje con 50 minutos de retraso. Casi el mismo tiempo de los trenes matutinos a otros puntos de España.
Los servicios mínimos del 73% decretados por Transportes para la alta velocidad implican que hasta 350 trenes a lo largo de estos tres días no estaban garantizados. De ellos, 272 pertenecen a Renfe, que tenía previsto operar 723 trenes de los 995 que tenía programados. Iryo proponía cancelar 48 servicios, por lo que operarían solo 136 de los 184 programados, mientras que Ouigo tenía previsto que no circularán 30 trenes de los 110 programados.
