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ADIF dispara un 146% la partida para gestionar el caos ferroviario en las estaciones

El Gobierno activa un acuerdo marco valorado en 71 millones para sostener la operativa ante retrasos e incidencias

ADIF dispara un 146% la partida para gestionar el caos ferroviario en las estaciones

Caos en la estación de Chamartín por una incidencia en un tren de alta velocidad. | EFE

El Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) ha incrementado en un 146% la partida destinada a la gestión operativa de viajeros en estaciones al activar por vía urgente un acuerdo marco con un valor estimado de hasta 71 millones de euros. El contrato, con una duración inicial de 36 meses y posibilidad de prórroga dentro de los límites previstos, sustituye al marco contractual anterior de servicios en estaciones —cifrado en torno a 29 millones— y busca garantizar la continuidad operativa en un momento de elevada presión sobre la red.

La activación se produce en un contexto de inestabilidad ferroviaria marcado por huelgas de maquinistas, retrasos acumulados, restricciones de velocidad por motivos de seguridad, incidencias técnicas y suspensiones puntuales de líneas. El acuerdo persigue asegurar que las estaciones mantengan capacidad de respuesta ante un volumen creciente de alteraciones del servicio mediante la externalización de tareas de gestión operativa, atención al viajero y apoyo ante incidencias.

En los últimos meses se han sucedido episodios de interrupciones parciales de línea, limitaciones de circulación por seguridad y retrasos acumulativos que obligan a reorganizar flujos de viajeros en tiempo real. Estas situaciones incrementan la carga operativa en vestíbulos y andenes, donde la gestión presencial se convierte en el principal mecanismo para contener el impacto directo de las incidencias sobre los usuarios.

Los requisitos de ADIF

El contrato, analizado por THE OBJECTIVE, regula la prestación de servicios externos auxiliares y complementarios adaptados a la tipología de cada estación. El pliego técnico distingue tres modalidades: servicios ordinarios —presencia continua para garantizar el funcionamiento diario—, servicios extraordinarios —refuerzos puntuales activados bajo demanda— y servicios itinerantes destinados a supervisar estaciones sin atención fija. El objetivo es sostener la operativa presencial cuando se producen cancelaciones, reorganizaciones de circulación o acumulación de viajeros.

Entre las funciones previstas figuran la actualización de información en tiempo real, asistencia en cambios de andén, reorganización de flujos de pasajeros, control de accesos y comunicación inmediata de incidencias a responsables operativos. El personal adjudicatario actúa como soporte en la gestión directa del viajero cuando el servicio se ve alterado, evitando que la presión operativa recaiga exclusivamente en recursos internos.

El contrato también introduce un sistema de seguimiento operativo que obliga al adjudicatario a documentar la actividad, reportar incidencias y mantener coordinación permanente con los responsables de estación. Este esquema refuerza la trazabilidad del servicio y permite ajustar recursos según la carga real de viajeros, convirtiendo la gestión operativa en un proceso supervisado y medible, no solo presencial.

Las estaciones concentran el impacto visible de huelgas, fallos técnicos o limitaciones de circulación. Cambios constantes de programación obligan a informar, canalizar reclamaciones y reorganizar viajeros, generando saturación de vestíbulos y tensión operativa en jornadas con incidencias.

El expediente se tramita con carácter urgente ante la proximidad del vencimiento de contratos vigentes de servicios presenciales. ADIF sostiene que una interrupción de esa cobertura podría afectar directamente a la atención al usuario y al funcionamiento ordinario de estaciones estratégicas. La prioridad administrativa es evitar vacíos operativos en un momento de elevada variabilidad del servicio.

Más gasto ante el caos ferroviario

El incremento presupuestario responde a la ampliación del alcance del servicio y a la actualización de costes en un entorno de alta demanda. No implica actuaciones sobre infraestructura ferroviaria ni cambios técnicos en la seguridad de la vía, sino un refuerzo de la gestión visible del impacto que las incidencias tienen sobre los pasajeros.

El pliego incorpora mecanismos de seguimiento del desempeño, control de calidad y actuación en situaciones extraordinarias. El contrato consolida la externalización de tareas operativas como herramienta para absorber picos de demanda y episodios de congestión, manteniendo la continuidad del servicio presencial.

La ejecución del acuerdo coincide con un periodo en el que la percepción de caos ferroviario se vincula a la repetición de retrasos, cortes y reorganizaciones de circulación. Las estaciones se convierten en el principal punto de contacto con el viajero cuando se producen alteraciones del servicio, lo que incrementa la necesidad de gestión directa.

Riesgos operativos en la red

Este refuerzo se suma a otros contratos recientes orientados a mitigar riesgos operativos en la red. ADIF ha activado acuerdos específicos para la vigilancia de taludes y túneles destinados a anticipar incidencias estructurales que puedan derivar en interrupciones del servicio, así como programas de inspección prioritaria de puntos críticos. Estas actuaciones reflejan una estrategia de contención operativa frente a un escenario de incidencias recurrentes, orientada a sostener la circulación y evitar que el colapso operativo se traduzca en fallos de atención directa al usuario.

ADIF ha puesto en marcha una nueva licitación para el suministro y transporte de traviesas destinada a la renovación de vía en el tramo Mejorada del Campo-Calatayud de la línea de alta velocidad Madrid-Barcelona, con un presupuesto cercano a los 97 millones de euros. La actuación forma parte de los trabajos de sustitución de elementos sometidos a desgaste en uno de los corredores de mayor tráfico de la red.

La convocatoria llega en un momento especialmente exigente para el sistema ferroviario, con varias líneas de alta velocidad que acumulan años de uso intensivo. El transporte de viajeros ha incrementado la circulación y la presión sobre infraestructuras ya consolidadas, lo que ha acelerado las necesidades de mantenimiento y renovación en tramos estratégicos.

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