Interior castiga al policía de confianza de Ábalos: jefe de unidad de distrito en Madrid
El inspector Rubén Eladio, ex alto cargo de Transportes, dirigirá la UFAM en la Comisaría de Puente de Vallecas

El inspector Rubén Eladio, junto al exministro Ábalos. | Mitma
El que fuera policía de confianza de Ábalos en el Ministerio de Transportes, el inspector Rubén Eladio López Martínez, ha sido designado nuevo responsable de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Comisaría de Puente de Vallecas, en Madrid, según informan fuentes policiales a THE OBJECTIVE. El exdirector de la Unidad de Emergencias, Seguridad y Gestión de Crisis del Mitma regresó al servicio activo del Cuerpo en septiembre de 2025 tras casi cinco años ocupando el citado puesto en el departamento dirigido por Óscar Puente. López Martínez aterrizó en las dependencias policiales hace mes y medio, pero no se ha incorporado hasta esta semana como responsable de la UFAM, especializada en la lucha contra la violencia de género.
La carrera de este inspector ha estado marcada por distintas polémicas en los últimos años. Su nombre no figura en ninguna causa como imputado, pero sí ha aparecido en algunos informes de la Unidad Central Operativa (UCO) por su estrecha relación con los cabecillas de la trama de las mascarillas que investiga la Audiencia Nacional, José Luis Ábalos y Koldo García. Destaca una conversación en la que este último habla hasta en tres ocasiones con la esposa de Rubén Eladio para garantizarle que, pese a que él no estaba en el ministerio, había hecho gestiones para que su marido mantuviese su puesto y consolidase el nivel más alto como funcionario de la Administración a su regreso de la baja médica.
En el transcurso de esa conversación, Koldo incluso le concreta que ha hablado para ese asunto con el propio exministro y con el que era subsecretario del Mitma cuando estalló el caso de presunta corrupción, Jesús Manuel García Gómez. El inspector llegó al Ministerio en 2020, en plena polémica por el Delcygate, la reunión secreta que se produjo en el aeropuerto de Barajas entre la vicepresidenta del régimen de Nicolás Maduro, Delcy Rodríguez, y José Luis Ábalos, cuando la primera tenía prohibido pisar suelo europeo. El ministro lo fichó como director de Seguridad y Emergencias apenas 30 días después y cesó al cargo que ostentaba ese puesto desde hacía ocho años.
Expediente archivado
En cualquier caso, Rubén Eladio ya era conocido por los medios de comunicación. Antes de llegar al Ministerio de Transportes, el inspector fue ex número dos del comisario Marcelino Martín-Blas en la Unidad de Asuntos Internos, donde investigó al comisario José Villarejo y también a la trama de presunta colaboración entre funcionarios y Francisco Nicolás Gómez Iglesias, más conocido como el Pequeño Nicolás. Una etapa convulsa, al igual que sus últimos años en el área dirigida por Óscar Puente. A su vuelta de la baja médica, tras un accidente mientras practicaba surf por el que estuvo en estado muy grave, Transportes le abrió un expediente por haber usado un coche oficial para fines personales.
El inspector siempre negó ese extremo y aseguró que el vehículo era de una empresa privada de seguridad. Finalmente, la Dirección General de la Policía, que se hizo cargo del asunto al tratarse de un agente, archivó el expediente abierto por la supuesta mala praxis del funcionario. Según publicó El País, el entorno de algunos implicados en el caso Koldo habría amenazado al PSOE con la filtración de «grabaciones comprometedoras de Sánchez y Cerdán» si no cumplían una serie de condiciones. Entre ellas, estaba la del archivo del expediente disciplinario de un alto cargo del Mitma por parte de Interior.
Un «castigo»
En paralelo, durante los últimos meses, Rubén Eladio ha estado inmerso en el proceso de ascenso a inspector jefe de la Policía. El agente de confianza de Ábalos aprobó la prueba teórica, pero no logró superar el caso práctico. Fuentes policiales daban por hecho que promocionaría después de que Interior archivase el expediente, pero no fue así. De hecho, su nuevo destino, en la Comisaría de Puente de Vallecas, es interpretado por muchos agentes como «un castigo» después de su trayectoria profesional, tanto dentro del Cuerpo como fuera, en el Gobierno. Y sobre todo, por la complejidad del trabajo en un distrito con altas tasas de criminalidad.
Además, el inspector llega a las dependencias policiales en un momento especialmente difícil para la plantilla. Según denuncian fuentes internas, la Comisaría atraviesa «una situación crítica sin precedentes como consecuencia del clima laboral generado por su actual comisario jefe, que ha provocado la huida progresiva de mandos y agentes de todas las escalas, dejando la dependencia gravemente debilitada en un distrito ya castigado por el aumento de la delincuencia». La situación es tal que la Policía tiene previsto hacer una inspección psicosocial en las próximas semanas para evaluar los factores de riesgo laboral entre los agentes, aseguran las mismas fuentes.
