Marruecos abre una vía rápida consular para la regularización masiva de Sánchez
Rabat refuerza personal y acelera la expedición del certificado de penales con Apostilla de La Haya en sus consulados

Fachada de un consulado de Marruecos en España. | Gustavo Valiente (EP)
Mientras Extranjería se prepara para un proceso que puede afectar a cientos de miles de expedientes, Marruecos ya ha activado su propia maquinaria administrativa. Tras el real decreto de regularización extraordinaria aprobado por el Gobierno de Pedro Sánchez —dirigido a extranjeros que acrediten al menos cinco meses de residencia antes del 31 de diciembre de 2025 y carezcan de antecedentes penales—, Rabat ha puesto en marcha un plan de choque en sus consulados para expedir en tiempo récord el documento clave del procedimiento: la copia de antecedentes penales con Apostilla de La Haya.
Según ha podido confirmar THE OBJECTIVE a partir de comunicaciones oficiales de los consulados marroquíes en España, el Consulado General de Marruecos en Valencia ha activado un nuevo sistema que permite obtener directamente en sede consular la denominada «Fiche anthropométrique» —certificado de antecedentes penales— ya apostillada y, por tanto, plenamente válida ante la administración española.
La diferencia no es menor y la medida ha sido recibida con interés en la comunidad marroquí. Hasta ahora, el trámite obligaba a desplazarse a Marruecos o a conceder un poder notarial a un familiar para que gestionara el documento en origen. Entre expedición, legalización y envío internacional, el proceso podía demorarse meses y encarecerse considerablemente en el camino.
Con el nuevo procedimiento basta con que el interesado acuda personalmente al consulado con cita previa y su documento nacional de identidad electrónico marroquí. En el propio mostrador puede solicitar la copia de antecedentes penales, e incluso aprovechar citas ya concedidas para otros trámites. El certificado sale con el sello de la Apostilla de La Haya incorporado, eliminando un paso adicional.
Marruecos toma la delantera
El movimiento no se limita a una mejora técnica. El Ministerio de Asuntos Exteriores que dirige Nasser Bourita ha enviado personal adicional desde la Administración central para reforzar varios consulados en España. La instrucción es evitar colapsos y absorber el previsible aumento de solicitudes vinculado a la regularización española, tratando de mitigar de paso el mercado negro de redes de reventa e intermediarios que suele aflorar ante el colapso de las citas. El despliegue arrancó en Valencia y está previsto que se extienda a lo largo y ancho de la península próximamente.
La comunidad marroquí es la más numerosa en España, con cerca de 900.000 residentes. Representa casi tres cuartas partes de la inmigración africana y desempeña un papel clave en sectores como la agricultura intensiva del sur, según datos del Real Instituto Elcano.
El refuerzo consular confirma que Rabat da por hecho que el proceso saldrá adelante. El Estado marroquí evidencia que va a acompañar activamente a sus nacionales para que cumplan los requisitos formales. Ante la previsible saturación de la administración española, Marruecos se desmarca y toma la iniciativa.
El blindaje de Rabat
El decreto español exige, como regla general, carecer de antecedentes penales. En el debate político, sectores de Podemos han defendido que, si no se logra el certificado del país de origen, pueda bastar una «declaración responsable» del solicitante. Sin embargo, en la práctica administrativa hasta el momento, el documento oficial sigue siendo la vía más sólida para evitar problemas o retrasos en la tramitación.
En ese contexto, Marruecos ha optado por facilitar el certificado plenamente válido en España en lugar de dejar a sus nacionales en un terreno sujeto a interpretación administrativa. La decisión blinda el expediente ante posibles revisiones.
Ejecución frente al debate
La regularización impulsada por el Ejecutivo ha desatado un debate político que trasciende España y ha llegado a Bruselas. Pero, más allá de las posiciones ideológicas, el procedimiento es simple en su planteamiento: cumplir los requisitos, presentar los papeles en plazo y esperar la resolución para obtener un permiso inicial de un año.
Ahí es donde Marruecos ha decidido no perder tiempo. Mientras el Gobierno defiende la medida en el plano político y europeo, Rabat trabaja en el plano administrativo para que sus nacionales acudan a Extranjería con el expediente cerrado y sin fisuras.
