ADIF dejó sin gastar el 11% del presupuesto de mantenimiento de la red ferroviaria en 2024
El ente público adscrito a Transportes usó 1.062 millones de euros, 130 menos de los destinados inicialmente

Puente visita unas obras acompañado del presidente de ADIF en abril del año pasado. | Rober Solsona (EP)
El accidente de Adamuz (Córdoba) ha puesto el foco en el mantenimiento de la red ferroviaria. ADIF dejó de gastar casi el 11% del dinero destinado a esta materia en 2024, último año con datos. La documentación a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE indica que en ese ejercicio se dedicó un presupuesto de 1.193,4 millones de euros a las labores de conservación de la alta velocidad y de la red convencional en toda la península, pero solo se usaron 1.062,5 millones. Un desfase de 130,9 millones. Como avanzó este diario, ese mismo año, el Gobierno dejó de invertir casi 9.000 millones de euros asignados a la construcción de infraestructuras.
Las primeras hipótesis del accidente de Adamuz —en el que murieron 46 personas hace un mes— apuntan a la rotura de una soldadura de la vía. Ese tramo había sido parcialmente renovado en mayo de 2025, pero conservaba secciones antiguas. El ministro de Transportes, Óscar Puente, aseguró en sus primeras comparecencias que la línea de alta velocidad Madrid-Sevilla había sido reformada de manera «integral», algo que descartan los investigadores.
Puente descarta que el siniestro se produjera por falta de mantenimiento. Maquinistas y técnicos de ADIF llevan años denunciando el estado de la red viaria. Los datos económicos les dan la razón. El administrador de infraestructuras ferroviarias explica a este diario a través de una solicitud de información al Portal de Transparencia que la inversión total en esta materia en 2024 «superó por primera vez los mil millones de euros», concretamente 1.062,4 millones. Sin embargo, esa cantidad supone casi un 11% menos de la cantidad inicialmente destinada a las labores de conservación.
Inversiones de ADIF
Un documento firmado en agosto de 2024 por el presidente de ADIF, Luis Pedro Marco de la Peña, avanzó que la previsión era cerrar ese ejercicio ejecutando entre el 95 y el 98% del presupuesto dedicado a la conservación de la red ferroviaria. Solo alcanzó el 89%. El ente público adscrito a Transportes rechazó aportar datos pormenorizados por regiones al considerar que «el desglose territorial carecería de valor añadido desde el punto de vista técnico y analítico».
La inversión finalmente ejecutada fue de 68.000 euros por kilómetro, «lo que supone un incremento de más de 23.000 euros por kilómetro en comparación con el ejercicio 2017», justo el anterior a la llegada de Pedro Sánchez a Moncloa. El administrador de infraestructuras ferroviarias también proporciona información de las inversiones que ejecutaron ese 2024. Ascendieron a 4.491,5 millones de euros, un incremento del 32% respecto al ejercicio anterior y un 158% en comparación con los importes de 2018. El PSOE se hizo con el poder en junio de ese año.
«Las inversiones ejecutadas por ADIF Alta Velocidad ascendieron a 2.459 millones de euros, con un aumento del 24,5% respecto al año precedente. Por su parte, en 2024 ADIF realizó inversiones por 2.032,5 millones, lo que supone un 42,2% más respecto al mismo periodo de 2023», señala la resolución del Portal de Transparencia.
El ente público precisa que esas inversiones se destinan principalmente al desarrollo de nuevas líneas; a la extensión de la alta velocidad; a la mejora de las conexiones para el tráfico de mercancías y de sus conexiones ferroviarias con los puertos y las principales terminales de transporte de mercancías; a grandes estaciones que se transforman en nodos de la nueva movilidad «con el objetivo de responder a la demanda que conlleva el proceso de liberalización y modernización de sistemas de la operativa»; y a gestión ferroviaria».
Situación de las infraestructuras
Como avanzó este diario, el Gobierno dejó de gastar casi 9.000 millones de euros consignados para infraestructuras en el último ejercicio presupuestario cerrado, el de 2024. Ese dinero tendría que haberse destinado a presas, pantanos, carreteras y vías ferroviarias.
Los datos comprendidos en la Liquidación del Presupuesto del Estado de 2024, elaborada por la Intervención General de la Administración del Estado (IGAE), indican que el Estado presupuestó más de 38.700 millones de euros para inversiones reales y transferencias de capital, pero el gasto efectivo conjunto se quedó en torno al 77%. En términos prácticos, miles de millones previstos para presas, pantanos, red ferroviaria y carreteras no llegaron al terreno.
El dato refleja una distancia entre planificación financiera y ejecución material que coincide con un periodo de presión creciente sobre infraestructuras esenciales. La comparación histórica (basada en las liquidaciones presupuestarias oficiales de la IGAE) subraya el deterioro del indicador. En 2017 y 2018, antes de la pandemia, el Estado situaba el grado de ejecución de estas partidas en niveles cercanos al 90%. La diferencia no describe prioridades políticas declaradas, sino la capacidad efectiva de transformar crédito presupuestario en obra y mantenimiento real: cuanto mayor es el desfase, mayor es el volumen de actuaciones que se posponen.
En cuanto a la red ferroviaria se refiere, competencia de ADIF, los técnicos de conservación describen síntomas asociados al envejecimiento de la infraestructura: balasto degradado, drenajes insuficientes y elementos de vía que requieren renovación. A ello se suma una mayor presión operativa por el incremento del tráfico, que acelera el desgaste. Cuando los ciclos de mantenimiento se alargan, se acumulan pequeñas deficiencias que elevan el riesgo de incidencias y obligan a intervenciones correctivas más costosas.
