Renfe tapa las ventanas rotas de los trenes con cartones
El Gobierno presume de inversión récord mientras la operadora pública pone parches en los desperfectos

Ventanas del tren Alvia tapadas con cartón.
La distancia entre el relato oficial y la realidad que circula sobre los raíles en España es cada vez más abismal. Mientras el Ministerio de Transportes y el Gobierno insisten en que los trenes españoles atraviesan un momento de esplendor —con promesas constantes de inversiones y una red supuestamente impecable—, los viajeros se topan a diario con una estampa de precariedad. La última imagen que pone en entredicho la gestión de la operadora pública Renfe no proviene de una línea secundaria olvidada, sino de uno de sus servicios de Larga Distancia: el tren 04475 que conecta Madrid con Vigo.
El pasado viernes, lo que debería haber sido un trayecto confortable en la zona más exclusiva del tren se convirtió en la prueba gráfica del abandono. Según ha podido confirmar THE OBJECTIVE, un usuario presenció en los asientos 9A y 9B del coche 1, correspondiente a la clase Preferente, una escena difícil de creer en un país que presume de ser potencia ferroviaria. Las ventanas del vagón presentaban fracturas que, lejos de ser reparadas adecuadamente, habían sido tapadas con cartón para intentar impedir la entrada de agua y aire.
Un «parche» de cartón en pleno viaje
La fotografía, tomada a las 07.34 horas, apenas 18 minutos después de que el tren iniciara su marcha desde la estación de Madrid-Chamartín (que tuvo lugar a las 07.16), muestra el nivel de improvisación en la flota de Renfe. En la imagen a la que ha tenido acceso este diario, se observa claramente cómo los cartones cubren parte de la superficie acristalada del lateral del vagón, justo detrás de los asientos de gama alta.
Este «parche» improvisado por los encargados de Renfe tenía como objetivo aparente evitar que la lluvia y las inclemencias meteorológicas afectaran al interior del coche durante el viaje hacia Galicia. La solución indignó a los pasajeros, que ven cómo la seguridad y el confort quedan relegados a un segundo plano y se recurre al uso de materiales de embalaje.

El accidente de Adamuz y el estado de las vías
La situación de este Alvia Madrid-Vigo no es un hecho aislado, sino que se enmarca en una crisis de mantenimiento que ya ha dado avisos graves. Resulta inevitable recordar el reciente accidente de Adamuz (Córdoba), en el que un tren Alvia descarriló precisamente por el mal estado de las vías y las infraestructuras. En aquel suceso, la combinación de falta de inversión y condiciones adversas puso en peligro la integridad de los viajeros, un precedente que convierte cualquier desperfecto en los convoyes actuales en una señal de alarma.
Pese a que el Ejecutivo asegura que las vías están en «perfecto estado», la percepción de los usuarios es radicalmente opuesta. El incidente de las ventanas tapadas con cartones ilustra el hecho de que la red ferroviaria española sufre un agotamiento que afecta tanto a la infraestructura de ADIF como al material rodante de Renfe.
Resulta paradójico que mientras el Gobierno promete ayudas y una modernización histórica, la solución técnica de una de las empresas públicas más importantes del país sea el uso de celo y cartón en un tren de larga distancia. El servicio Alvia es la espina dorsal de la conexión con el noroeste peninsular. Que una unidad salga de una terminal principal como Chamartín en estas condiciones evidencia una falta de repuestos o una negligencia en la supervisión previa a la salida. Los pasajeros del coche 1 Preferente, tras abonar tarifas que corresponden a un servicio de alta calidad, se ven obligados a viajar con ventanas rotas tapadas con cartones.
