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Exclusiva

Habla Anaís, la amiga de Ábalos: «Llamó a Delcy dos semanas antes de entrar en prisión»

Revela que hablaron de una transferencia de Ábalos a la presidenta encargada de Venezuela a través de su primogénito

El nombre de Anaís figura en los informes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil como la mujer que intentó auxiliar a José Luis Ábalos en el momento más crítico del registro de su vivienda en Valencia. Fue ella quien recibió el encargo del exministro de Transportes de ocultar un disco duro entre su ropa —específicamente en sus leggings— para evitar que los agentes se hicieran con el dispositivo. Aquella maniobra, frustrada por los investigadores, marcó el inicio de un distanciamiento que duró dos meses, pero que se retomó poco antes de que el otrora número tres del PSOE ingresara en la prisión de Soto del Real.

En una entrevista exclusiva concedida a THE OBJECTIVE, Anaís rompe su silencio para desvelar los movimientos de Ábalos en las semanas previas a su entrada en la cárcel. Su testimonio apunta directamente a una conexión activa con el Gobierno de Venezuela y a una red de contactos que el exministro mantuvo operativa hasta 48 horas antes de perder la libertad. La escena que describe Anaís goza de valor probatorio. No es una teoría de los investigadores, sino un testimonio presencial de lo que ocurría en el domicilio valenciano de Ábalos apenas dos semanas antes de su ingreso en prisión. Mientras el debate público se centraba en su expulsión del partido y su atrincheramiento en el Grupo Mixto, en la intimidad de su casa, Ábalos seguía despachando con Caracas.

«Estaba yo un día en casa de Ábalos», arranca Anaís. Según su relato, el exministro se encontraba en una zona de la vivienda utilizada para sus comunicaciones, frente a un portátil que le había dejado su hijo. «El ordenador de mesa ya no lo utilizaba desde que lo registró la UCO», revela. En la pantalla tenía lugar una reunión a cuatro bandas de alto nivel. Los participantes eran José Luis Ábalos, su hijo, Víctor Ábalos, su asistente personal, René, y la propia Delcy Rodríguez.

Reunión con Delcy

«En ese momento en esa videollamada, Víctor Ábalos estaba en su casa. Yo, en ese momento, estaba solo con Ábalos en su casa; estaban en sus casas por videoconferencia entre ellos cuatro». Anaís detalla que ella se mantuvo en el comedor para no interferir en la charla, pero el silencio de la casa y la proximidad del salón-despacho le permitieron captar algo de la conversación. Lo que Anaís escuchó desde el comedor apunta directamente a movimientos financieros que la UCO lleva tiempo rastreando. «Sé que hablaron de alguna transferencia que tenía que pagar Ábalos con Víctor Ábalos a Delcy Rodríguez. Pero no sé de lo que estaban hablando, me enteré algo de eso», afirma. Hay que recordar que fue el propio Ábalos quien firmó una carta de invitación a la exvicepresidenta chavista y actual presidenta encargada de Venezuela, con el membrete del PSOE, como secretario de organización, para invitarla en 2020 a España en el conocido como Delcygate.

Esta revelación es clave. El hecho de que Ábalos utilizara a su hijo Víctor como enlace o partícipe en una gestión económica con la entonces vicepresidenta de Venezuela en vísperas de entrar en prisión abre una nueva dimensión en el caso. No se trataba de política exterior, sino de una transacción que Anaís define con la palabra «transferencia». El propio exministro, según la testigo, le confirmó los detalles del encuentro virtual minutos después: «Ábalos me dijo que estuvo hablando con ellos, que tuvo una reunión con Delcy Rodríguez, con Víctor y con René».

El círculo de confianza de Ábalos

En las horas más bajas de Ábalos, cuando el Tribunal Supremo ya marcaba sus pasos y la libertad pendía de un hilo, el exministro se aferró a un grupo muy reducido de personas. Entre ellos destaca un nombre que Anaís repite con frecuencia: Rubén Eladio López, el agente de la Policía Nacional. Anaís recuerda perfectamente el estado de Ábalos tras una de las decisiones clave del Supremo: «La primera vez que el Tribunal Supremo le dejó en libertad, el día anterior estaba bastante nervioso y hablaba mucho con Koldo y con Rubén, el policía. Constantemente por teléfono. Y con René, su asistente, y con Víctor Ábalos».

Este «triángulo de hierro» formado por el asesor Koldo García, el policía Rubén Eladio y su asistente René constituía el centro de mando desde el cual Ábalos intentaba capear el temporal judicial. El teléfono, según Anaís, no dejaba de sonar. Eran llamadas de coordinación, de desahogo y presumiblemente de gestión de una estrategia que ya nacía herida de muerte.

El disco duro: un secreto bajo la ropa

Para comprender la posición de Anaís en esta historia, hay que retroceder al día en que la Guardia Civil entró en la casa de Valencia. En aquella jornada, Ábalos cometió un error que delataba el miedo a lo que contenían sus dispositivos electrónicos. En un descuido de los agentes de la UCO, el exministro le pidió a Anaís que ocultara un disco duro en su ropa interior, concretamente en sus leggings.

La maniobra fue tosca. Los investigadores, avezados en este tipo de situaciones, detectaron el movimiento extraño de la mujer y del exministro. Intervinieron el almacenamiento a tiempo y frustraron el intento de ocultación de pruebas. Aquel episodio supuso un antes y un después para Anaís. «Estuve unos dos meses sin hablar con el exministro», confiesa a THE OBJECTIVE. El miedo a las repercusiones legales y la presión de verse envuelta en una causa de corrupción de tal magnitud la llevaron a alejarse. Sin embargo, la lealtad que Ábalos exigía a su círculo íntimo terminó por imponerse. «Luego volvieron a retomar su relación hasta dos días antes de entrar en prisión provisional». Fue en ese periodo de reencuentro cuando Anaís presenció la videollamada con Delcy Rodríguez y escuchó las conversaciones frenéticas con Koldo y Rubén Eladio.

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