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Un comisario cercano a Zapatero protegió al DAO tras un altercado en un prostíbulo

El incidente ocurrió cuando ambos coincidieron en Castilla y León, y desde entonces mantienen una estrecha amistad

Un comisario cercano a Zapatero protegió al DAO tras un altercado en un prostíbulo

El ex director adjunto operativo José Ángel González. | EP

El comisario jubilado Segundo Martínez, considerado en ámbitos policiales como uno de los hombres de máxima confianza del expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero, intervino para frenar las consecuencias internas de un altercado en un local de alterne de Valladolid protagonizado hace años por el dimitido —debido a un presunto delito de agresión sexual violenta— director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González Jiménez, conocido como Jota, según confirman a THE OBJECTIVE fuentes policiales conocedoras de los hechos.

El episodio se remonta a la etapa en la que ambos coincidieron profesionalmente en Castilla y León, cuando José Ángel González aún no había alcanzado la cúpula operativa del cuerpo y desarrollaba su carrera en distintos destinos de la comunidad autónoma. El incidente se produjo en un establecimiento de ocio nocturno de la capital vallisoletana y generó una situación que, de haber trascendido formalmente por los cauces disciplinarios ordinarios, podría haber afectado a la trayectoria profesional del entonces mando policial. Las mismas fuentes sostienen que fue Segundo Martínez, en aquel momento uno de los principales responsables territoriales del Cuerpo en Castilla y León, quien medió para que el altercado no derivara en consecuencias administrativas o disciplinarias. Desde entonces, aseguran, se consolidó una relación de confianza entre ambos mandos que se prolongaría durante años en el seno de la estructura policial.

Segundo Martínez ocupó el cargo de jefe superior del Cuerpo Nacional de Policía en Castilla y León en enero de 2002 y permaneció en el puesto hasta octubre de 2003. Su trayectoria previa en la comunidad se remonta a la década de los ochenta. Entre 1983 y 1988 estuvo destinado en la Brigada de Policía Judicial en León, pasando posteriormente por la Brigada de Seguridad Ciudadana en la misma provincia. Entre 1993 y 1996 asumió la jefatura de la Brigada de Seguridad Ciudadana de la Jefatura Superior de Castilla y León, antes de acceder a la máxima responsabilidad territorial del Cuerpo en la comunidad.

Tras su salida de Castilla y León en 2004, coincidiendo con la llegada de Zapatero a la Presidencia del Gobierno, fue designado jefe de seguridad del Palacio de la Moncloa, responsabilidad que desempeñó durante las dos legislaturas del Ejecutivo socialista, entre 2004 y 2011. Desde ese puesto mantuvo una relación directa con el entorno del presidente y consolidó una posición de influencia en el ámbito de la seguridad institucional.

Por su parte, José Ángel González Jiménez —conocido internamente como Jota— desarrolló buena parte de su carrera en Castilla y León. Durante años ejerció como comisario principal y dirigió la VII Unidad de Intervención Policial (UIP), con sede en Valladolid y competencias operativas en toda la comunidad. En 2002, tras ascender a comisario, fue destinado brevemente a Alicante, en la Brigada de Extranjería y Fronteras, aunque regresó posteriormente a Valladolid como jefe de Seguridad Ciudadana. Entre 2005 y 2014 ocupó el puesto de comisario provincial de Valladolid, una de las responsabilidades más relevantes dentro de la estructura territorial del Cuerpo. En 2018 fue nombrado director adjunto operativo de la Policía Nacional por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, convirtiéndose en el máximo responsable operativo del Cuerpo y número dos en el escalafón.

Las fuentes consultadas sitúan el altercado en el local de alterne en la etapa previa a su llegada a la cúpula policial. Según su relato, la intervención de Segundo Martínez resultó determinante para que el episodio no trascendiera más allá del ámbito interno. A partir de ese momento, apuntan, la relación entre ambos se reforzó, quedando González Jiménez en una posición de estrecha sintonía con quien años después sería considerado por distintos sectores policiales como un referente en la sombra dentro de la estructura de Interior.

Objetivo: proteger a Zapatero

En paralelo, diversas fuentes policiales sitúan a Segundo Martínez como una figura con capacidad de influencia sobre la actual estructura de mando, incluso después de su jubilación formal. Le atribuyen un papel determinante en los equilibrios internos y en la promoción de determinados perfiles dentro de la cúpula. «Es quien bendice los nombramientos clave», sostiene un mando en activo. En ese contexto, las mismas fuentes aseguran que fue precisamente Martínez quien impulsó la propuesta de José Ángel González Jiménez como director adjunto operativo. De ese modo, añaden, se garantizaba que una persona de su máxima confianza ocupase la jefatura operativa del cuerpo, manteniendo así un canal directo de interlocución en la cúspide policial.

Las fuentes consultadas describen además con detalle el recorrido interno de la información en las investigaciones sensibles. Según explican, los agentes de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) elevan sus informes al comisario responsable de la unidad, Fernando Alonso, designado en su día por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. Desde su llegada, sostienen estos interlocutores, la presencia de la UDEF en las principales causas judiciales se ha reducido progresivamente, quedando el peso de las investigaciones de mayor calado en manos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

De acuerdo con este esquema, Alonso traslada las diligencias al comisario general de Policía Judicial, Luis Fernando Pascual. El siguiente escalón es la Dirección Adjunta Operativa, entonces en manos de José Ángel González Jiménez. Es en ese último nivel, apuntan las fuentes, donde se concentraba la capacidad de decisión operativa. Los investigadores consultados subrayan la estrecha relación entre González Jiménez y Segundo Martínez, a quien identifican como una figura de referencia para determinados mandos. «Martínez fue quien apostó por él para el DAO», afirman con rotundidad. A su juicio, la concatenación de mandos y filtros en la cadena jerárquica configura un sistema que permite modular el alcance de determinadas investigaciones.

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