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Así asaltó Bono el Estado Mayor para llevarse documentos: «Vaciaron el armario»

Frente al relato que hizo el exministro de Defensa en su libro, el entonces coronel que lo vivió dejó escrita su versión

Así asaltó Bono el Estado Mayor para llevarse documentos: «Vaciaron el armario»

José Bono y José Luis Rodríguez Zapatero durante una visita al Estado Mayor en 2004.

El exministro socialista José Bono ha admitido en múltiples ocasiones haberse llevado consigo miles de documentos del Ministerio de Defensa durante su mandato entre 2004 y 2006 (años en los que tenía al CNI bajo sus órdenes). Ese archivo personal, como él mismo ha reconocido, aún lo conserva en su poder. Parte de esos documentos salieron del Estado Mayor de la Defensa, donde, según relata en sus memorias, acudió a recoger documentación sobre el caso del Yak-42 al despacho de un oficial general de Infantería de Marina. Sin embargo, el relato que hizo este último dista mucho del que publicó el socialista: «El Sr. Ministro y su director de gabinete se lanzan al armario en cuestión y de manera compulsiva empezaron a extraer sin orden ni concierto cuantos documentos encontraron; prácticamente vaciaron el armario».

El exministro de Defensa y expresidente del Congreso de los Diputados, José Bono, vuelve a estar de actualidad. Hace tan solo una semana, THE OBJECTIVE revelaba que Bono había mediado en favor de la familia Samper, propietaria de la firma de energías renovables Forestalia (señalada en el caso SEPI), para que lograse contratos públicos. También se informaba en estas páginas de las conexiones empresariales de Bono en República Dominicana, sus nexos con el empresario Dimas de Andrés, también socio del socialista Juan Segovia, conectado con el socialista manchego.

Aparte de sus negocios personales en República Dominicana (país del que tiene la nacionalidad) y sus intereses en Marruecos, donde visitó el Sáhara Occidental y fue recibido oficialmente poco después del giro de Sánchez a favor de Rabat, hay un episodio que rodea al exministro que aún genera inquietud en ciertos ambientes: la sustracción de miles de documentos, muchos de ellos reservados, durante su paso por el Ministerio de Defensa.

El propio Bono ha reconocido en entrevistas disponer de un enorme archivo personal de documentos, que superan los 100.000 ejemplares. Una parte de ellos los obtuvo durante los dos años que estuvo al frente de Defensa —y, en aquel momento, también del Centro Nacional de Inteligencia—. Existe la sospecha de que lo hizo para cubrirse las espaldas. Bono, años más tarde, cedió parte de esos fondos documentales a la Fundación Pablo Iglesias, pero conservó muchos otros. Sobre cómo los obtuvo existen testimonios significativos, como el del entonces coronel (luego general) Pardo de Donlebún.

Según dejó por escrito el propio coronel, documento que ahora recoge TO, el suceso en cuestión tuvo lugar en la sede del Estado Mayor de la Defensa y no sucedió como Bono relató en sus memorias, Diario de un ministro. Cuenta en su libro el socialista que, a los meses de haber llegado al Ministerio tras la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero el 14 de marzo de 2004, se presentó en el Estado Mayor de la Defensa (EMAD) para reclamar una serie de informes y papeles relacionados con el Yak-42. El suceso ocurrió el 13 de octubre de aquel año, al día siguiente de la primera fiesta del 12 de Octubre del Ejecutivo de Zapatero, y solo dos semanas después de que Bono y el propio Zapatero, como se ve en la imagen que ilustra esta información, se reuniesen con la cúpula militar tras la Junta de Jefes de Estado Mayor.

Según dice Bono en su libro, cuando llegó al Estado Mayor reclamando papeles, se encontró un archivo cerrado con llave, con poca colaboración del personal militar allí presente. Relata que tuvo que terminar «forzando» el archivador en el que se encontraban esos papeles para llevárselos. Aún hoy están en su poder.

«Como un elefante en una cacharrería»

La versión del otro protagonista, el entonces coronel, es muy diferente: «Dice que vino al EMAD para ‘recabar datos del Yakovlev‘, pero lo cierto es que, visiblemente alterado, asaltó mis propias dependencias entrando como un elefante en una cacharrería y llevándose toda la documentación de manera indiscriminada», dejó dicho por escrito el general de Brigada de Infantería de Marina Pardo de Donlebún, ahora retirado. El exministro aprovechó que sabía que el Jefe del Estado Mayor (JEMAD) estaba ausente para hacer la visita, acompañado de su director de gabinete.

El entonces coronel le responde que los documentos que busca se encuentran en la «Sección de Logística Operativa de la que yo era el jefe y, por tanto, responsable». Bono relata en su libro que le bajan a un sótano (en realidad subió de la segunda a la tercera planta) y allí se encuentra un archivador cerrado con llave. El socialista asegura que forzó el archivador, mientras que Pardo de Donlebún señala que fue él quien lo abrió con su propia llave.

«Coronel, llame a la Guardia Civil»

«Lo que sucede a continuación es esperpéntico. El Sr. Ministro y su director de gabinete se lanzan al armario en cuestión y de manera compulsiva empiezan a extraer, sin orden ni concierto, cuantos documentos encontraron; prácticamente vaciaron el armario. Yo, perplejo ante la escena, le hice saber que todos esos documentos eran originales, que me dijera qué es lo que deseaba llevarse y yo mismo me ocuparía de que el gabinete de reprografía del EMAD los fotocopiase para enviárselos después del preceptivo cotejo del interventor del EMAD, tal como hacíamos habitualmente cada vez que algún juzgado nos pedía documentación», señala el general.

Los relatos de ambos coinciden en algunos puntos. Bono rememora que «el coronel Juan Antonio Pardo de Donlebún me dice que tiene órdenes de que de allí no salgan papeles sin la debida custodia. Le miro con enfado y le ordeno: ‘Llame a la Guardia Civil para que los conduzca y custodie hasta mi despacho’». «¡Como si yo tuviera atribuciones sobre la Guardia Civil!», apostilla Pardo de Donlebún.

Continúa el general: «En fin, no fue necesario, se los llevó y punto. Lo que no cuenta el Sr. Bono es que yo, visiblemente enojado, ordené en voz alta a uno de mis oficiales que levantara una relación de lo que se estaba llevando el Sr. Ministro. Relación a cuyo pie yo mismo firmé el ‘entregado’. El Sr. Bono declinó estampar su firma en el ‘recibido’, delegando el engorroso trámite en su ayudante militar». «Dada la urgencia que mostró el Sr. Bono por salir del EMAD con su requisa, ¡hubo que recurrir a la despensa!, desde donde nos proporcionaron cajas de cartón del más variopinto aspecto».

«¡Señor, no, señor!»

«El 7 de abril de 2010 pasé a la situación de reserva, exactamente cuatro años después de mi accidentado ascenso a general de brigada. Hoy, a punto de cumplir los 65 años y pasar a la situación de retirado, miro con satisfacción mi pasado militar como Infante de Marina, de lo que tan orgulloso me siento. He disfrutado de más de 40 años de servicio a la Patria en activo, y algo más de 5 en la reserva. Supongo que a lo largo de mi vida militar habré cometido errores, pero de ningún modo considero un error el haberme enfrentado al Ministro de Defensa aquel 13 de octubre de 2004. Como le dije al Sr. Bono en el correo electrónico, aquel día actué como un militar y hoy volvería a hacer lo mismo», asegura el general retirado.

«Es más lamentable todavía que se haya querido utilizar esa terrible tragedia [del Yak-42] con fines políticos, aunque para denostar al adversario se tenga que utilizar a los militares. Es muy fácil, ellos piensan que nosotros siempre vamos a responder ‘¡Señor, sí, señor!’. Pues no, a veces hay que decir, con voz alta y clara, ‘¡Señor, no, señor!’, aunque a uno le pueda costar el ascenso», concluía su escrito el general Pardo de Donlebún. De hecho, como reconoce Bono en su libro, el enfrentamiento de aquel día en el Estado Mayor provocó que Bono le negase el ascenso a general hasta su último Consejo de Ministros, en 2006.

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