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España

Gibraltar ha ampliado su territorio un 15% tras cinco décadas de ganar terreno al mar

El Peñón obtuvo un millón de metros cuadrados con ampliaciones portuarias antes del acuerdo que elimina la verja

Gibraltar ha ampliado su territorio un 15% tras cinco décadas de ganar terreno al mar

Ilustración de Alejandra Svriz.

Gibraltar ocupa hoy más territorio que el que España cedió al Reino Unido. El enclave ha ampliado su superficie un 15% mediante territorios ganados al mar durante cinco décadas, incorporando cerca de un millón de metros cuadrados inexistentes cuando se firmó el Tratado de Utrecht en 1713. La superficie es equivalente a todo el Parque del Retiro de Madrid y la extensión total del Peñón de Gibraltar ha pasado de apenas 5,8 kilómetros cuadrados históricos hasta algo más de 6,7 en la actualidad. El incremento, analizado por THE OBJECTIVE, se ha producido mediante rellenos artificiales que han permitido crear suelo urbanizable, infraestructuras y áreas portuarias donde antes solo había agua.

El alcance de esa cesión sigue siendo el núcleo de la disputa. El Tratado de Utrecht establecía literalmente la entrega «de la ciudad y castillo de Gibraltar, juntamente con su puerto, defensas y fortalezas», sin incluir el istmo ni las aguas circundantes ni prever ampliaciones territoriales posteriores. El texto tampoco autorizaba expresamente la ocupación de terrenos adyacentes ni la creación de nuevas superficies sobre el mar. España sostiene desde entonces que la soberanía británica se limita a ese perímetro original y que los rellenos ejecutados desde el siglo XX han creado un territorio inexistente en el momento de la cesión, al margen de lo previsto en el acuerdo internacional.

Esta ampliación territorial acumulada precede al acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y el Reino Unido —conocido este jueves— que redefine la relación de Gibraltar con el espacio comunitario tras el Brexit. El tratado elimina la verja física que separaba el Peñón de La Línea de la Concepción y traslada los controles al puerto y al aeropuerto, integrando de facto el enclave en el espacio Schengen en materia de circulación de personas, sin modificar su soberanía británica ni la posición histórica española sobre el territorio.

El equivalente a 140 campos de fútbol

La expansión territorial —equivalente a 140 campos de fútbol— comenzó a ejecutarse de forma sistemática a partir de la década de los setenta. Desde ese momento, Gibraltar impulsó rellenos en la bahía de Algeciras con un objetivo prioritario: ampliar su capacidad portuaria. La falta de suelo disponible en un territorio limitado por su geografía obligó a ganar terreno al mar mediante vertidos controlados de roca y materiales de obra. Las nuevas explanadas permitieron instalar muelles, depósitos y servicios logísticos vinculados al tráfico marítimo, uno de los pilares de su economía.

Durante los ochenta y noventa, el relleno dejó de destinarse exclusivamente a uso portuario y pasó a formar parte de la expansión urbana. Gibraltar promovió urbanizaciones completas construidas sobre terrenos artificiales, como Ocean Village y Marina Bay, que incorporaron viviendas, puertos deportivos y zonas comerciales. Estas actuaciones permitieron crear barrios enteros inexistentes hasta entonces, ampliando la capacidad residencial y consolidando el desarrollo inmobiliario.

El aeropuerto constituye otro de los ejemplos más visibles de esta transformación. Parte de la pista se apoya sobre rellenos ejecutados en el istmo que conecta el Peñón con el continente. Esta ampliación permitió reforzar la operatividad de una infraestructura estratégica para la conexión aérea del enclave y consolidó su presencia física sobre un espacio especialmente sensible desde el punto de vista territorial.

El desarrollo económico de Gibraltar

Desde comienzos de siglo, Gibraltar ha continuado utilizando rellenos como instrumento para sostener su crecimiento económico. El desarrollo de sectores como los servicios financieros, el juego online y la actividad portuaria ha incrementado la demanda de suelo en uno de los territorios con mayor densidad de población de Europa. La respuesta ha sido mantener la expansión sobre el mar como única vía efectiva de crecimiento físico.

Pista del aeropuerto de Gibraltar, una de las principales infraeestructuras ganadas al mar. / Google Earth

El proyecto más ambicioso actualmente en ejecución es el denominado Eastside, en la fachada mediterránea. Este desarrollo prevé crear nuevas superficies mediante rellenos destinados a viviendas, hoteles y un puerto deportivo. La actuación se suma a décadas de ampliaciones progresivas que han modificado el contorno original del enclave.

El Tratado de Utrecht

El resultado es visible en la evolución cartográfica. Comparaciones de imágenes aéreas muestran cómo zonas que en la segunda mitad del siglo XX formaban parte del litoral han sido incorporadas al tejido urbano. Estas superficies albergan hoy infraestructuras, viviendas y áreas portuarias que forman parte de la actividad económica de Gibraltar.

España sostiene que estos terrenos no estaban incluidos en la cesión recogida en el Tratado de Utrecht, al no haberse transferido las aguas circundantes. Reino Unido considera que forman parte del territorio del enclave. Esta discrepancia permanece sin resolver y constituye uno de los elementos de fondo en la relación bilateral.

El acuerdo alcanzado entre la Unión Europea y el Reino Unido no altera esa posición jurídica, pero modifica el funcionamiento práctico de la frontera. La eliminación de la verja y el traslado de los controles al puerto y al aeropuerto permiten la libre circulación de trabajadores y mercancías, bajo supervisión europea. El tratado establece un marco estable tras la salida británica de la UE y redefine la operatividad del enclave dentro del entorno comunitario.

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