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España

Marlaska mantiene en el cargo a un condenado por acoso sexual protegido por el exDAO

El comisario le propinó un manotazo en los glúteos a una compañera prevaliéndose de su superioridad jerárquica

Marlaska mantiene en el cargo a un condenado por acoso sexual protegido por el exDAO

Fernando Grande-Marlaska y el exDAO José Ángel González. | EP

El ex director adjunto operativo (DAO) de la Policía Nacional, José Ángel González, Jota, nombró en diciembre de 2025 a un viejo conocido suyo, el comisario Antonio José Royo Subías, condenado en 2003 por acoso sexual a una subordinada como jefe provincial de Lérida. Lo hizo, según fuentes policiales consultadas por THE OBJECTIVE, con pleno conocimiento de los antecedentes disciplinarios y penales de su amigo. Cuando el pasado judicial de Royo trascendió en los medios, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, aseguró en sede parlamentaria que desconocía esos hechos y anunció su cese inmediato. Sin embargo, más de dos meses después, el comisario continúa al frente de la Comisaría Provincial de Lérida. La restitución judicial acordada como medida cautelar era provisional y quedaba condicionada a que Interior nombrara a otro mando por el sistema de libre designación. Ese nombramiento no se ha producido.

Amigo íntimo del exDAO

Las trayectorias del exDAO José Ángel González y su amigo Royo se cruzan desde los años noventa en el seno de las Unidades de Intervención Policial (UIP). Jota desarrolló buena parte de su carrera en la UIP de Valladolid, mientras que Royo ejercía como jefe de grupo en la UIP de San Sebastián, en los años más duros del terrorismo en el País Vasco. En aquella etapa, según explican mandos consultados, todos los responsables de unidad mantenían relación profesional, aunque la intensidad operativa en Guipúzcoa —marcada por la kale borroka— hacía que Royo permaneciera de forma casi permanente en su destino.

El vínculo se estrechó años después en Zaragoza. Entre mayo de 2017 y octubre de 2018, González fue jefe superior de Policía en Aragón. En esas mismas fechas, Royo ocupaba la jefatura de la Brigada Provincial de Policía Judicial en la capital aragonesa, estructura de la que dependía, entre otras, la Unidad de Familia y Mujer (UFAM). Fue allí, según las fuentes consultadas, donde consolidaron una relación de confianza personal. En octubre de 2018, González fue nombrado DAO, el número dos operativo del cuerpo, cargo que ocupó hasta febrero de 2026, cuando dimitió tras admitirse a trámite una querella por presunta agresión sexual a una subordinada. Desde esa posición de máximo poder uniformado, fue quien impulsó en diciembre de 2025 el nombramiento de su amigo Royo como comisario provincial de Lérida.

La Comisaría Provincial de Lérida está considerada de menor tamaño dentro del organigrama territorial de la Policía Nacional. Sin embargo, cuenta con una singularidad poco frecuente: dispone de residencia oficial para el jefe provincial en un edificio anexo a la propia comisaría, rehabilitado y acondicionado como vivienda institucional. Se trata de un destino de libre designación, reservado a mandos de especial confianza. El nombramiento se formalizó el 9 de diciembre de 2025. Siete días después, el 16 de diciembre, Interior lo cesó tras publicarse que el nuevo jefe provincial había sido condenado por acoso sexual. Marlaska afirmó entonces que la decisión se adoptó de manera inmediata en cuanto tuvo conocimiento de los hechos.

Acosó sexualmente a una subordinada

La condena se remonta a junio de 2003. La Audiencia Provincial de Guipúzcoa consideró probado que Royo, entonces inspector jefe de la UIP en San Sebastián, acosó sexualmente a una agente subordinada en 1999, prevaliéndose de su superioridad jerárquica. La sentencia fue confirmada en 2004 por el Tribunal Supremo. Según el relato de hechos probados, el mando presionó de forma insistente a la agente para que mantuviera relaciones sexuales con él, sugiriendo que su incorporación al grupo había sido posible gracias a su intervención y prometiéndole beneficios laborales —dietas, mejores turnos, días de descanso o facilidades de ascenso— a cambio de acceder a sus pretensiones. También la amenazó con represalias profesionales si se negaba. En un episodio ocurrido durante una comida con compañeros, le propinó un manotazo en los glúteos.

La condena incluyó una multa de 1.080 euros y el pago de 3.000 euros de indemnización por daños. No se impuso inhabilitación, ya que el Código Penal de la época no contemplaba esa pena accesoria para este delito. Royo continuó en activo y ascendió a comisario en 2017. Hay que recordar que, tal y como ha publicado este periódico, también cuando estaba como jefe de unidad de UIP, Jota tuvo un percance en un prostíbulo donde él, junto a otro compañero, llegaron a sacar el arma reglamentaria.

Premiado en la Policía

Tras su cese al frente de la Comisaría Provincial de Lérida en diciembre de 2025, Royo recurrió ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. En un auto de 23 de diciembre, el tribunal acordó como medida cautelar su restitución provisional en el puesto hasta que se resolviera el fondo del asunto o el Ministerio del Interior cubriera la plaza por el procedimiento ordinario de libre designación. La resolución advertía expresamente de ese carácter transitorio. La normativa permite tramitar ese tipo de nombramientos en un plazo inferior a un mes. No obstante, transcurridos más de dos meses desde el auto, Interior no ha designado a un sustituto.

Fuentes policiales consultadas sostienen que la falta de relevo ha pasado inadvertida al no haberse publicado la continuidad efectiva del comisario en el cargo. «El mensaje público fue que se le cesaba de inmediato. Pero en la práctica sigue ejerciendo», señalan. Para sectores críticos dentro del cuerpo, la situación proyecta una imagen de doble rasero. «Si no hubiera habido presión mediática, nunca se le habría cesado. Y ahora, sin foco informativo, nadie corre para nombrar a otro», apuntan. «A Marlaska solo le interesa la víctima cuando los medios se hacen eco. Luego se olvida de ella», sentencian varios policías.

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