UGT reclama a Albares el cese «inmediato e innegociable» del embajador español en India
El sindicato tila la situación de «excepcionalmente grave» y subraya que se ha llegado «a un punto de no retorno»

El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares. | EP
La sección sindical de UGT en el Ministerio de Asuntos Exteriores ha enviado este viernes un correo electrónico a todos los trabajadores del departamento en el que exige a José Manuel Albares «el cese inmediato e innegociable» del embajador en India, Juan Antonio March, «por la situación extremadamente grave y el daño institucional» que se ha generado tras las publicaciones de informaciones que apuntan a un presunto desvío de fondos para unos conciertos en Rajastán que iban a coincidir con su cumpleaños a finales de este mes de febrero.
El sindicato describe la situación como «excepcionalmente grave» en la legación diplomática ya que, en su opinión, se ha llegado «a un punto de no retorno». «UGT no se basa en rumores. Actuamos a partir de informaciones publicadas en prensa, de denuncias internas (desestimadas por la Inspección General de Servicios), y de numerosas quejas recibidas directamente por esta sección sindical, muchas de ellas en forma de llamadas de auxilio de personal afectado».
Entre las informaciones reveladas en los últimos días, UGT recoge varias noticias de THE OBJECTIVE sobre presuntas irregularidades en el uso de fondos públicos, vinculadas a actividades culturales organizadas «sin la debida autorización del Ministerio», así como represalias contra personal que habría alertado internamente de dichas irregularidades, «con consecuencias graves para su salud laboral».
La sección sindical de UGT subraya la organización de actos financiados por empresas privadas «sin los controles obligatorios» y al margen «de los procedimientos oficiales de acción cultural exterior», el uso «controvertido» del pasaporte diplomático, «supuestamente facilitado a familiares para fines ajenos a funciones oficiales», en referencia al caso de la hija mayor de March, junto con la existencia de preguntas parlamentarias registradas por el PP y solicitudes formales de inspección de servicio que evidencian, a su juicio, «que la preocupación es ya de carácter institucional y no meramente sindical».
UGT insiste a Albares en que no se está «ante hechos aislados, sino ante un patrón reiterado de conductas presuntamente irregulares que dañan gravemente la credibilidad e imagen del Ministerio de Asuntos Exteriores, de su servicio exterior y del país al que representamos». En este sentido, advierte que ya se ha cruzado «una línea roja» con las quejas «reiteradas» del personal de la embajada en India «relativas a trato vejatorio, presión indebida, humillaciones, miedo y un clima laboral tóxico». Este viernes se ha conocido un audio en El País en el que un comisario policial destinado en dicha legación hasta hace un año acosa a una subordinada.
«Estas denuncias resultan especialmente graves en un momento en el que todo el personal del Ministerio ha recibido recientemente un tríptico institucional sobre la prevención del acoso laboral, sexual y por razón de sexo. UGT quiere decirlo con absoluta claridad:
con la salud mental no se juega; con el acoso, de ningún tipo, no se transige».
Este sindicato recuerda en su duro comunicado que Exteriores «ya ha vivido etapas oscuras marcadas por estilos de gestión abusivos», como la «tristemente recordada etapa» de la exsubdirectora general de Personal, Marta de Blas, «cuyos métodos dejaron una huella profunda de sufrimiento, miedo y deterioro humano y profesional».
«No vamos a permitir que se repita una dinámica similar, ni en la India ni en ningún otro destino del Servicio Exterior. UGT protegerá siempre a quienes, con valentía, denuncian situaciones injustas, y no permitirá que el miedo, la influencia o el silencio institucional vuelvan a cobrarse víctimas», deja claro esta sección sindical. Se da la circunstancia de que en diciembre castigó a dicha embajada con el Premio Cortijo 2025 por los hechos que estaba denunciando.
«La transparencia no es opcional»
«UGT tiene constancia de que el embajador (March) mantiene contactos directos al más alto nivel. La existencia de redes de influencia o amistades poderosas no puede ni debe servir de escudo frente a responsabilidades. España no puede permitirse embajadas gestionadas como feudos personales, ni la percepción de que hay personas intocables dentro del servicio exterior», incide el sindicato, que considera que hay una «pérdida total de confianza» con el jefe de legación ante «el grave deterioro del clima
laboral y por la acumulación de indicios que hacen insostenible su permanencia en el cargo».
UGT avisa a Albares que pondrá en conocimiento de la Fiscalía «toda la información disponible», que solicitará la intervención de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) del Ministerio del Interior en este caso, que se exigirán «todas las responsabilidades que correspondan, administrativas, políticas y penales», y que se investigará «hasta dónde alcanzan las posibles redes de influencia y comunicaciones, porque la transparencia no es opcional».
