El proceso para elegir al nuevo DAO crea más tensión entre los mandos: «Que esto acabe ya»
La Policía ha abierto un sistema para recabar candidaturas. «Hay filtraciones y eso genera más conflictos», advierten

El ministro, junto al director de la Policía. | EP
La renuncia del ex director adjunto operativo, el comisario José Ángel Gonzalez Jiménez, tras la querella por una presunta agresión sexual a una subordinada con la que había mantenido una relación en el pasado ha abierto una crisis institucional sin precedentes en la Policía Nacional. El escándalo del DAO ha puesto la puntilla a la gestión policial frente a los casos de acoso, no solo de índole sexual, sino también laboral, sobre todo cuando las denuncias son contra los mandos. El último caso, desvelado por THE OBJECTIVE, es el de una exagente de la Unidad Central de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) que ha demandado a dos de sus superiores, un subinspector y una inspectora jefe, por episodios continuos de mobbing durante dos años.
Esta policía recurrió a los canales internos que tiene la Policía, pero se archivó su caso al considerar que lo que denunciaba se enmarcaba en «una práctica habitual» dentro de la relación entre mandos y subalternos. Finalmente, ha acudido a los tribunales. La presunta víctima del exDAO también hizo lo mismo por miedo a represalias, al tratarse González Jiménez del máximo mando uniformado. De igual forma, la agente que denunció por acoso sexual y laboral al exconsejero de Interior en la Embajada española de la India, el comisario Emilio de la Calle, presentó una querella directamente en la Audiencia Nacional. Las 20 horas de grabaciones que ha aportado la víctima muestran cómo el mando, cesado desde hace un año, la vejaba continuamente: «Te dejo como un trozo de carne, te reviento, ten cuidado […]. Odio a la gente como tú», le decía.
El Ministerio del Interior, que ha admitido errores en los protocolos antiacoso que pusieron en marcha en 2022, trata de cerrar la crisis con una investigación interna y la elección de un nuevo DAO en el menor tiempo posible. Sin embargo, el proceso elegido, más transparente pero distinto al que han empleado otros Gobiernos para elegir a este alto mando, ha terminado por crear más tensión en la cúpula policial. La Dirección General de la Policía publicó el lunes pasado la resolución por la que inició el procedimiento para cubrir por el sistema de libre designación el puesto de director adjunto.
Un plazo de siete días
La convocatoria fija en siete días hábiles el plazo que tienen los aspirantes para presentar sus candidaturas, que pueden acompañar de sus currículos y méritos. Solo pueden concurrir a este puesto los agentes que sean comisarios principales, siempre y cuando no estén en situación de suspensión firme de funciones o de segunda actividad, según reza la Orden General de la Policía Nacional. Actualmente, hay 89 comisarios principales hombres y 22 mujeres. Al término de ese periodo, el ministro Fernando Grande-Marlaska elegirá al DAO entre estos mandos, a propuesta del director del Cuerpo, Francisco Pardo Piqueras.
Lo más seguro es que el próximo jueves, según fuentes policiales, Interior anuncie la persona designada para la Dirección Adjunta Operativa, que ocupa de forma interina la comisaria principal Gemma Barroso, subdirectora general de Recursos Humanos. La intención del Ministerio es que el nombramiento sea cuanto antes. El sistema para elegirlo ha agravado las fricciones entre distintos sectores de mandos, que pugnan por el puesto. En otras ocasiones, Interior ha nombrado al DAO en comisión de servicios y después ha abierto el citado proceso para que el candidato elegido presente sus méritos. Ahora, en cambio, la División de Personal ha recibido distintas solicitudes.
Quiniela de candidatos
«Está habiendo filtraciones y eso al final genera más conflictos y tensiones. Urge que esto acabe cuanto antes. El daño que se está haciendo a la imagen del Cuerpo es gravísimo», aseguran altos mandos a THE OBJECTIVE. Las pesquisas que ha iniciado Interior para saber hasta dónde llegó el encubrimiento de la presunta violación han desatado el nerviosismo en la cúpula policial, donde se teme que la onda expansiva del escándalo salpique a más mandos, además de a Óscar San Juan, que intentó supuestamente comprar el silencio de la víctima. En un principio, cuando se designa a un nuevo o nueva DAO, suele cambiar a prácticamente toda la Junta de Gobierno del Cuerpo. En este caso, advierten las mismas fuentes, no será distinto, aunque hay muchos que se irán en los próximos meses al cumplir la edad de jubilación.
Desde que trascendió el escándalo por la presunta agresión sexual, ha ganado peso la idea en Interior de que se nombre por primera vez en la historia a una mujer como DAO. En realidad, la comisaria general Gemma Barroso lo es ahora, pero solo en funciones, como dicta el reglamento, al estar al frente de la Subdirección General de Recursos Humanos. Barroso, pese a su impecable trayectoria, no aparece en las quinielas. Tampoco Alicia Malo, la comisaria general que dirige la División de Cooperación Internacional. Según advierten fuentes policiales, su vinculación indirecta con el caso DAO las habría sacado de la lista de posibles elegidas.
¿Será de la Junta de Gobierno?
En la Junta de Gobierno suenan los nombres de cuatro comisarias: la subdirectora general del gabinete técnico, Almudena Tudanca; la comisaria general de Policía Científica, María del Carmen Solís; la jefa de la División Económica y Técnica, Luisa María Benvenuty, y la jefa de División de Documentación, María Cristina Marí García. En el caso de los comisarios, quienes se perfilan como favoritos en la cúpula son el subdirector general de Logística, Luis Carlos Espino, y el jefe de la división de Formación y Perfeccionamiento, Javier Nogueroles.
Muchos han interpretado la visita del pasado miércoles del ministro Grande-Marlaska y el director del Cuerpo, Francisco Pardo, a la Escuela de Policía de Ávila como un guiño a Nogueroles, que estuvo enseñando a los citados cargos distintas instalaciones del centro formativo de los agentes. Otras fuentes, sin embargo, descartan por completo que el nuevo director adjunto operativo salga de la Junta de Gobierno. Al fin y al cabo, el DAO ha colocado en la cúpula a mandos próximos y todavía no se conoce el grado de implicación que puede haber entre ellos sobre el escándalo. Un extremo que se dilucidará tras la investigación de Interior o la causa judicial que investiga la violación de la víctima y que prevé convertirse en un paseíllo de comisarios generales.
Por este motivo, lo más probable es que el nuevo máximo mando operativo del Cuerpo provenga de fuera, es decir, de alguna jefatura superior o de otra comisaría con cierta relevancia. En este caso, se barajan los nombres de Javier Galván, jefe superior de la Policía de Madrid, y de María Elisa Fariñas, jefa superior del Cuerpo en Extremadura.
