Un cura en la España rural aconseja la prensa internacional para seguir la guerra en Irán
El párroco de un pueblo de Jaén cree que los periódicos de España están sesgados «tanto de un lado como del otro»

Concentración de iraníes ante la Embajada de Irán en Madrid. | EP
Son las 11 de la mañana de un domingo soleado en Sorihuela del Guadalimar, un pueblo rodeado de olivos y situado en pleno corazón de la provincia de Jaén. La iglesia de Santa Águeda ha repicado tres veces las campanas para llamar a sus feligreses a la misa. Allí, en su interior, se reúnen varias decenas de ellos, la mayoría de avanzada edad, para escuchar el sermón del sacerdote. Lo que parecía una misa más a las puertas de Semana Santa tuvo un giro de guion inesperado cuando el cura decidió sorprender a sus fieles justo cuando terminaba la homilía y mandó una recomendación a los allí presentes sobre política internacional.
«Estáis viendo lo que está pasando en Irán. Los que me lleváis siguiendo ya sabéis que lo llevo diciendo desde hace ocho meses», afirma el párroco. Una realidad —la guerra— que vinculó con la codicia del hombre y que vaticinó que irá a peor. Para ello, aconsejó a todos los allí reunidos evitar leer prensa nacional e informarse sobre esta guerra por periódicos internacionales. La razón, sugiere, no es otra que los periódicos del país están muy sesgados, «tanto de un lado como de otro».
Una señora mayor —bien arreglada y atenta a la ceremonia— asiente con la cabeza a esta sugerencia. Aunque posiblemente esta feligresa no esté interiorizando con exactitud que lo que le está indicando su párroco es que al día siguiente, mientras esté tomando un café con un par de tostadas, abra una web como la de The Washington Post para comprender qué supondrá la llegada de Mojtaba Jameneí como nuevo líder supremo de Irán.
Cuando termina la misa, algunos asistentes comentan esas palabras a la salida de la iglesia. «¡Habrá que leer el Times!», bromea uno de ellos. Y esa recomendación del sacerdote —conocido por sus homilías directas y claras— se convierte en la anécdota del domingo de ese pueblo de apenas mil habitantes y que está sufriendo, como tantos otros, el problema de la despoblación.
La guerra de Irán llega a cada rincón del planeta. Los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre el régimen de los ayatolás y la respuesta de estos contra sus vecinos han agitado el tablero geopolítico internacional, haciendo que se tambaleen los precios del petróleo que amenazan con disparar el carburante. En medio de ese escenario, Europa observa con prudencia la guerra tras sufrir desde principios de 2022 una en su propia frontera que ya ha provocado cientos de miles de muertos entre los dos bandos tras la invasión rusa de Ucrania.
