Absuelto el anticuario condenado por quedarse una talla religiosa de unas monjas de Granada
El TSJA anula la pena de cuatro años al considerar «difícil de creer» e «insólita» la versión de las religiosas

Sesión del juicio en la Audiencia de Granada por el caso de la talla de José de Mora | Europa Press
El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha absuelto al anticuario que fue condenado a cuatro años de prisión por apropiación indebida de la talla conocida como «Santa Margarita de Cortona», atribuida al entorno del escultor granadino José de Mora. La resolución, a la que ha tenido acceso THE OBJECTIVE, revoca por completo el fallo dictado en 2024 por la Audiencia Provincial de Granada.
La Sala considera que no ha quedado probado que la imagen saliera del convento para ser restaurada, como sostuvieron las monjas, y aprecia dudas suficientes como para dejar sin efecto la condena.
La polémica venta en un convento en cierre
Todo comenzó en 2018. El convento de Nuestra Señora de los Ángeles, en Granada, afrontaba su cierre y la reubicación de las dos monjas que aún residían allí. Fue entonces cuando el anticuario acudió al monasterio y retiró varias piezas. Entre ellas, la talla barroca que durante años había sido identificada como Santa Rosa de Viterbo y que después circularía en el mercado como Santa Margarita de Cortona.
La primera versión que se dio a conocer fue que la imagen se había entregado para que el anticuario elaborara un presupuesto de restauración y que, en lugar de devolverla, la vendió. El acusado siempre defendió que la compró.
La talla fue revendida en junio de 2018 a un galerista madrileño por 90.000 euros. Tras un estudio pericial que la vinculó al entorno de José de Mora, su valor se disparó y obtuvo permiso de exportación del Ministerio de Cultura para su exhibición en ferias internacionales. Finalmente, en el marco de la investigación policial, fue recuperada y hoy permanece depositada en el Museo de Bellas Artes de Granada.
Dudas sobre la versión de las monjas
La clave de la absolución está en cómo el tribunal valora las pruebas. El TSJA pone el foco en las declaraciones de las dos religiosas que intervinieron en la operación y aprecia en ellas «significativos virajes en aquellas declaraciones testificales». Según recoge la sentencia, en distintos momentos ofrecieron explicaciones no coincidentes sobre cómo y por qué salió la imagen del convento.
La Sala subraya además que no existe ningún documento que respalde el supuesto encargo de restauración. En otras ocasiones anteriores, cuando el convento entregó obras para intervenirlas, sí se firmaron escritos detallados. En este caso, «no se posee ni un pequeño papel» que acredite ese acuerdo.
También tuvo peso el testimonio de un restaurador que declaró que la talla no necesitaba intervención. Para el tribunal, resulta «insólito y difícil de creer» que, en plena clausura del convento y con una situación económica precaria, se entregaran varias piezas de valor a una persona ajena a la comunidad para elaborar un presupuesto.
El tribunal entiende que no ha quedado claro en qué condiciones tuvo el anticuario la escultura en su poder y, ante esa falta de certeza, aplica la presunción de inocencia y dicta la absolución.
