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Andalucía

ADIF prolonga hasta 2027 el corte entre Córdoba y Jaén por el solapamiento de obras

El sector duda de que las obras resuelvan el desgaste de una infraestructura lastrada por años de falta de mantenimiento

ADIF prolonga hasta 2027 el corte entre Córdoba y Jaén por el solapamiento de obras

Un tren cerca de Almodóvar del Río (Córdoba). | Guillermo Morales (EP)

La conexión ferroviaria entre Córdoba y Jaén seguirá sin trenes durante un largo periodo. Según los últimos documentos de planificación de capacidad de la infraestructura ferroviaria, el tráfico no se restablecerá antes de finales de 2027. La previsión responde a la coincidencia de varias actuaciones sobre la línea, junto a los efectos de los temporales registrados en los últimos meses.

La interrupción, que comenzó a principios de año tras varios incidentes en la infraestructura, se materializa como un parón de larga duración que inquieta. A efectos prácticos, supone dejar sin servicio ferroviario de media distancia a los municipios del eje del Alto Guadalquivir, obligando a viajeros y mercancías a recurrir a alternativas por carretera.

El horizonte temporal viene marcado por la planificación de obras en la red convencional. Entre ellas destaca la adaptación de distintos tramos para permitir el paso de trenes de mercancías de mayor tamaño, dentro de los corredores logísticos que conectan el sur con el noreste peninsular.

Además, fuentes de los servicios ferroviarios explican a THE OBJECTIVE que hay que contar con la complejidad técnica de algunos trabajos. Las actuaciones incluyen modificaciones en túneles, renovación de elementos de la vía y trabajos sobre la electrificación. En determinados puntos ha sido necesario habilitar accesos específicos para permitir la entrada de maquinaria pesada, ya que no todos los tramos son accesibles desde la propia infraestructura ferroviaria una vez interrumpido el tráfico.

El desgaste detrás del parón

El corte llega en un contexto marcado por el deterioro progresivo de la red convencional. Distintas fuentes ferroviarias consultadas coinciden en que la línea acumulaba desde hace años limitaciones de velocidad y problemas de mantenimiento que afectaban a la calidad del servicio.

«Había muchísimos tramos con restricciones y eso al final se traducía en trayectos cada vez más largos», explica un maquinista con experiencia en este recorrido. Según su testimonio, la situación no es nueva y responde a una falta de actuaciones de fondo en la infraestructura. «Era una línea muy tocada; tarde o temprano tenía que paralizarse», resume.

En informaciones previas, este medio ya había documentado cómo el aumento de las limitaciones de velocidad en Andalucía se traducía en una ampliación de los tiempos oficiales de viaje. Una estrategia que permitía ajustar los horarios a la realidad de la vía, pero que también reflejaba el desgaste acumulado en la red.

Algunas voces del sector consideran que las obras actuales se centran en actuaciones concretas sin abordar de forma integral el estado del trazado. «Se interviene donde es imprescindible, pero el resto de la línea arrastra problemas desde hace tiempo», señalan fuentes conocedoras de la infraestructura.

La paradoja del autobús

Mientras se prolonga la interrupción, el servicio ferroviario ha sido sustituido por autobuses. Lo que inicialmente se planteó como una solución provisional se ha convertido en la única alternativa para los usuarios.

La respuesta de los viajeros está siendo, en términos generales, positiva. En algunos casos, incluso con mejores tiempos y mayor puntualidad que el tren antes del corte.

«Ahora sabes a qué hora sales y a qué hora llegas», resume un trabajador consultado. Antes del corte, los retrasos eran frecuentes y los horarios, menos fiables. La combinación de limitaciones de velocidad y el estado de la infraestructura hacía difícil mantener la regularidad del servicio ferroviario.

La operativa actual incluye tanto rutas directas entre las dos capitales como servicios con paradas intermedias, lo que permite mantener la conexión con los municipios del recorrido.

Más allá del impacto en los viajeros, la línea Córdoba-Jaén forma parte de un eje relevante para el transporte de mercancías. Su adaptación responde a la necesidad de mejorar la capacidad de la red convencional para absorber nuevos tráficos, en línea con las políticas de impulso al ferrocarril frente a la carretera.

Dudas basadas en precedentes

Más allá de los plazos, en el sector ferroviario hay dudas sobre el alcance real de las actuaciones. Algunas fuentes consultadas recuerdan precedentes recientes en la red convencional en los que, tras cortes prolongados por obras, la reapertura no resolvió todos los problemas acumulados.

«Se actúa en los puntos concretos que están en proyecto, pero el resto de la línea puede seguir igual», explica un maquinista con experiencia en este tipo de intervenciones, que pone como ejemplo actuaciones anteriores en Andalucía. En esos casos, tras la reanudación del servicio, fue necesario volver a intervenir en tramos que no se habían abordado inicialmente.

En el caso de la conexión entre Córdoba y Jaén, las obras previstas se centran en la adecuación de túneles para permitir el paso de trenes de mercancías de mayor tamaño, además de la reparación de incidencias puntuales. Según estas mismas fuentes, la intervención no implica necesariamente una renovación completa del trazado.

Esa estrategia, basada en ejecuciones concretas sobre una infraestructura ya deteriorada, es la que alimenta las dudas dentro del sector. La fecha de 2027 marca una aparente línea temporal, pero la incógnita no es solo cuándo volverán los trenes, sino en qué condiciones lo harán.

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