El colapso de Rodalies aflora el mal estado de las instalaciones: «Goteras y material barato»
Los usuarios del servicio rechazan que se atribuyan los incidentes al tiempo o a la mala suerte

Estación de Premià de Mar (Barcelona) donde cayó una marquesina. | Dignitat a las vies
Las explicaciones de las autoridades públicas sobre los distintos incidentes ferroviarios que se han producido en las últimas horas en Cataluña no convencen a los usuarios. La percepción ciudadana es que se trata de una degradación estructural que viene de lejos y que no se puede atribuir al «mal tiempo» o a la «mala suerte». Las principales asociaciones de afectados afirman que los heridos o muertos podrían haber sido más si en algunas de las estaciones afectadas por el temporal —como la de Premià de Mar, donde cayó una marquesina— hubiera habido gente esperando el tren.
El enfado de los afectados, como la asociación Dignitat a les vies, es muy grande. Una portavoz de la asociación, Anna Gómez, ha denunciado en redes sociales las condiciones de las estaciones: «Las instalaciones públicas deben ser seguras, pero ¿qué podemos esperar si la estación más importante de Barcelona, la estación de Sants, está llena de goteras? Subir al tren o esperarlo no puede ser un riesgo. Debemos exigir inversiones y responsabilidades».
En la foto que ha compartido en redes se ve una marquesina consumida por dentro y de baja calidad. Su caída no sería únicamente por el viento, pese a que se trata de una localidad costera. Desde la entidad lo atribuyen a la falta de inversión y calidad de los materiales.
Otros usuarios también han reaccionado a esta imagen, asegurando que se trata de «infraestructura hecha a bajo coste» y «oxidada por dentro» que lleva años sin tener ningún tipo de mantenimiento. Otra usuaria de esta estación, Marta Cava, asegura que no es un imprevisto inédito, sino que se trata de una situación recurrente cuando hay «días de temporal» sin que las autoridades hagan nada para solventarlo.
Otro muerto en 2019
El día siguiente al trágico accidente en Adamuz (Córdoba) se produjo otro accidente en Cataluña con la muerte de un maquinista en prácticas que iba en la cabina, Fernando Huerta, y 15 heridos en la línea R4 a la altura de Gélida (Barcelona). Esto desató una indignación generalizada, como si el accidente previo no hubiera servido para que hubiera mayor concienciación ni para reforzar la seguridad.
En una jornada de fuertes lluvias en toda Cataluña, un muro de contención se desprendió y cayó sobre la vía férrea, por donde en ese momento circulaba el tren siniestrado de la línea 4 de Rodalies con pasaje. En un primer momento, se atribuyó al temporal y a la mala suerte, pero los usuarios sostienen que no fue fortuito que cayera al pasar el tren, sino la probable causa por el mal estado generalizado del material y el traqueteo del convoy.
Casi al mismo tiempo, también en Cataluña, la caída de una roca provocó el descarrilamiento de otro tren de la línea RG1 de Cercanías. La circulación está interrumpida temporalmente entre las estaciones de Tordera y Maçanet. A bordo había diez personas, pero no constan heridos. También se ha cortado la AP-7 en sentido sur a Martorell, generando largas colas de tráfico.
Dignitat a las vies, además, ha recordado que en la zona de Gélida ya murió otra maquinista en 2019 y hubo más de una decena de heridos por el choque frontal entre dos convoyes. El resultado de esta sucesión de accidentes ha sido la suspensión total del servicio. Desde la Generalitat han anunciado la apertura de un expediente a Renfe por dejar a los usuarios sin servicio durante el segundo día consecutivo.
