El jefe de bomberos en la dana dice que nunca recibió una alerta clara de la CHJ sobre el Poyo
José Miguel Basset exime al expresidente Mazón de estar al frente de la gestión de la tragedia y señala a Pradas

José Miguel Basset. | Jorge Gil (Europa Press)
El inspector jefe del Consorcio Provincial de Bomberos de Valencia, José Miguel Basset, ha reconocido este miércoles ante la juez de Catarroja que investiga la gestión de la dana del pasado 29 de octubre que en el Cecopi nunca se habló del barranco del Poyo, pese a que fue el principal eje de la riada que arrasó varios municipios del área metropolitana de Valencia en octubre de 2024. Su declaración dibuja un escenario de descoordinación operativa, fragmentación de la información y dependencia casi exclusiva de los datos hidrológicos de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) —dependiente del Gobierno— en la toma de decisiones críticas.
Basset, máximo responsable operativo de los bomberos durante la emergencia, ha sostenido que no tuvo conocimiento en tiempo real ni de la movilización ni de la retirada de los bomberos forestales, que se produjo en las horas previas al colapso del Poyo. Según su versión, se enteró de ese episodio días después, a raíz de informaciones publicadas en prensa, lo que le llevó a solicitar autorización para revisar a posteriori las grabaciones del sistema de comunicaciones CORDCOM.
Mazón no asumió la dirección de la emergencia
En su comparecencia, Basset ha sido explícito al descartar que el expresident de la Generalitat, Carlos Mazón, asumiera la dirección de la emergencia durante la jornada fatídica. El inspector jefe ha explicado que, conforme al Plan Especial de Inundaciones, cualquier relevo en la dirección debe comunicarse de forma expresa, algo que —según ha indicado— no se produjo.
«En una emergencia, cuando el mando cambia, se dice claramente: a partir de ahora dirige fulano», ha dicho. Y ha añadido: «En ningún momento nadie dijo que el señor Mazón asumiera la dirección de la emergencia».
Según su testimonio, desde las 15.00 horas la directora del Plan fue la entonces consejera Salomé Pradas, que mantuvo esa responsabilidad durante toda la tarde. Basset ha reconocido que Mazón se incorporó al Cecopi, tomó la palabra y recibió un informe de situación, pero ha insistido en que no asumió formalmente el mando operativo, que continuó recayendo en la Consejeria de Interior conforme al esquema previsto.
Un Cecopi convocado con retraso
El jefe de bomberos ha reconocido además que le sorprendió la tardanza en la convocatoria del Cecopi, teniendo en cuenta la información disponible desde primera hora de la tarde. A las 14.30 horas había recibido una llamada directa del alcalde de Utiel alertando de una situación «muy grave», con personas en riesgo de ahogamiento, y se estaba tramitando la movilización de la UME.
«Entendí que ese hubiera sido un buen momento para iniciar el Cecopi», ha declarado. Sin embargo, la convocatoria oficial no se produjo hasta las 17.00 horas. Basset ha asegurado desconocer los motivos de esa demora y ha señalado que el correo recibido a las 16.15 horas se limitaba a informar del cambio en la dirección del Plan, sin explicar las razones del retraso.
Una emergencia «seguida, pero no centralizada»
El jefe de bomberos ha explicado que desde primera hora de la mañana del día 29 seguía la evolución de la emergencia desde su despacho, a través del sistema web de coordinación, pero ha subrayado que no toda la información pasaba por sus manos. Entre las 8.00 del día 29 y las 8.00 del día 30, el Consorcio recibió más de 3.000 peticiones de servicio desde el 112, gestionadas con autonomía por el centro de comunicaciones y el oficial de guardia.
Ese modelo operativo, habitual en emergencias ordinarias, se mantuvo —según Basset— incluso cuando la situación empezó a agravarse. «La sala de comunicaciones tiene autonomía para recibir avisos, movilizar, hacer seguimiento y retirar recursos. No se me comunica todo», ha declarado ante la juez.
El Poyo, ausente del Cecopi
Uno de los aspectos más llamativos de la comparecencia es la reiteración con la que Basset afirma que el Poyo nunca fue mencionado explícitamente en el Cecopi. Ni por responsables políticos, ni por técnicos, ni por otros mandos operativos.
«No se habló del Poyo. Como barranco, no se dijo nada», ha declarado, incluso cuando se le ha confrontado con declaraciones de otros comparecientes que aseguran haber recibido avisos desde Ribarroja o llamadas de alcaldes afectados, como el de Paiporta. Basset ha reconocido que podía haber información que algunos mandos escucharan por radio, pero que esa información no se puso en común en la mesa del Cecopi, que debía ser el órgano de integración y decisión estratégica.
La CHJ como marco de referencia dominante
En contraste con ese vacío informativo sobre el Poyo, el inspector jefe sí ha dejado claro que la información hidrológica de la CHJ estuvo muy presente. Según su relato, en el Cecopi se manejaban datos que indicaban que el caudal «disminuía» y que la presa de Forata «no había coronado», lo que orientó el enfoque de la emergencia hacia las zonas aguas abajo.
Ese marco fue determinante en la elaboración del mensaje de alerta masiva (ES-Alert). Basset ha explicado que el texto se centró en el área de Forata y su posible afección aguas abajo, pese a que en Utiel ya se estaban realizando rescates y existían zonas inaccesibles por inundación. «El enfoque cambia», ha admitido ante la juez, al ser preguntado por qué el mensaje se dirigió a Forata mientras la situación más crítica desde el punto de vista humano se concentraba en otros municipios.
El inspector jefe ha admitido además que no realizó un seguimiento detallado de los datos cincominutales del sistema SAIH y que no era su función fiscalizar esa información, insistiendo en que debía ser el grupo técnico quien lo hiciera y alertara al Cecopi. «La información eran datos, pero no se puso en contexto», resumió.
Este vacío resulta especialmente relevante a la luz de que, según ha reconocido el propio Basset, el barranco del Poyo llegó a registrar picos de caudal de hasta 260 metros cúbicos por segundo en torno al mediodía, un dato que él mismo ha asegurado conocer solo a posteriori y que activó alertas hidrológicas, sin que se tradujera en una respuesta estratégica acorde en el ámbito de protección civil.
Un ES-Alert improvisado y sin control claro
La declaración también ha arrojado luz sobre cómo se construyó el ES-Alert. Basset ha reconocido que no se recurrió a especialistas en comunicación, pese a que el plan de emergencias los contempla, y que él mismo redactó una propuesta de mensaje en su ordenador personal, en un documento Word, para «facilitar» el trabajo.
Esa propuesta incluía la recomendación de permanecer en los domicilios y estar atentos a los canales oficiales, pero el jefe de bomberos asegura que perdió el control del texto final, desconociendo quién decidió modificarlo, a qué zonas se envió exactamente o por qué se sustituyó el mensaje inicial por otro posterior que recomendaba «evitar desplazamientos».
Especialmente relevante resulta que Basset ha afirmado que ya se sabía que había personas atrapadas en vehículos y carreteras, y que propuso incluir una recomendación específica para esos casos, algo que finalmente no se incorporó al mensaje.
Según Basset, el texto estaba consensuado en la mesa en torno a las 18.30 horas, tras debatir cuestiones de redacción, idiomas y referencias a canales oficiales. Sin embargo, el mensaje no se envió hasta las 20.11 horas.
«Es incomprensible que se tardara tanto teniendo ya una propuesta consensuada», afirmó. El jefe de bomberos aseguró desconocer qué ocurrió durante ese intervalo y se ofreció a aportar el archivo original con sus metadatos para acreditar la hora exacta de apertura, redacción y cierre del documento.
Ese retraso coincidió, además, con un periodo en el que —según ha explicado— se desconectaron los sistemas telemáticos entre las 18.12 y las 19.12, de modo que «no había Cecopi» en sentido formal, aunque se seguían debatiendo decisiones en la sala.
Ante las preguntas sobre comunicaciones internas, Basset ha manifestado que no conserva mensajes de WhatsApp de aquel día debido a un cambio posterior de SIM y operador, lo que ha supuesto la pérdida de ese historial. No obstante, ha asegurado que sí mantiene capturas de las llamadas realizadas, entre ellas las mantenidas con el alcalde de Utiel, que pueden servir para acreditar contactos y horarios clave.
La retirada de forestales y la lectura hidrológica
Respecto a la retirada de los bomberos forestales, Basset ha explicado que, tras revisar las grabaciones, comprobó que la decisión se basó en mediciones que indicaban un descenso del nivel del agua hasta 40 centímetros. Esa lectura, vinculada a puntos concretos de medición, habría llevado al sargento coordinador a ordenar la retirada.
El inspector jefe no ha cuestionado directamente esos datos, pero sí ha dejado entrever que nadie «puso en orden» toda la información disponible ni la tradujo adecuadamente en términos de riesgo real para la población. «Alguien tiene que poner los datos en orden y dar información, y eso no se hizo», ha declarado, en una de las frases más contundentes de su comparecencia.
Finalmente, Basset ha descrito un Cecopi con constantes entradas y salidas de responsables políticos, recesos y decisiones tomadas fuera de la mesa principal. Según su relato, cada actor se centró en su «parcela», sin que se produjera una verdadera integración de la información operativa, hidrológica y municipal.
