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Críticas a Robles al retrasar la anulación de un nombramiento de una alto cargo en Defensa

La ministra demoró una publicación en el BOE hasta resolver la elección de la nueva interventora general

Críticas a Robles al retrasar la anulación de un nombramiento de una alto cargo en Defensa

Margarita Robles en su última visita a la Agrupación de Apoyo Logístico número 41 en Zaragoza. | Foto: Rubén Somonte/MDE

La publicación este martes en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de la anulación del nombramiento en 2021 de la entonces coronel María Teresa Gordillo como subdirectora general de Servicios Económicos y Pagadurías dentro del Ministerio de Defensa ha soliviantado a un buen número de altos mandos del departamento que dirige Margarita Robles, según ha podido constatar THE OBJECTIVE en fuentes militares.

La Audiencia Nacional propinó a Robles un serio correctivo en mayo del año pasado, cuando la Sala Quinta de lo Contencioso-Administrativo revocó el cese del general de división de Intendencia, Joaquín Pérez-Íñigo García Malo de Molina, al frente de dicha subdirección general económica. Los jueces afearon a la ministra que no justificase la destitución ni convocase un concurso público de méritos para sustituirle en la plaza vacante.

En la práctica, supuso aplicar la doctrina impuesta por el Tribunal Supremo en el caso de la destitución de Diego Pérez de los Cobos como jefe de la Guardia Civil. En el asunto que afectaba a Pérez-Íñigo, la Audiencia Nacional criticó la decisión de Robles de reubicar de forma sorpresiva al general de su cargo, en el que llevaba casi siete años, y recordó, citando al Supremo, que la razón que justifica el cese no puede ser «vaga, imprecisa o rituaria», o a base de «expresiones opacas, estandarizadas».

Pérez-Íñigo pasó de ser alto cargo a desempeñar, el mismo día de su cese, un puesto burocrático sin responsabilidad alguna como asesor de la entonces subsecretaria de Defensa, Amparo Valcarce, que en la actualidad es la número dos de Robles en su condición de secretaria de Estado del ministerio.

La decisión de la Audiencia de revocar el cese de Pérez-Íñigo no tuvo efectos prácticos, pues el demandante ya había pasado a la reserva en 2022 y falleció pocos meses después, pero supuso una victoria judicial póstuma que dejó en mal lugar a Robles. Hay que recordar que la decisión del citado general de Intendencia de enviar un recurso a la ministra, estando en activo, para que reconsiderase su cese en mayo de 2021 fue completamente inusual, ya que no había muchos precedentes en las últimas décadas de oficiales de alta graduación que hubiesen dado dicho paso. El caso más conocido durante el mandato de Robles fue el del vicealmirante Alfonso Gómez Fernández de Córdoba, que en 2019 consiguió que el Tribunal Supremo anulase su pase forzoso a la reserva tras su destitución como subdirector de Reclutamiento y Orientación Laboral, encargado de las oposiciones militares.

La sentencia sobre el caso Pérez-Íñigo tuvo un efecto colateral y es que llegó a anular la elección de Gordillo como sucesora «por no ser ajustada a Derecho», si bien tampoco le afectó el año pasado, ya que el puesto de subdirector general de Servicios Económicos y de Pagadurías lo desempeñaba en ese momento el coronel José Luis Vázquez.

Para cuando se conoció el fallo, Gordillo ya era la tercera militar española en llegar al generalato y estaba destinada en el cuartel general de la Armada, donde el pasado mes de diciembre hizo historia al convertirse en la primera mujer en dirigir uno de los cuerpos militares que forman las Fuerzas Armadas: concretamente, el de Intervención. Curiosamente, el departamento de Robles no dio relevancia a este hecho, el de convertirse en interventora general de la Defensa, pese a que se rompió otro techo de cristal para las mujeres en los ejércitos.

En los pasillos del ministerio se hacían este martes dos preguntas tras conocerse el contenido del BOE. La primera era qué hubiera pasado si la entonces coronel Gordillo no hubiera sido colocada en el puesto de Pérez-Íñigo en 2021, un destino al que llegó por sorpresa tras el cese del alto cargo. Valcarce la eligió por ser la más antigua del grupo de coroneles interventores después de mandar a su jefe de Gabinete a la cafetería del ministerio para comunicar al subdirector general que estaba destituido. Todo ello en un viernes por la tarde.

Las citadas fuentes coinciden en que Gordillo hubiera tenido muy difícil ascender a general sin ese golpe de suerte, ya que luego quedó cuarta en el curso de evaluación de 2023 por detrás de María Jesús Manzanera, Jesús Barcia y Dolores Sánchez. El hecho de que Robles le concediese ese puesto de subdirectora general de Servicios Económicos y Pagadurías fue determinante para lograr finalmente el fajín rojo de general… en una carrera en la que Barcia fue el gran damnificado, ya que tuvo que pasar a la reserva tras ver cómo le adelantaba Gordillo y quedaba tercero en el proceso evaluador.

En cada evaluación de ascenso dentro de las Fuerzas Armadas hay un resultado inicial que lo otorga ‘la máquina’, el sistema informático de cada ejército que vuelca el currículum militar de cada candidato. Dicha puntuación puede ser luego aumentada o rebajada en un máximo de un 15% si así lo consideran los miembros de la citada junta de evaluación que analizan los expedientes. Ahí es donde Gordillo rebasó a Barcia gracias a su puesto de alto cargo que había obtenido un par de años antes.

Aquel esprint final por las dos plazas para ser general interventor en 2023 también fue muy polémico. La tercera mujer en alcanzar el generalato no era la que tenía en mente la cúpula del Ministerio de Defensa. La subsecretaria, Adoración Mateos, planteó inicialmente a Robles que el ascenso recayese en Manzanera, pero finalmente tuvo que cambiar de opinión ante la amenaza de dimisiones entre varios generales que formaban parte de la junta de evaluación.

Los laureles se los llevó Gordillo

Gracias a ello, Gordillo adelantó en seis meses a Manzanera como general. Una situación que ha dañado la relación personal entre ambas, según constatan las citadas fuentes, y que ha provocado que salten chispas ante la segunda pregunta que se hacían este martes en Defensa: si la publicación del BOE con la anulación del nombramiento de Gordillo en 2021 se hubiese conocido en las siguientes semanas al fallo de la Audiencia Nacional, ¿entonces hubiera condicionado su elección como interventora general en diciembre?

«Si Manzanera hubiese ascendido medio año antes, sería la primera mujer general de Intervención y quién sabe lo que hubiese sido el futuro. Hay mucho revuelo con ello, pues de haberse anulado antes, el devenir hubiese sido distinto», opina un militar que conoce a ambas ‘rivales’ y que admite que Robles hubiera tenido «más complicado» decantarse a finales del pasado año por Gordillo para suceder a José Luis Gómez Corral si el varapalo de la Audiencia Nacional hubiese sido firme en ese momento.

Otra fuente consultada por este periódico opina lo contrario, que no hubiera tenido «consecuencias» en la elección de Gordillo como nueva interventora general de Defensa. Sobre todo, porque ella no tuvo ninguna culpa en la caída en desgracia de Pérez-Íñigo y se encontró en 2021 el puesto de subdirectora general gracias a un golpe de suerte. «Es un nombramiento discrecional y técnicamente no existió tras la sentencia. Otra cosa es cómo afectó para el ascenso a general y que ahora se hayan hecho las remolonas», en alusión a Robles y su número dos, al demorar la resolución del BOE el tiempo suficiente hasta resolver la elección de la persona que estaría al frente de la Intervención. Gracias a ello, el expediente de Gordillo llegó limpio a la mesa de la ministra. Por eso, fue la que se llevó finalmente los laureles.

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