Malestar en el partido del húngaro Orbán por los desplantes de Abascal en el último año
La ausencia del dirigente de Vox en la CPAC de Budapest y en la última reunión de Patriotas enfada al Fidesz

Reunión de Patriotas por Europa en Bruselas, el pasado 17 de diciembre, con la ausencia destacada de Santiago Abascal. | Vox
Desde que Patriotas por Europa se formó, en julio de 2024, Vox ha sido tratado como el niño mimado del grupo. El líder de facto de los patriotas, Viktor Orbán, cedió la presidencia a Santiago Abascal por considerar que la formación española podía ser un nexo de unión interesante con Hispanoamérica a través del Foro Madrid. Antes de aquel gesto, el presidente húngaro medió para la concesión de un crédito de 6,5 millones de euros a Vox para la campaña electoral de 2023. De un tiempo a esta parte, existe malestar entre los miembros del partido Fidesz por la «ingratitud», dicen, del dirigente vasco. Así lo han podido confirmar fuentes que trabajan con el partido mayoritario en Hungría a THE OBJECTIVE.
Estas fuentes señalan dos desplantes que habrían causado este malestar. El primero se produjo en mayo de 2025, cuando Santiago Abascal estaba anunciado como uno de los invitados estrella en la CPAC húngara, que se celebró en Budapest los días 29 y 30. El dirigente de Vox excusó su asistencia alegando un cuadro vírico, pero acudió el primer día de la CPAC a la manifestación que tuvo lugar en las inmediaciones del Palacio de la Moncloa, convocada por Revuelta en protesta contra el Gobierno de Pedro Sánchez. Aquel gesto no fue muy bien entendido por el presidente húngaro que, a modo de vendetta, no acudió al Viva 25 que Vox celebró el pasado mes de septiembre en el Palacio de Vistalegre, y que estuvo marcado por la ausencia de líderes internacionales.
El segundo desplante, más reciente y que aumentó el malestar de los húngaros, tuvo lugar el pasado miércoles 17 de diciembre, cuatro días antes de las elecciones extremeñas. Los patriotas se reunían en Bruselas, y en el orden del día figuraba la condena a la corrupción del Gobierno de Pedro Sánchez, a petición de Vox. Finalmente, Santiago Abascal no acudió y se presentó en su lugar el eurodiputado Jorge Martín Frías, lo que -llovía sobre mojado- se interpretó como una falta de respeto. De hecho, Abascal fue el único dirigente que no acudió al encuentro, como quedó reflejado en la foto de familia, en la que sí aparecían Marine Le Pen y Geert Wilders.
Viktor Orbán, según su entorno, está insatisfecho con la actitud de Vox. En primer lugar, considera que no supo capitalizar bien el descontento con el sistema que surgió a raíz de la riada que asoló el litoral valenciano en octubre de 2024. Y que, en consecuencia, está lejos de los números que son exigibles a un partido soberanista en Europa.
El malestar en el grupo de Patriotas existe también por la falta de conocimiento de idiomas del líder de Vox, lo que llevó a «dañar la imagen del grupo» en una intervención en francés en la reunión que tuvo lugar el pasado mes de junio en París. Además, esto imposibilita reuniones en petit comité, por cuanto Santiago Abascal necesita estar acompañado, entre otros, de su traductor Gabriel Ariza en todo momento.
En definitiva, existe la impresión en Fidesz de que Vox ha sido siempre el niño mimado de Patriotas desde su concepción, y que se ha hecho todo lo posible por proyectar a Santiago Abascal, pero los húngaros no se sienten correspondidos. El último desplante se produjo durante las extremeñas. Fue el único líder en no ir, y hay malestar.
Con Meloni pero sin ECR
Ese malestar llega, además, en un momento convulso a nivel europeo para Vox, que tras su paso a Patriotas ha roto de manera sibilina algunos puentes con los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR). La relación entre Santiago Abascal y Giorgia Meloni sigue siendo muy cercana, demasiado incluso para el gusto de los italianos de Fratelli, que no entendieron el desplante de Vox. Tampoco sentó bien que exigieran que se cancelara la intervención de Iván Espinosa de los Monteros en un acto suyo que tuvo lugar el pasado mes de noviembre en Valencia.
En Vox hay inquietud por la posibilidad de perder predicamento en Bruselas. Su consuelo es que el PP no ha aprovechado ese vacío para acercarse a ECR, cosa que sí han hecho los ex de Alvise Pérez, Nora Junco y Diego Solier, que tendrían la llave para una vuelta de los de Santiago Abascal. Vuelta que no tiene visos de producirse.
