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Política

Podemos no teme que Delcy Rodríguez tire de la manta: «Antes Trump irá a por Zapatero»

Los morados esperan que EEUU se desinterese de las relaciones entre el chavismo y la fundación de Podemos

Podemos no teme que Delcy Rodríguez tire de la manta: «Antes Trump irá a por Zapatero»

La vicepresidenta de Venezuela, Delcy Rodríguez. | EP

La cúpula de Podemos mira con aprensión los acontecimientos venezolanos después de la detención de Nicolás Maduro. Pablo Iglesias, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa, así como Alberto Montero, Sergio Pascual, Auxiliadora Honorato, Ángela Ballester, Txema Guijarro, Rubén Martínez Dalmau y Manolo Monereo: todos miembros destacados del primer Podemos, todos con una relación estrecha con el gobierno de Venezuela. Muchos saben que los llamados «cajones de Miraflores», es decir, los archivos custodiados en la sede presidencial de Venezuela, pueden contener papeles y documentación comprometedora. Pero creen también que el grueso de esa documentación se remontaría a una fase anterior, sustancialmente amortizada para la opinión pública, y que ahora, si Estados Unidos se quiere centrar en los vínculos de Caracas con Madrid, preferirán mirar a José Luis Rodríguez Zapatero y al PSOE.

Tanto la legislación española como la comunitaria prohíbe tajantemente la entrega de dinero a partidos políticos por parte de entidades o gobiernos extranjeros, máxime si esa financiación es encubierta o indirecta. Podemos nació en 2014, con un proyecto en teoría impulsado por un grupo de profesores universitarios que actuaban en la órbita de Izquierda Unida, pero que desde los comienzos demostraron tener un músculo financiero que sorprendía a sus excompañeros del partido que entonces lideraba Cayo Lara.

Una fundación y un centro de estudios, la CEPS y el CELAG, fueron esenciales en la construcción del partido. De esa relación mucho se ha publicado y algo se ha especulado, pero nadie en Podemos niega que el régimen de Hugo Chávez —y después, de Nicolás Maduro— haya ayudado en la definición e impulso del proyecto político. Otra cosa sería saber la cuantía exacta de esa ayuda.

CEPS y CELAG

La fundación CEPS sirvió como lanzadera de Podemos. A través de ella, los futuros dirigentes del partido morado viajaron a Caracas y otras capitales de países de América Latina en las que la izquierda filobolivariana controlaba el poder. La CEPS dejó oficialmente sus trabajos en 2014, justo el año de creación de Podemos. A partir de ese momento, se instituyó otra organización, el CELAG (Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica), en la que participaron algunos referentes de Podemos, como Juan Carlos Monedero, Alfredo Serrano y Errejón.

Ione Belarra. | Alejandro Martínez Vélez (EP)

El objetivo del CELAG era estrechar vínculos entre España y los gobiernos amigos de América Latina y elaborar también trabajos de consultoría que, como bien sabían los dirigentes del partido morado, estaban muy bien financiados. Una de las personas que siempre se ha mencionado en las ayudas al CEPS y en las actividades del CELAG es Delcy Rodríguez.

Delcy Rodríguez, de 56 años, es hija del guerrillero de izquierda Jorge Antonio Rodríguez, fundador del partido revolucionario Liga Socialista. Es una de las figuras claves del chavismo: además de vicepresidenta, ejerce el cargo de ministra de Hacienda y Petróleo, por lo que tiene una gran influencia en el ámbito civil y en la relación con el debilitado sector privado del país. Maduro dijo de ella que era la «tigre» del Gobierno, y su hermano, Jorge Rodríguez, preside la Asamblea Nacional.

Delcy Rodríguez

La mano derecha de Maduro y vicepresidenta de Venezuela es ahora la dirigente que podría pilotar el país, de acuerdo con algunas publicaciones internacionales, hasta algún tipo de nueva transición. Y esto es exactamente lo que espera Podemos después de la detención de Maduro del pasado 3 de enero. Entre otras cosas, porque considera que un nuevo Ejecutivo liderado por los representantes de la oposición, entre otros María Corina Machado, estaría interesado en desvelar los trapos sucios de las relaciones entre Caracas y la cúpula madrileña del partido y sus satélites.

Podemos sostiene que, si bien nunca se cortó el cordón con Caracas, la relación fue a menos con los años. En parte por la voluntad del partido, que había logrado la autosuficiencia económica al entrar en las instituciones españolas y entendía que ese vínculo tenía cierto coste a nivel público, y en segundo lugar porque el propio régimen bolivariano se interesó por estrechar relaciones con Pedro Sánchez y el PSOE, y dejar en un segundo plano a Podemos.

Según el partido morado, Maduro y Delcy Rodríguez querían hablar con Sánchez y el PSOE porque después de la moción de censura entendían que ellos eran «quienes mandaban». Aun así, Podemos intentó proteger su relación. Nada más llegar al Gobierno, Iglesias buscó torpedear el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente encargado de Venezuela. Se limitaron a calificar a Guaidó de «importante dirigente de la oposición», al mismo tiempo que tacharon de «golpistas» a sus partidarios y los de Corina Machado.

Zapatero

En aquel momento, Podemos quería frenar lo que parecía una estrategia de Moncloa para reconocer a Guaidó, de acuerdo con un movimiento europeo que, sin embargo, se diluyó motu proprio en el medio de un viaje secreto de Delcy Rodríguez a España, donde la vicepresidenta aspiraba a reunirse con los ministros del Gobierno de Sánchez, pero no con Iglesias (el entonces vicepresidente segundo no figuraba en ninguna cita secreta de la agenda de la número dos de Maduro, que controlaba, entre otros, Víctor Aldama). Y por el comienzo de una red de favores y relaciones que ahora investigan los jueces españoles, con indicios que apuntan a casos de corrupción multimillonarios.

Iglesias explicó en sus memorias que se enteró del viaje de Delcy Rodríguez a España en 2020 por sus fuentes (concretamente, Serrano del CELAG y Enrique Santiago, líder del PCE, que el pasado domingo se manifestó en Madrid en contra de la detención de Maduro), y que cuando se puso en contacto con Sánchez para avisarle, éste le dijo que ya lo sabía y que no se preocupara. La número dos de Maduro tenía prohibido el acceso al espacio Schengen por las sanciones de la UE contra los acusados de «violar los derechos humanos y de socavar la democracia y el Estado de derecho», y la manera de gestionar su llegada fue, según Iglesias, «no demasiado inteligente».

Para Podemos, lo que pueda ocurrir en Venezuela despierta preocupación (en estos días, sus representantes se han manifestado públicamente en contra de la detención de Maduro), pero no tanto por lo que se pueda desvelar de su relación con el chavismo, sino por los efectos colaterales en otros países de América Latina, donde tienen vínculos activos. Creen que su impacto en la política española es ya residual, y que si Donald Trump quiere abrir esa caja de Pandora, encontrará más material interesante sobre figuras del PSOE, en concreto, sobre el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que sobre ellos. «Si Trump quiere hacer daño, antes irá a por Zapatero», aseguran en estas horas fuentes del partido morado, conocedoras de las relaciones de la formación con el régimen de Caracas.

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