La furgoneta de Abascal pone rumbo a Aragón: liderará la campaña como en Extremadura
El dirigente de Vox maneja una agenda que le llevará a visitar decenas de municipios, la receta de su éxito el pasado 21-D

El presidente de Vox, Santiago Abascal (c), durante una visita a la Plaza de los Reyes Católicos, a 17 de noviembre de 2025, en Badajoz, Extremadura (España). | Europa Press
Santiago Abascal se volcó en la precampaña y campaña extremeñas, viajando desde Madrid en furgoneta y visitando hasta tres municipios al día, con un resultado excelente para Vox, que consiguió duplicar sus escaños, de 5 a 11. Por este motivo, el dirigente vasco tiene previsto repetir esta fórmula en Aragón con una agenda muy apretada que comienza a partir de este lunes con el acto de presentación de candidatos, que tendrá lugar en el Palacio de Congresos de Teruel. Al día siguiente, ofrecerá un acto público en Utebo, localidad de 19.000 habitantes, junto al cabeza de lista, Alejandro Nolasco, y el miércoles, otro acto conjunto en Jaca. Todos estos mítines se anuncian con el presidente de Vox como protagonista del cartel.
«El candidato es Santiago», señalaron fuentes de Vox antes del nuevo ciclo electoral, confirmando su confección de partido personalista y sin baronías, y así ha sido hasta el momento. En Extremadura la campaña estuvo liderada por Abascal, que repetirá protagonismo en Aragón, aunque con una agenda algo menos apretada, ya que en vísperas de los pasados comicios llegó a visitar hasta 35 municipios En estas localidades, según concluyó un estudio de El Mundo, sumó casi 25.000 nuevos electores, el grueso de los 40.000 nuevos que sedujo con respecto a 2023. La fórmula es simple: si algo funciona, no lo cambies. De hecho, las expectativas para el 8-F son las mismas que para el 21-D: duplicar la representación, pasado de 7 a 12-14 representantes.
La furgoneta de Abascal juega un papel fundamental en la campaña. En ella, el partido lleva a reporteros de Bipartidismo Stream, así como a youtubers afines, para que las ruedas de prensa transcurran por donde quiere el equipo de comunicación de Vox. La agenda es la siguiente: atender a los medios de comunicación en un municipio, comer en otro y dar un mitin por la tarde en un tercero. De este modo, se visitan al día hasta tres municipios, algunos de los cuales llevan años sin ver a un dirigente político por sus calles.
Este modus operandi se puso en práctica en Extremadura y se repetirá previsiblemente en Aragón, donde la formación se juega ser imprescindible para formar Gobierno o pasar a un segundo plano en caso de que Jorge Azcón pueda pactar con Aragón-Teruel Existe o el PAR. Vox contará con sus 12 portavoces nacionales -con el especial protagonismo de Carlos H. Quero y José María Figaredo– para recorrer el territorio y explicar, área por área, sus propuestas. Acudirán incluso por parejas, una fórmula ya vista en otras regiones que les ha permitido presentar de una sola vez sus programas económicos o de vivienda.
El discurso oscilará fundamentalmente en torno a energía nuclear y campo. Visitarán la central térmica de Andorra, donde mostrarán su rechazo a la descarbonización, y explotaciones del sector primario, con el objetivo de denunciar los problemas de agricultores y ganaderos. El hándicap es que en esta ocasión contará con la competición de Alvise Pérez, líder de Se Acabó La Fiesta (SALF), que también ha presentado listas por Zaragoza, Huesca y Teruel.
Aun así, Vox espera un resultado similar al de Extremadura. Ahí las negociaciones siguen encalladas: los de Abascal exigen la presidencia de la Asamblea y un pacto programático, sin entrar en el Gobierno regional. Tal y como adelantó este medio, el plan pergeñado en Bambú 12 pasa por no compartir ningún gobierno con el PP antes de las próximas elecciones generales.
La intención, obviamente, es velada. Tras la publicación de este medio, Vox ha negado esta voluntad en público, señalando que «[entrarán] en los Gobiernos si es lo necesario para cambiar las políticas socialistas», y que «si el PP no quiere cambiar políticas, que gobierne con el PSOE». Y en el último matiz está la clave. Vox lleva un tiempo, desde que se salió de los Gobiernos autonómicos, cargando contra el «bipartidismo» como si socialistas y populares fuesen lo mismo, anticipando un pacto entre ellos tras las próximas generales, que en el fondo sería una alegría para ellos.
Saben que, por el envejecimiento del votante del PP y la derechización de la juventud, Vox puede convertirse en la fuerza mayoritaria en 2031, una cuestión que no estaría garantizada si se convierten en socio minoritario del PP, pues esta fórmula siempre se ha demostrado perjudicial para el más débil. Para «retratar» esta estrategia, María Guardiola ha ofrecido a Vox entrar en el ejecutivo extremeño, lo cual les obligará a poner las cartas sobre la mesa.
