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Política

Gallardo desconcierta al PSOE extremeño al dar por hecho su regreso a la política

Los socialistas creen que detrás del «punto y aparte» en su trayectoria pública hay un pacto con Ferraz si queda absuelto

Gallardo desconcierta al PSOE extremeño al dar por hecho su regreso a la política

El exlíder del PSOE extremeño, Miguel Ángel Gallardo. | Javier Cintas (EP)

La inesperada renuncia al acta de diputado autonómico por parte del ex secretario general del PSOE extremeño Miguel Ángel Gallardo y su decisión de «dar un paso al lado para preservar su dignidad» y «recuperar la serenidad» desconcertó este miércoles a sus compañeros socialistas en la región. Sobre todo, porque dejó bien claro que no se trata de «un adiós definitivo», sino de «un punto y aparte» que sugiere un pacto con Ferraz una vez que se apaguen los focos del caso David Sánchez.

«Ha sido un honor servir y compartir tantos años de compromiso, esfuerzo y aprendizaje junto a tantas personas maravillosas. Pero hoy doy un paso al lado para preservar mi dignidad y recuperar la serenidad que me permita seguir adelante con la conciencia tranquila. (…) Esta decisión de apartarme de la política activa no es un adiós definitivo, sino un punto y aparte. Siempre he estado a disposición de mi partido y siempre podrá contar conmigo cuando lo estime, porque mi compromiso con sus valores y con esta tierra permanece intacto», anunció el que fuera candidato del PSOE a las pasadas autonómicas del 21-D, que supusieron el peor resultado de los socialistas en el período democrático.

Gallardo está procesado en la actualidad y será juzgado a finales del mayo por la Audiencia Provincial de Badajoz por los presuntos delitos de prevaricación y tráfico de influencias en el caso de la supuesta colocación laboral en la Diputación de Badajoz del hermano del presidente del Gobierno. Con su renuncia al aforamiento, el caso se queda en esa instancia judicial y no escala al Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx).

El expresidente de la Diputación de Badajoz hizo hincapié en que con esta decisión, quería «acallar definitivamente los bulos y las desinformaciones» que le situaban en la Cámara Alta como senador por designación autonómica y «cortar de raíz los rumores sobre un supuesto aforamiento buscado o deseado» por su parte. «No es cierto ahora, ni lo fue antes. Jamás he pretendido influir en dónde o cómo debe juzgarse esta causa».

En este sentido, señaló que solo tenía una petición «clara y legítima» en estos momentos: «Celeridad judicial» con el caso David Sánchez y que el juicio se desarrolle «sin dilación» porque necesita «cerrar esta etapa con la verdad por delante». Es más, subrayó que nunca ha buscado «privilegios, ni atajos, ni protección política», sino «solo justicia».

Gallardo sorprendió con este anuncio porque tras los comicios del 21-D, se resistió primero a dimitir como líder de los socialistas extremeños y luego se aferró al escaño con la excusa de que no quería «traicionar» a los más de 135.000 ciudadanos que habían votado a su lista. Unas palabras que fueron interpretadas como una obsesión por seguir aforado para dilatar el inicio del juicio y ser juzgado en el TSJEx dentro de unos meses.

Fuentes socialistas consultadas por THE OBJECTIVE precisan ahora que el exdirigente extremeño había guardado en secreto su decisión de renunciar al acta a una semana de la constitución de la nueva Asamblea extremeña y que los diputados tomen posesión de las mismas, si bien se la transmitió a algunas personas de su máxima confianza horas antes de hacerla pública. Entre sus compañeros se empezó a especular este miércoles con un posible pacto con Ferraz para ir en las listas al Congreso o el Senado cuando se convoquen elecciones generales, a tenor de las palabras incluidas en su comunicado.

Su inclusión en las listas de las generales es la única salida que le podría facilitar el PSOE, a juicio de las citadas fuentes, en un momento en el que los socialistas apenas tocan poder en Extremadura después los comicios del 21-D. Un regreso a la Diputación de Badajoz es «impensable» en estos momentos y Gallardo apenas cuenta con actividad privada previa a su cargo de alcalde de Villanueva de la Serena, donde gobernó de 2003 a 2024. Antes de iniciar su carrera política, trabajó cuatro años como operario de producción en una empresa de Miajadas.

Además, el PSOE solo le podría repescar en caso de salir absuelto. Teniendo en cuenta que el juicio quedará visto para sentencia el 4 de junio, el fallo judicial podría conocerse antes de que acabe el año. Y aunque hubiese recursos a instancias superiores contra una hipotética absolución, al menos Gallardo podría defender en público que es inocente y así justificar su regreso a la primera línea política, hacen hincapié en su entorno.

Petición de tres años de cárcel

La acusación popular, que encabeza Manos Limpias, pide tres años de cárcel para el hermano del presidente del Gobierno y otros tres años para el que fuera candidato del PSOE en las elecciones de Extremadura que se celebrarán el próximo 21 de diciembre. Se les imputa un delito de tráfico de influencias en concurso medial con otro de prevaricación y nombramiento ilegal. La Fiscalía y las defensas reclaman la absolución.

El aforamiento de Gallardo tras el 21-D reabrió el debate sobre si debía ser juzgado por un tribunal distinto al resto de acusados al convertirse en diputado autonómico tras la constitución de la Asamblea extremeña. El Tribunal Superior de Justicia de Extremadura (TSJEx) ya rechazó esa opción en junio del año pasado, cuando concluyó que el entonces líder del PSOE regional incurrió en «fraude de ley» al maniobrar de forma «apresurada y torticera» (pocos días antes de que la juez instructora, Beatriz Biedma decidiera mandarles juicio) para abandonar su puesto de presidente de la Diputación de Badajoz e incorporarse como parlamentario a la Asamblea. Otra posibilidad que barajó el PSOE fue designarle senador y abrir una vía para que fuera juzgado en el Tribunal Supremo.

Biedma decidió sentar en el banquillo a David Sánchez, Gallardo y otros diez trabajadores del ente provincial por delitos de prevaricación y tráfico de influencias. La magistrada rechazó los recursos de la Fiscalía y del hermano del presidente del Gobierno para evitar su procesamiento al considerar que las diligencias de investigación habían evidenciado la existencia de «claros indicios de criminalidad».

La juez sostuvo que el puesto de coordinador de actividades de los conservatorios que logró David Sánchez en la Diputación de Badajoz cuando la presidía Gallardo se creó ad hoc para el hermano del presidente del Gobierno. Una circunstancia que era conocida entre los trabajadores del ente supramunicipal, como constataron algunos de los mensajes intervenidos por la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil. Entre la docena de personas que la magistrada envió al banquillo se encuentra Luis Carrero, el antiguo asesor de Moncloa que contrató la institución pacense por su presunta amistad con el músico.

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