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Política

El Congreso se gastó 4.300 euros en el homenaje a cinco terroristas del FRAP y ETA

La Cámara Baja celebró por primera vez un acto dedicado exclusivamente a los últimos fusilados por el franquismo

El Congreso se gastó 4.300 euros en el homenaje a cinco terroristas del FRAP y ETA

La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, durante el homenaje a los últimos fusilados por el franquismo el pasado 30 de octubre. | EFE

El homenaje a los últimos cinco fusilados por el régimen de Franco celebrado el pasado 30 de octubre de 2025 en el Congreso de los Diputados tuvo un coste total de 4.325,78 euros para la Cámara Baja. El acto conmemoró a tres miembros del Frente Revolucionario Antifascista y Patriota (FRAP)Xosé Humberto Baena Alonso, José Luis Sánchez-Bravo y Ramón García Sanz— y a dos de ETAJon Paredes Manot, Txiki, y Ángel Otaegui—, todos ellos ejecutados el 27 de septiembre de 1975. La ceremonia estuvo marcada por la ausencia del Partido Popular y Vox, que decidieron no acudir al considerar que el acto convertía en «héroes» a «cinco terroristas». 

Fue la primera vez que el Congreso celebró de manera explícita un homenaje dedicado exclusivamente a los últimos fusilados por el franquismo. El año anterior, en el marco de la Ley de Memoria Democrática, el hemiciclo había acogido un acto de recuerdo a todas las víctimas del franquismo. Aquella conmemoración, prevista inicialmente para el 30 de octubre, se pospuso debido a la dana en Valencia. La fecha fue escogida en alusión al Día de Recuerdo y Homenaje a todas las Víctimas del Golpe Militar, la Guerra y la Dictadura, establecido por la Ley de Memoria Democrática de 2022 y fijado oficialmente el 31 de octubre.

Entre los asistentes al homenaje del pasado octubre se encontraban Esperanza Martínez García y Francisco Martínez López, supervivientes de la guerrilla antifranquista, así como Marisol González, viuda de otro guerrillero. También acudieron familiares de los militantes del FRAP Baena Alonso y Sánchez-Bravo. El acto estuvo presidido por la presidenta del Congreso, Francina Armengol, e incluyó una mesa redonda con los escritores Aroa Moreno y Roger Mateos, moderada por la periodista y escritora Patricia Simón.

La parte musical corrió a cargo del compositor, guitarrista y cantante Pedro Pastor, acompañado por el guitarrista Álvaro Navarro. Precisamente este apartado concentró la mayor parte del gasto. Según un escrito de la Secretaría General de la Cámara Baja, en respuesta a una solicitud de información cursada a través del Portal de Transparencia —y al que ha tenido acceso THE OBJECTIVE—, 3.630 euros del total se destinaron a la interpretación de dos piezas musicales: Sin flor, tras el discurso de Armengol, y Los olvidados, que cerró el evento. El resto de gastos corresponden a desplazamientos —de los ponentes (195,49 euros), de los músicos (65 euros), de la moderadora (185,29 euros)— y del honorario de Patricia Simón (250 euros). 

España «sigue en duelo»

En su discurso aquel día, Armengol aseguró que España «sigue en duelo» por las víctimas de la Guerra Civil y de la represión franquista, medio siglo después de la muerte de Franco. En ese contexto, defendió la plena aplicación de las leyes de memoria democrática y rechazó cualquier intento de derogarlas. Ante la presencia de dos supervivientes de la guerrilla antifranquista y de familiares de dos de los terroristas homenajeados, la presidenta de la Cámara Baja agradeció «toda aquella lucha durante mucho tiempo criminalizada» y recordó que aún hoy muchas familias continúan esperando noticias de sus allegados. «87 años después seguimos buscando restos», afirmó, en alusión a las víctimas que permanecen desaparecidas.

«¿Cómo se va a pedir silencio si quedan tantas cosas por decir todavía?», se preguntó la dirigente del Congreso. A su juicio, pese a que la democracia nació hace ya 50 años, «la realidad es que nuestro país sigue en duelo, en muchas ocasiones todavía silenciado». Por ello, subrayó que «no hay que derogar leyes que protegen los derechos humanos, sino aplicarlas».

Armengol puso el foco en la existencia de unos 11.000 fusilados cuyos restos permanecen aún «en montes, cunetas y campos», y defendió que para avanzar en su recuperación hacen falta «recursos políticos y empeño democrático» con el fin de reparar a todas las víctimas del golpe militar, la guerra y la dictadura. Aunque reconoció los «avances logrados» con la Ley de Memoria Histórica, insistió en que queda mucho trabajo por hacer. En especial, señaló como una «asignatura pendiente» la relación de la juventud con este pasado y el «desconocimiento» existente sobre la represión franquista. «El porcentaje de quienes desearían vivir en una dictadura no es menor», advirtió, antes de reivindicar la necesidad de «seguir desenterrando la verdad que tenemos escondida en demasiados lugares».

El impulso político de Sumar

El homenaje celebrado en el Congreso supuso el primer acto oficial de recuerdo dedicado específicamente a los últimos cinco fusilados por el franquismo y se enmarca en la política de memoria impulsada por Sumar. La formación llegó incluso a plantear la celebración de un «homenaje de Estado» a miembros de ETA y del FRAP ejecutados en 1975. El acto contó, además, con la participación del escritor Roger Mateos, autor de un libro reciente en el que cuestiona la responsabilidad de uno de los tres militantes del FRAP en el asesinato de un policía. Una tesis que ha sido objeto de críticas por parte de otros expertos en la historia del terrorismo en España.

La iniciativa no fue un hecho aislado. El pasado mes de septiembre, Sumar anunció su intención de registrar una proposición no de ley con el objetivo de que «se homenajee y recuerde apropiadamente a todas las personas que fueron ejecutadas durante la dictadura». En el texto, el grupo parlamentario liderado por Yolanda Díaz reclamaba «promover un acto institucional de reparación y reconocimiento general» para todas las personas ejecutadas en España por razones políticas, ideológicas, de conciencia, creencias religiosas o de orientación e identidad sexual.

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