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Política

'Ícaro': el documental que los independentistas catalanes no quieren que veas

Vandalizan la sede de Filmin en Barcelona por exhibir este reportaje sobre la violencia contra la labor policial en Cataluña

‘Ícaro’: el documental que los independentistas catalanes no quieren que veas

Agentes de la Policía Nacional en las protestas en el centro de Barcelona del 18 de octubre de 2019. | Europa Press

El documental Ícaro: la semana en llamas hubiera pasado inadvertido en el catálogo de Filmin si no fuera por el intento de censura por parte de los independentistas. Se trata de un testimonio gráfico, con protagonistas directos de la intervención policial para contener la ola de manifestaciones y protestas que se produjeron en Barcelona la semana después de la sentencia de la causa del procés en el Tribunal Supremo. Unos 1.600 agentes de la Policía Nacional, de la Unidad de Intervención Policial (UIP), se desplazaron a la ciudad por petición de los Mossos d’Esquadra para preservar la seguridad ciudadana en la conocida como Operación Ícaro. Y, según relatan, «nadie se esperaba ese nivel de violencia» de los independentistas.

El documental, dirigido por Elena G. Cedillo y Susana Alonso, aborda la semana de violencia callejera en la que Barcelona ardió desde el punto de vista de los efectivos ahí desplazados, que tuvieron que lidiar con el lanzamiento de vallas y todo tipo de material urbano, el levantamiento de barricadas con fuegos y los ataques «a matar» que recibieron por parte de los manifestantes. Hubo cuatro agentes heridos de gravedad; dos de ellos recibieron posteriormente la jubilación anticipada por incapacidad debido a las graves lesiones recibidas.

Pero también muestra cómo la mitad de la sociedad catalana se volcó con estos policías y agradeció su presencia en Barcelona. «El 50% me abrazaba o me escupía», afirma uno de los agentes que aparece, con nombre y apellido, en el documental. Si por la noche grupos de jóvenes violentos se enfrentaban a ellos, durante el día había otros vecinos de la ciudad que se acercaban a darles ánimos y les regalaban dibujos sobre ellos que habían hecho sus hijos. Incluso algunos ciudadanos anónimos les invitaron a desayunar como señal de agradecimiento por su labor. En suma, una Barcelona polarizada en la que una parte silenciosa les mostró sus respetos.

De El Prat a Urquinaona

El documental aprovecha las cámaras policiales de los agentes para reconstruir lo que vivieron en Barcelona esa semana. Todos los protagonistas aseguran haber visto un nivel de violencia inédito, que «no vieron ni en el norte en los 80», afirman en referencia velada a los años de la Kale Borroka en el País Vasco.

Si, desde entonces, la mayoría de medios de comunicación en Cataluña han emitido un relato crítico con la intervención policial, Ícaro ofrece una versión diametralmente opuesta. Los policías relatan cómo en las primeras horas de las sucesivas manifestaciones había «gente normal», pero que cuando empezaba a oscurecer, «grupos encapuchados» tomaban el control de las protestas y todo derivaba en una violencia extrema. «No era la gente que ves en la Diadas», apostilla un policía.

El primer episodio de gran violencia se produjo el lunes tras la sentencia del Supremo, cuando los independentistas ocuparon una infraestructura crítica como es el aeropuerto de El Prat-Josep Tarradellas. En el aparcamiento del aeródromo la policía se sintió acorralada, se convirtió en una ratonera. Se puede observar cómo desde el tercer piso los independentistas empezaron a usar los extintores para dejarles sin visibilidad y les lanzaron carros de maletas y todo tipo de objetos.

Un agente intubado y en la UCI

La mayoría de agentes dicen que nada era espontáneo, que había una organización: «Iban a por nosotros». Esa semana hubo protestas en Vía Laietana, ante la delegación del Gobierno, y el viernes se vivió «un punto de inflexión» con una violencia inaudita en la plaza de Urquinaona y alrededores. Ahí vieron motosierras, llaves hexagonales para levantar adoquines, un contenedor de obras desplazado como «parapeto»… A los detenidos les hallaron piedras de gran tamaño, así como aparatos de transmisión profesionales para que los activistas se comunicaran entre sí y que no se encuentran en los supermercados. «Ya no había protesta, iban a por nosotros», «era una batalla campal».

Esa noche es cuando se produjeron la mayoría de heridos de la policía. Según explica el más perjudicado, Iván Álvarez, los médicos que le atendieron le dijeron que recordara el 18 de octubre de 2019, porque «era la fecha de su segundo nacimiento». Álvarez sufrió una fractura de cráneo por el lanzamiento de objetos, tuvo que ser sedado e intubado y estuvo con respiración mecánica durante cinco días. Ahora, con tan solo 42 años, es uno de los dos agentes jubilados por los acontecimientos de aquella jornada.

Frivolidad ‘indepe’ con la violencia

Otro detalle curioso que aportan los testigos directos en el documental es sus conversaciones con los manifestantes que consiguieron reducir y detener. Afirman que muchos de estos jóvenes reconocían que lo hacían «para pasar el rato o para subir fotos a Instagram». Y que cuando les decían que sus actos violentos los sufrían policías de carne y hueso que resultaban heridos, «agachaban la mirada» y algunos pedían «perdón». A estos policías les sorprendió que muchos de estos chicos lo vieran «como un juego».

Ícaro: la semana en llamas solo está disponible en Filmin hasta el próximo 31 de enero. Su inclusión en el catálogo suscitó el enfado de una gran parte del independentismo, que inició una campaña para darse de baja de la plataforma de streaming. La intolerancia hacia el documental llegó hasta tal punto de que un colectivo independentista vandalizó la sede de Barcelona de Filmin, acusándoles de «colaboracionistas con la represión» del Estado.

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