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Política

Yolanda Díaz teme una pinza de Pedro Sánchez con Podemos para apartarla

La visibilidad concedida a Iglesias y a sus colaboradores del Canal Red en RTVE inquieta al entorno de la vicepresidenta

Yolanda Díaz teme una pinza de Pedro Sánchez con Podemos para apartarla

La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz. | Europa Press

Un fantasma sobrevuela Sumar. Es el temor a un acuerdo tácito entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias con el objetivo de dar por finiquitado el experimento de Yolanda Díaz. Hace cuatro años, ese mismo fantasma sobrevolaba la sede de Podemos. Irene Montero y otros dirigentes avisaban de la traición de la política gallega. Sostenían que la Moncloa estaba apadrinando un proyecto político dirigido a canibalizar Podemos. Nació Sumar, e Irene Montero fue excluida de las listas electorales. Tres años después, esa inquietud ha cambiado de bando. Ahora es Sumar, y más en concreto el núcleo duro de Yolanda Díaz, quien mira con suspicacias los movimientos de Sánchez, porque algunos indicios les llevan a concluir que hay un pacto tácito con Podemos.

El principal indicio es la presencia creciente de Pablo Iglesias, dirigentes de Podemos y colaboradores del Canal Red (el canal propiedad del ex secretario general de Podemos) en las emisoras públicas de RTVE. Casi cada día los miembros de Sumar observan como los colaboradores de Iglesias desfilan por los platos de TVE y los estudios radiofónicos, también de emisoras privadas consideradas afines al socialismo. Los de Díaz se quejaron cuando Iglesias empezó a tener cierta exposición mediática en las emisoras públicas, y ahora deben tragar una presencia creciente de todos aquellos que defienden las tesis de los morados. A lo largo de los últimos meses, son ya al menos cinco los colaboradores del Canal Red que han participado como tertulianos o invitados en programas de la emisora de televisión pública.

Esa elección solo se explica de dos formas: o Sánchez intenta convencer a Podemos de que le apruebe los Presupuestos, si bien ahora el Gobierno no parece estar muy interesado en presentarlos, o el líder socialista ha decidido que políticamente el proyecto de Díaz está muerto, y que hay que volver a dar impulso a los morados. Esa segunda opción es la que inquieta a Sumar, sobre todo a Yolanda Díaz, porque entiende que puede ser la principal afectada de la nueva entente.

Protagonismo en RTVE

El esquema político que dibujan las fuentes consultadas en Sumar apunta al interés de Sánchez en conquistar gran parte de su espacio electoral, para dejar a Podemos como único o principal referente a su izquierda. Sumar sabe que Sánchez necesita que a su izquierda haya solo un actor, y no dos, pues esa fragmentación sería una condena definitiva para su permanencia en la Moncloa. Y Yolanda Díaz se ha convertido en el principal obstáculo para cualquier pacto entre todos los partidos de la izquierda alternativa.

Los partidos de Sumar dan por hecho ya el cambio de nombre de su alianza. Todavía no es oficial, pero así lo transmiten todas las fuentes consultadas. Estas formaciones consideran, por otro lado, improbable que se llegue a acuerdos con Podemos. La animadversión entre los dos bandos es demasiado grande como para volver a dialogar, aunque los morados creen que a medida que se acerquen los comicios sí se podrá alcanzar algún acuerdo. Pero la condición será que Yolanda Díaz se aparte. Después de la salida de Íñigo Errejón, ella queda ahora como principal enemiga política del partido de Ione Belarra.

Díaz, en definitiva, está más sola que nunca, y los suyos temen que el palacio de la Moncloa ha modificado su brújula: ya no está interesado en tener un socio dócil, sino en canibalizar lo que queda de Sumar y volver a impulsar a Podemos como único referente de la izquierda radical. La sensación de que el experimento de Yolanda Díaz ha fracasado se percibe también en el ámbito socialista. Prueba de ello es que Sánchez últimamente lanza propuestas políticas sin consultarlas con su vicepresidenta. Así ocurrió, por ejemplo, con el último decreto sobre vivienda, que Sumar rechaza. Ese ninguneo asusta a la vicepresidenta segunda, porque sin el respaldo de Moncloa su figura política puede desmoronarse. Y sus propios socios pueden concluir que su trayectoria ya queda agotada, y con ella la de Sumar.

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