Vivienda, Gaza y trenes: crecen en Sumar las voces que aconsejan «romper» con Sánchez
Los socios de la coalición de Sumar dan por muerta la marca electoral que aupó a Yolanda Díaz en 2023

Yolanda Díaz con los ministros de Sumar durante el anuncio del ´plan de choque´ sobre vivienda | Europa Press
Sumar, la coalición que aupó a Yolanda Díaz a la vicepresidencia del Gobierno tras el pacto con Pedro Sánchez en 2023, está en descomposición. La tesis de Antonio Maíllo, el líder confederal de Izquierda Unida, que recientemente ha anunciado su apuesta por un cambio de nombre de la coalición y un nuevo encaje político entre sus actores, se da por aprobada por la vía de los hechos. Algunas formaciones de Sumar, sobre todo los madrileños de Más Madrid y los valencianos de Compromís, ya han respaldado de forma confidencial esa renovación de la marca. Sobre la mesa queda por resolver el papel del líder, es decir, de Yolanda Díaz. IU quiere que se celebren primarias, y varios sectores en Sumar, cada vez más numerosos, quieren que se abra un debate interno sobre la permanencia en el Ejecutivo.
Este diario ya publicó la semana pasada que por primera vez se vivía dentro de la coalición de Sumar cierta tensión sobre su permanencia en el Gobierno. El sábado pasado tenía que celebrarse una asamblea confederal de IU y el documento propuesto por Maíllo apuntaba ya a una superación de Sumar como marca electoral. Lo que no se decía públicamente es que se cuestiona el papel de Yolanda Díaz, con voces internas que asumen que la dirigente gallega «ya resta» desde el punto de vista demoscópico. Y que habría que revisar incluso la posición del grupo de partido de izquierdas respecto al PSOE y el Gobierno.
Las fuentes consultadas sostienen que el propio Maíllo es uno de los promotores de esa revisión, mientras que otros dirigentes de IU activos en los ministerios y en el grupo parlamentario estarían en contra de esa directriz. La cuestión es que, según varias fuentes consultadas dentro de Sumar, entre los partidos de la coalición se va difundiendo la idea de que hay que desmarcarse todo lo posible del PSOE, y que hay incluso que amenazar con salir del Ejecutivo si hace falta. Es decir, «romper» con Sánchez, afirman. Todo ello sin miedo a una reacción del PSOE y a convertirse en los culpables del fracaso del gobierno de coalición, que de facto dan por agotada.
Línea roja
Hay tres cuestiones que preocupan a los socios de Gobierno de Sánchez: la vivienda, que se ha convertido en el principal problema de los ciudadanos y que entre las bases y cuadros de los partidos de Sumar se considera un asunto político de emergencia social; la política respecto a Gaza, con el veto expuesto en esos días a que España se sume a la Junta de la Paz que propone Donald Trump, y el accidente ferroviario del domingo en Adamuz, con 45 fallecidos, del que los partidos de Sumar han decidido mantenerse lo más lejos posible.
El problema es que, según las fuentes consultadas, las relaciones internas entre el PSOE y Sumar están ya prácticamente rotas. El PSOE va cada vez más por libre: hace anuncios sin consultar a sus socios y empieza a vislumbrarse una extraña entente con Podemos. Hay una caída en picado de la confianza entre los dos sectores y los socios de Díaz van exigiendo a la vicepresidenta alejarse de Sánchez y los suyos. En diciembre, en el medio del escándalo sexual de Paco Salazar y ante la enésima investigación policial sobre corrupción que afecta de manera directa o indirecta al Gobierno, Yolanda Díaz llegó a pedir una remodelación del Ejecutivo. Su iniciativa cayó en saco roto, y los socios de Sumar llegaron incluso a desmarcarse de ella, aunque ahora piden levantar «líneas rojas» en los asuntos mencionados. Sobre todo en la vivienda, conscientes de que entre sus militantes y cuadros se considera ese asunto de «emergencia social».
El debate sobre el nombre de la coalición revela que Sumar ha activado el reloj electoral. La cuestión de la vivienda ha sido elegida como posible casus belli por al menos dos formaciones de Sumar: Más Madrid e Izquierda Unida. Si Sánchez sigue con su decreto que planea ayudas económicas y deducciones fiscales para los dueños de los inmuebles, estas formaciones quieren que Yolanda Díaz y los demás ministros se descuelguen del Ejecutivo. Cueste lo que cueste.
Cambio en la marca
Pero Díaz no piensa lo mismo: la vicepresidenta está luchando para seguir en el Ejecutivo. Sus ministros, en cambio, están divididos. Al menos dos de los cinco ministros de Sumar, según aseguran fuentes internas, ya habrían dado su visto bueno a planificar una salida del Gobierno si el PSOE les sigue ninguneando. Estas fuentes sostienen que en los equipos de estos dos ministros se ha puesto la vivienda como un elemento a valorar a la hora de salir del Ejecutivo. «No se puede abrir una crisis con la sanidad, pero con la vivienda sí», explican fuentes conocedoras de esa tensión interna.
La diferencia se halla, según las fuentes consultadas, en que algunos sí podrían tener una segunda vida política tras la experiencia ministerial, mientras que Díaz tendría más difícil seguir en primera línea. Ese interés más personal que político estaría condicionando a cada ministro de Sumar, y también a los representantes del grupo parlamentario. Yolanda Díaz podría también pactar su salida, explican estas fuentes, «aunque para ello tendrá que hablar con el PSOE». Algunos especulan con una salida pactada, con un premio consistente en situarla en el Consejo de Estado, para que se aparte.
Yolanda Díaz, como ha publicado este periódico en varias exclusivas, tiene la intención de repetir como dirigente y candidata del espacio de Sumar en las próximas generales. Desde hace meses recibe presiones a varios niveles para que reconsidere su posición, pero su vocación es seguir al mando de la coalición. Su ventaja es que no hay de momento ningún perfil alternativo capaz de arrebatarle esa figura aglutinante de varias sensibilidades, aunque nadie descarta que los partidos de Sumar estén buscando ya a un mirlo blanco capaz de sustituirla, convenciendo a todos los socios. Entre esos socios habría que preguntarse si también se contempla a Podemos. Los exponentes de los partidos de Sumar niegan que Podemos pueda volver a la ecuación, pero los morados piden paciencia: tiempo al tiempo.
