«Encadenar a los políticos»: la polémica medida de Alvise en su primer programa electoral
El líder de SALF reclama una auditoría de bienes y el control del horario de trabajo de los altos cargos en Aragón

El líder de SALF, Luis 'Alvise' Pérez (i), y la cabeza de lista del partido en Zaragoza, Cristina Falcón. | Javier Cebolleda (EFE)
«Aragón necesita un cambio radical y valiente». Así empieza el programa electoral de Se Acabó La Fiesta (SALF) para las elecciones en esta comunidad autónoma el próximo 8 de febrero. En su veintena de páginas destaca un apartado titulado «Encadenar a los políticos» en el que la formación de Luis ‘Alvise’ Pérez promete «someter» a los altos cargos de la región «a una auditoría transparente y accesible a todos los ciudadanos» de sus bienes al inicio y término de cada legislatura, así como «a sistemas de control horario similares a los de cualquier trabajador normal» durante su jornada laboral.
Alvise incluye en el programa su oposición «a cualquier aumento de remuneración» de este colectivo, ya que, en su opinión, «a la política se viene a servir, no a enriquecerse». En los últimos días, el líder de SALF ha arremetido contra Vox en varios tuits denunciando que la cúpula de la formación de Santiago Abascal «se subió otro 25% los sobresueldos» y advirtiendo de que ha renunciado a cobrar «un solo euro» del partido: «Como presidente de SALF, ni como ningún cargo orgánico, cobraré jamás un solo euro de los afiliados, pese a que contamos ya con casi 10.000 afiliados», aseveró en sus redes sociales.
El eurodiputado señala, además, que durante «demasiado tiempo» los políticos «de siempre» han vivido «a costa del pueblo, abusando de sus privilegios, mientras la gente corriente sufre impuestos asfixiantes y servicios públicos de mala calidad». SALF nace, a su juicio, «para poner fin a esta degeneración» en España. «No venimos a gestionar la decadencia, sino a derribar el sistema corrupto de la partitocracia, devolver el poder y la dignidad al ciudadano de a pie, y recuperar nuestro Aragón y nuestra España».
Este programa político es el primero que elabora la formación antisistema ya que a las europeas de junio de 2024 se presentó sin un documento como tal con propuestas. «Este programa es nuestro manifiesto ideológico y plan de acción. Nos mueve la pasión por la libertad y la justicia: no debemos nada a los poderosos, solo nos debemos al pueblo aragonés. Con claridad y contundencia decimos: basta ya. Vamos a devolver Aragón al ciudadano honrado, al que madruga para sacar su familia adelante y ama a su tierra y a su país», subraya en la parte introductoria. El documento contiene ocho ejes con medidas «fuertes, viables y de sentido común» para la región.
El primer apartado es «vivienda digna y fin de la okupación». SALF critica las «políticas nefastas» que han provocado que la vivienda esté «fuera del alcance» de muchos jóvenes y familias. «Impuestos abusivos, burocracia urbanística asfixiante, alquileres hiperregulados y la amenaza de los okupas (usurpadores de viviendas) ante la pasividad cómplice del Gobierno. SALF declara la guerra a estos problemas con medidas valientes para facilitar el acceso a la vivienda y proteger la propiedad privada. Vamos a acabar con la fiesta de la especulación estatal y la okupación», asegura el partido antisistema.
Además, promete «cero impuestos para la primera vivienda» y convertir Aragón «en un paraíso fiscal de la vivienda» con la eliminación de todos los impuestos autonómicos en la compra de la primera vivienda habitual, «de modo que cualquier aragonés sin casa en propiedad pueda adquirir su hogar sin cargas fiscales». En este sentido, incide en la necesidad de «liberar suelo y construir más vivienda asequible» mediante el fin de «las trabas y retrasos burocráticos a la construcción» y una «simplificación» de las licencias urbanísticas «con procedimientos rápidos y telemáticos» y explorando la colaboración público-privada para desarrollar vivienda protegida para jóvenes y familias. «Más oferta de viviendas significa precios de alquiler y compra más bajos».
En cuanto a la «tolerancia cero» con la okupación, Alvise propone impulsar «una ley autonómica anti-okupación (…) para que toda vivienda ocupada ilegalmente sea desalojada policialmente en un plazo máximo de 24 horas». Asimismo, «ningún okupa gozará de ayudas sociales en Aragón ni quedará impune: el que la hace, la paga».
El partido antisistema reclama, igualmente, una rebaja fiscal para que Aragón deje de ser «una tierra hostil para el que emprende, invierte o simplemente trabaja duro». En su opinión, el «castigo fiscal» actual ahoga a la clase media, autónomos y pymes. «SALF propone la mayor revolución fiscal en la historia autonómica: el dinero donde mejor está es en el bolsillo de quienes lo ganan honradamente, no en manos de políticos despilfarradores». Entre las medidas, se propone un 0% de IRPF para rentas bajas, aquellos que ganen menos de 35.000 euros al año, y deducciones por hijos. En concreto, «cinco puntos menos de IRPF por cada hijo a cargo».
También exige la supresión de impuestos autonómicos «injustos» como el de Patrimonio, en su totalidad, y una reducción «al mínimo» del de Actos Jurídicos Documentados en la constitución de hipotecas y escrituras para personas físicas, «abaratando así la compra de vivienda». SALF pide «una cuota cero» autonómica para nuevos autónomos durante los primeros tres años de actividad y la bonificación en cuota de IRPF «de hasta un 50%» en las cuotas de autónomos.
Deportación «masiva» de ilegales
El partido de Alvise exige «ley y orden» en inmigración: «La izquierda buenista ha abierto las puertas de par en par, cargando sobre nuestras ciudades el peso de la inseguridad. SALF pondrá orden: ley y orden en nuestras calles, fronteras seguras y prioridad para los ciudadanos honrados de Aragón y España». Para ello, reitera una deportación «masiva» de ilegales sin incluir ninguna cifra concreta. «En Aragón identificaremos a los inmigrantes en situación irregular y pondremos todos los medios policiales y administrativos para su expulsión rápida. No permitiremos que Aragón sea un coladero. La ley de extranjería se cumplirá: el que esté ilegal, será repatriado sin excusas», se señala en el programa electoral.
El eurodiputado reserva un apartado específico al «control de funcionarios y cierre de chiringuitos» con la premisa de que el sector público «debe estar al servicio del pueblo, no ser el cortijo de políticos y enchufados» tras años de «corrupción, duplicidades y despilfarro». Por ello, avisa que SALF «llevará a cabo una limpieza a fondo en la Administración autonómica para cortar la grasa y dejar solo el músculo que atiende al ciudadano». En este sentido, promete que ningún euro será «malgastado» en «todo gasto CIR». Un acrónimo inventado por él que quiere decir «corrupto, innecesario o redundante».
Asimismo, se compromete a realizar una auditoría «integral e independiente» de todas las empresas públicas, entidades, observatorios, fundaciones y demás entes vinculados a la Administración aragonesa. «Aquellos cuya utilidad sea dudosa o duplicada se suprimirán inmediatamente. Calculamos que hay cientos de puestos de libre designación y organismos prescindibles; los eliminaremos sin miramientos, ahorrando millones que redirigiremos a Sanidad, Educación y Dependencia. Se acabó la colocación a dedo y el vivir del cuento a costa del contribuyente».
Alvise termina su proyecto político con la promesa de poner «punto y final al terror administrativo» mediante la eliminación de toda forma de «retribución salarial variable» del personal al servicio de las administraciones públicas que tenga potestades sancionadoras, caso de los funcionarios de la Agencia Tributaria, así como de cualquier beneficio en materia de promoción profesional de dicho personal que «pueda depender, directa o indirectamente, del cumplimiento de objetivos», junto con una «reducción» del aparato político gracias a la amortización de puestos eventuales de gabinete y la fusión de consejerías y direcciones generales «redundantes».
«La política no es una profesión para enriquecerse; el que venga a SALF viene a servir, no a servirse. Si el 8 de febrero de 2026 nos dais vuestra confianza, se acabará la fiesta de los corruptos, de los chupópteros y de los traidores. Comenzará la fiesta de la ciudadanía honrada, del trabajo bien hecho y del futuro brillante que merecemos», concluye el eurodiputado.
