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Política

Podemos e IU se culpan de que también fracase una lista unitaria en Castilla y León

Los dos partidos no alcanzan un acuerdo en la región, al igual que ocurrió hace un mes en Aragón

Podemos e IU se culpan de que también fracase una lista unitaria en Castilla y León

Irene Montero y Pablo Fernández en la provincia de Valladolid. | EP

Podemos e Izquierda Unida vuelven a fracasar en su intento de alcanzar un pacto de candidatura para las autonómicas de Castilla y León. Después de los choques en Aragón, que han desembocado en dos listas electorales que compiten entre ellas, los morados vuelven a culpar a Izquierda Unida —y a Sumar— de haber dinamitado cualquier tipo de acuerdo. Izquierda Unida, en cambio, acusa a Podemos de querer vetar a Sumar y de presionar para encabezar la lista de Valladolid, donde las dos formaciones tienen más probabilidad de obtener un escaño. El fracaso en Castilla y León emula el guion aragonés, con reproches cruzados y la sensación de que los dos partidos no van a llegar a acuerdos para los comicios generales.

Sumar, Izquierda Unida y Verdes-Equo de un lado, Podemos del otro. La fragmentación del espacio de la izquierda alternativa al PSOE no tiene solución. Después de los ataques mutuos de Aragón, en cuyas elecciones autonómicas del 8 de febrero los partidos llegarán divididos, la fractura se ha ampliado en Castilla y León. Los comicios se celebrarán en esa Comunidad Autónoma el próximo 15 de marzo, y también esta vez Sumar e Izquierda Unida no han logrado convencer a los morados para que se añadiesen a su ticket electoral.

Los morados culpan a Sumar de haber impedido cualquier tipo de acuerdo. En un primer borrador, Podemos se había hecho con los cabezas de lista de Burgos y León. Pero IU acusa a Podemos de querer también el liderazgo de la lista por Valladolid. A medida que el acuerdo se enfriaba, el líder regional de Podemos, Miguel Ángel Llamas puso sobre la mesa su renuncia a Valladolid, si bien había resultado ganador de unas primarias con más de 800 votos. IU había sometido su decisión de pactar con Sumar a una consulta interna de la que nunca había informado sobre los datos de participación.

Escaño por Valladolid

Aun así, Izquierda Unida sostiene que los morados nunca renunciaron a dejar a Sumar fuera de la ecuación. Y que ese veto ha sido el causante del choque. Los morados, en cambio, culpan directamente a Sumar de haber roto los puentes en todo el sector de la izquierda. «Que desaparezca ya, por favor», llega a afirmar una dirigente regional de Podemos.

«Faltan dos días para que finalice el plazo de registro de coalición [elecciones de Castilla y León]. Me apena mucho que Izquierda Unida, parte negociadora, ¡a falta de dos días!, comunique a la prensa que no habrá coalición con Podemos. La gente nos está pidiendo que las izquierdas nos unamos para defender la justicia social y el feminismo, porque el PSOE, sin una izquierda transformadora fuerte, se parece mucho a la derecha», dijo Llamas el pasado 28 de enero, cuando trasladó su intención de renunciar a Valladolid para salvar el acuerdo.

Doble fracaso

El problema, sostienen en Podemos, es que IU actúa sin discreción. Los morados acusan a IU de haber dado por hecho el fin de la negociación antes de tiempo (el plazo para registrar las coaliciones terminaba el viernes 30 de enero). Y de transmitirlo a la prensa para señalar a Podemos como el culpable del divorcio. Por otro lado, IU insiste en la tesis de que desde la sede nacional de Podemos, con Pablo Fernández como principal negociador, pero bajo el mando de Ione Belarra e Irene Montero, se ha querido torpedear cualquier acuerdo con IU que contemple la presencia de Sumar. El objetivo de Podemos sería, según la tesis de IU, que los fracasos regionales acaben forzando una salida de Yolanda Díaz de la próxima negociación para las generales.

En Aragón, Podemos acusó a IU de preferir coaligarse con Sumar a pesar de que el partido de Díaz carecía de militantes y estructuras. Y en Castilla y León los morados lanzan el mismo reproche: insistir en un acuerdo con Sumar con el objetivo de evitar que se rompan las costuras en el Congreso, y por ende en la coalición con Pedro Sánchez. Es decir, que ambos grupos se culpan de anteponer los intereses nacionales a los regionales. Todo ello a costa de perder fuerza en los parlamentos autonómicos, en un contexto que hará más difícil alcanzar acuerdos en las listas de las generales.

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