La ANC no logra capitalizar el malestar por Rodalies y habrá dos manifestaciones distintas
El independentismo confirma su división con las dos marchas del 7 de febrero por el caos ferroviario en Cataluña

Protesta independentista por el caos de Rodalies en la estación de Sants. | Zowy Voeten
El colapso total de la red ferroviaria en Cataluña ha revelado los límites del independentismo. El malestar generalizado es tan transversal que el primer llamamiento de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) a manifestarse no ha tenido el éxito esperado. Las principales plataformas de afectados han acabado tomando la iniciativa y desmarcándose de esta protesta para impulsar una propia con el propósito de que se convierta en una demostración de fuerza de la sociedad catalana. Su propuesta se ha impuesto hasta el punto de que tanto ERC como Òmnium Cultural dan prioridad a la manifestación de los usuarios en detrimento de la de sus antiguos socios de la ANC.
Si no hay cambios o negociaciones de última hora, el próximo 7 de febrero habrá dos manifestaciones en las calles de Barcelona por el caos en Rodalies. La entidad de referencia del independentismo ha congregado a sus simpatizantes a las 12.00 ante el Monumento a Rafael Casanova, cerca del Arco de Triunfo. La ANC no ha renunciado a la causa independentista en el lema de su protesta: «Prou! Única vía: independencia» (¡Basta! Única vía: independencia).
En sentido contrario, las plataformas de afectados han tratado de no politizar ni dividir a la sociedad catalana y se centran en reivindicar el transporte público como servicio «de calidad». Su protesta comenzará a las 17.00 en la Estación de Francia, con el lema «Sense trens no hi ha futur» (Sin trenes no hay futuro).
División independentista
Tanto ERC como Òmnium han dado prioridad en sus comunicaciones públicas su adhesión a la manifestación de la tarde, la que organizan los usuarios afectados. ERC ha difundido en sus redes sociales el cartel de la protesta con un texto que dice: «El transporte público es un servicio clave para el estado del bienestar y el tren es el eje vertebrador de la movilidad en Cataluña». En dicho anuncio ha evitado otro tipo de consignas contra España o en favor de la independencia.
Como informó THE OBJECTIVE, en un primer momento, las juventudes de ERC hicieron una campaña con el lema «Puta Renfe, Puta España» por el caos en Rodalies. Pero el partido no quiere quedarse al margen del movimiento cívico transversal que está liderando la protesta por el colapso ferroviario y la degradación de las infraestructuras.
Por su parte, Òmnium Cultural ha enviado un correo electrónico a sus socios invitándoles a acudir a la manifestación de los usuarios. «Una manifestación de país», afirman. Solo en el último párrafo de dicho mail mencionaban la otra manifestación organizada por la ANC y el Consejo de la República. Si bien harán acto de presencia en las dos protestas, han dado prioridad a la de los usuarios, con lo que se demuestra una vez más que las dos entidades que lideraron el procés independentista llevan tiempo circulando por caminos distintos.
El Partido Popular de Cataluña también se une a la manifestación de usuarios. El portavoz del PP en el Parlament, Juan Fernández, ha asegurado que participarán «en todas las movilizaciones y protestas que sean necesarias, como hemos venido haciendo hasta ahora, para reivindicar soluciones a esta crisis ferroviaria».
«Conflicto nacional»
Esta división del independentismo en dos manifestaciones, y el hecho de que el PP se una a los usuarios, genera malestar dentro del nacionalismo. Un ejemplo de ello lo ha manifestado el escritor Jordi Cabré en sus redes sociales. Asegura que si el PP se adhiere a la protesta de las plataformas de usuarios es que no se convoca «en clave de conflicto nacional». Y ha pedido a la ANC y a Òmnium que hagan todo lo posible para unirse en una sola manifestación.
El presidente de la ANC, Lluís Llach, tampoco reaccionó bien a la iniciativa de las plataformas de afectados de impulsar su propia concentración. En una entrevista en Rac1, explica que, junto al Consell per la República, decidieron convocar una protesta a la que se sumaron Junts per Catalunya, la CUP y Òmnium Cultural, que también ha dado apoyo a la de los usuarios. Llach tacha esta segunda manifestación de «contraprogramación».
