Vox apuesta por Carlos Pollán, expresidente de las Cortes, como candidato en Castilla y León
Santiago Abascal nombra este lunes a un perfil bajo e institucional para intentar el ‘sorpasso’ al PSOE

Carlos Pollán. | Europa Press
Vox ya tiene a su candidato para la presidencia de Castilla y León: el expresidente de las Cortes, Carlos Pollán. Salvo sorpresa mayúscula, y tras haber descartado al portavoz parlamentario David Hierro, este será el candidato que designe la formación que lidera Santiago Abascal este próximo lunes, tras la reunión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN). Vox apuesta de este modo por un perfil bajo, institucional, y de la máxima confianza de la dirección nacional de cara a los comicios del próximo 15 de marzo, en los que podrían dar el sorpasso al PSOE en la región.
Casi con toda seguridad será este lunes, 2 de febrero, cuando Vox confirme a Pollán para liderar la candidatura en la región, según indican las fuentes consultadas por THE OBJECTIVE, que recuerdan que así sucedió con los candidatos de Extremadura (Óscar Fernández) y Aragón (Alejandro Nolasco), que también fueron anunciados después de la reunión del CEN. Hierro, portavoz en la Cámara castellanoleonesa, también había sido considerado, pero ha sido finalmente descartado para aspirar a la Junta el 15-M.
La apuesta tiene sentido. El partido no quiere baronías ni versos libres, menos en la región en la que el antiguo líder, Juan García-Gallardo, quebró en más de una ocasión la cabeza de la dirección nacional. Más Pollanes y menos Gallardos, parafraseando el lema madridista de Zidanes y Pavones, es la consigna en Bambú 12. «Necesitamos más tipos como Pollán», afirman fuentes de la dirección nacional, que confirman que, como en Extremadura o Aragón, «la apuesta es por la marca». En este sentido, se prevé un fuerte despliegue de Santiago Abascal durante toda la campaña para arropar al candidato, considerado internamente por su fidelidad al proyecto.
«Leal» o «títere»
Sus partidarios destacan su cordialidad y lealtad. «Sabe estar en cualquier ambiente y se hace respetar por gente de todo signo (los procuradores de izquierdas que le negaron el saludo en su toma de posesión hoy no lo harían; de hecho, muchos le han pedido perdón)», defienden en su círculo. «Es un hombre leal con Santiago Abascal y está cien por cien alineado con las tesis de Vox, sin necesidad de demostrarlo a cada rato ni de sobreactuar. En estos años, ha dado cero problemas al partido».
Sin embargo, lo que sus partidarios conciben positivamente como lealtad, sus detractores lo caracterizan de sumisión. «En sus discursos públicos, lee lo que le preparan sus asesores y ya está. No tiene una idea propia. Es un títere. Si Abascal le pide mañana que se tire por un puente a cambio de tener una buena posición personal, se tirará por un puente», describen fuentes cercanas al candidato, que abundan: «Es la nada más absoluta. Su mayor virtud política es tratar de agradar a todo el mundo. Es un cobardón. Al votante del PP no le disgusta del todo porque parece del PP».
Otra fuente conocedora del personaje apunta en la misma dirección: «Es una nulidad intelectual y política sin carisma ninguno, que ha vivido parapetado en el cargo de presidente de las Cortes, que lo ha revestido de cierta pátina de persona seria, pero en todo caso un barniz muy poco consistente que deja ver claramente el fondo».
«Con él, Abascal respira tranquilo porque no ve una amenaza a su liderazgo débil, sostenido por una mano de hierro y la purga de cualquier compañero de partido que pueda parecer un rival», sostienen fuentes nacionales del partido, que también ven en él una tranquilidad para Alfonso Fernández-Mañueco: «En el PP van a celebrar su nombramiento. Para Mañueco es una garantía tener en Vox un homólogo gris».
Competencia a Vox
Vox tendrá competencia en Castilla y León, en donde se presentará Alvise Pérez, con el latido fetal como arma de campaña, y una plataforma que aglutina a exmiembros del partido, Avanza en Libertad, y que está liderada por el exprocurador en las Cortes Javier Teira, ex número dos en Salamanca, quien dimitió por desavenencias con el líder provincial, Carlos Menéndez, hombre de confianza de Santiago Abascal.
En un acto celebrado esta semana en Salamanca, Avanza en Libertad presentó un programa de exigencias a los partidos políticos con representación, que van del bloqueo de cualquier órgano de coordinación con el Estado hasta que se salde la deuda de 6.000 millones de euros que el Gobierno central debe a la región para la puesta en marcha de las infraestructuras necesarias para acabar con el aislamiento, como el tren de la Vía de la Plata y la autovía del Duero. Su petición es que Castilla y León deje de administrar «limosna racionada mientras nos desangramos entre la despoblación y la congelación de las posibilidades de desarrollo». En caso de que ninguna fuerza política responda a sus demandas, se presentará el 15-M.
